<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322</id><updated>2011-08-14T06:45:51.507-07:00</updated><category term='Irrupción 25'/><category term='Irrupción 28'/><category term='Irrupción 6'/><category term='Irrupción 20'/><category term='Irrupción 18'/><category term='Irrupción 3'/><category term='Irrupción 30'/><category term='Irrupción 8'/><category term='Irrupción 13'/><category term='Irrupción 14'/><category term='irrupción 11'/><category term='Irrupción 24'/><category term='Irrupción 9'/><category term='Irrupción 16'/><category term='Irrupción 22'/><category term='Irrupción 29'/><category term='Irrupción 21'/><category term='Irrupción 10'/><category term='Irrupción 19'/><category term='Irrupción 4'/><category term='Irrupción 7'/><category term='Irrupción 2'/><category term='Irrupción 26'/><category term='Irrupción 17'/><category term='Irrupción 12'/><category term='Irrupción 23'/><category term='Irrupción 15'/><category term='Irrupción 5'/><category term='Irrupción 27'/><category term='Irrupción 1'/><title type='text'>Modestas Irrupciones</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>136</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2925874944096849308</id><published>2011-04-14T20:25:00.000-07:00</published><updated>2011-04-14T20:32:09.908-07:00</updated><title type='text'>Tragedia y culpa cuarto crecientes</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-1j4bAcmDZQs/Tae7_PoOH7I/AAAAAAAAAhQ/gPXiX6jREI0/s1600/imagen_no_vi_la_luna.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 198px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5595647757232512946" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-1j4bAcmDZQs/Tae7_PoOH7I/AAAAAAAAAhQ/gPXiX6jREI0/s320/imagen_no_vi_la_luna.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No vi la luna, de Leonardo De León. 122 páginas. Edita Banda Oriental, 2010. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El Premio Narradores de la Banda Oriental es -valga la aclaración para el lector argentino- uno de los tres premios más relevantes de las letras uruguayas. En su XVII edición, el ganador fue Leonardo De León con No vi la luna, seis relatos donde se explora la cara más sombría de las emociones humanas. El sexo, la muerte, la infancia y los lazos familiares serían las temáticas que elige De León para sus ficciones (si es que las temáticas no eligen al autor; si es que se puede hablar de temáticas en el arte). El primer cuento, homólogo al título del libro, es la crónica en primera persona de una desgracia anunciada, aunque no se sabe exactamente por dónde va a venir: tres amigos recorren la ciudad en un auto descontrolado que funciona como disparador para ir armando la historia de uno de ellos, su relación con la tragedia reciente, sus traumas sexuales. Desde las primeras páginas el tono del autor se establece claramente: a las voces de los personajes (con un uso hiperrealista de los cronolectos y sociolectos) se contrapone la voz poética (más tendiente al recurso de la comparación que a la metáfora) y rica en imágenes visuales de De León. El segundo cuento, “La fuerza del campo” fue el preferido de la crítica, y quien firma no es la excepción. La tradición literaria criollista del Uruguay no goza de una biblia como el Martín Fierro para la Argentina (y su antibiblia, Don Segundo Sombra); es así que los referentes de tierra adentro son diversos y dispersos: Juan José Morosoli (dato: Morosoli es el título de la medalla de oro que obtuvo De León como parte del premio), Francisco Espínola y Serafín García parecen ser los nombres que rondan en las influencias de esta narración. Pero a diferencia de los escritores mencionados, el autor de No vi la luna indaga en lo profundo de la sexualidad rural, cuestión olvidada por completo por Morosoli (que prefiere retratar las vivencias del trabajo campestre y las relaciones de amistad y enemistad) y apenas boceteada por los otros dos. En este sentido, hay una semejanza a algunos cuentos criollistas de Mario Arregui. “Una madre” es una historia con un dejo shakespeareano que es dos historias; desde el inicio uno puede adivinar el punto donde se cruzan. La previsibilidad del final le quita efecto al cuento, a menos que el lector busque el peso en el tratamiento del clima opresivo (que rodea al esquizofrénico protagonista y la voz interna de su madre fallecida). A partir de este cuento se comienza a tensar progresivamente la membrana que separa el realismo crudo de lo fantástico (con la locura como intermediaria en este caso), que no llega nunca a romperse del todo. En “El don” -quizás el cuento donde el morbo voyeurista funciona como mecanismo primario- la infancia y la adultez se articulan mediante el descubrimiento del erotismo (en el primer polo) y la consumación carnal de la fantasía (en el segundo). La tensión argumental se apoya en la sexualidad (con un elemento edípico muy presente) y la culpa moral ante los impulsos; es también una interesante visión inversa respecto al imaginario que gira en torno a la pedofilia. Hay aquí algo de la prosa de Juan Carlos Onetti, en el sentido de que los lugares incómodos y las descripciones y secuencias más perturbadoras generan un cierto placer culposo en la lectura; De León, como aministrador de climas, merece una mención especial, ya que éstos cobran mayoritariamente más peso que los argumentos en sí. Hay un coqueteo con la “ciencia ficción pandémica” (valga la acuñación del término) al estilo de Richard Matheson o H. G. Wells en “La cáscara”, quizás con un anclaje cotidianista leve en la epidemia de gripe H1N1 ocurrida a mediados de 2009; hay también algo del cuento largo Gelatina de Mario Levrero, aunque De León rehuye a cualquier vestigio de absurdo que aquél autor hiciera propio. La paranoia que se desata en pequeñas dosis como resultado de una afección inexplicable (a medio camino entre lo biológico y lo psiquiátrico), sirve de catalizador para plasmar una visión pesimista sobre las relaciones humanas (parentales, de pareja, vecinales) y la alienación de una ciudad que parece desintegrada incluso antes de ocurrir la tragedia, y es por ello incapaz de afrontarla. El libro cierra con “El tala de los angelitos”. De vuelta al ámbito rural, la hija de una familia desintegrada que puja por sobrevivir en la miseria es la protagonista. Hay algo de paradigma social en la forma en que las frustraciones buscan vías de escape: la violencia se ejerce como moneda corriente (mala analogía teniendo en cuenta la precaria ambientación del cuento) entre los adultos y hacia los niños. Pero cualquier vestigio de crítica social se ve superado por los climas y la tragedia, que la niña Beatriz procesa de la peor manera posible. La imagen final es muy efectiva, y tensa al máximo el realismo ya mencionado. En definitiva, No vi la luna suma a De León al subgrupo de narradores jóvenes que el crítico José Gabriel Lagos denominara “los serios”: hay un interés en el lenguaje como herramienta, en la construcción de los climas, en la indagación psicológica de los personajes. El gusto por la tragedia como disparador suma asemeja este libro a la generación que empezó a publicar a fines de los ochenta; autores como Gabriel Peveroni, Gustavo Escanlar y Henry Trujillo supieron explorar las zonas negras de la ficción, como respuesta al cánon del poéticamente correcto Mario Benedetti y al ideologizado Eduardo Galeano. Hay puntos en contacto también con Mecanismos sensibles, volumen de cuentos conque ganara el mismo premio Leonardo Cabrera en 2006. Se le puede reprochar a De León algún abuso de las imágenes que (buscado o no) interfiere en el relato; quizás también la reiteración de hechos trágicos, que podría insensibilizar al lector y reducir el efecto, sobre todo en los últimos cuentos. Sería interesante ver si las los futuros trabajos de De León -que cuenta con un buen augurio al tener en su haber este premio- pueden y quieren explorar otros registros. Sería un paso análogo al de Neil Armstrong, ya que de lunas hablamos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Federico de los Santos &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2925874944096849308?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2925874944096849308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2925874944096849308' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2925874944096849308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2925874944096849308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2011/04/tragedia-y-culpa-cuarto-crecientes.html' title='Tragedia y culpa cuarto crecientes'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-1j4bAcmDZQs/Tae7_PoOH7I/AAAAAAAAAhQ/gPXiX6jREI0/s72-c/imagen_no_vi_la_luna.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6582181227269916935</id><published>2009-10-16T11:09:00.000-07:00</published><updated>2009-10-16T11:12:34.943-07:00</updated><title type='text'>Hasta la vista</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sti3bKYKWgI/AAAAAAAAAgU/MRzF0E7sVI8/s1600-h/02233142cerrado%2B(Small).jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 239px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5393262231046216194" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sti3bKYKWgI/AAAAAAAAAgU/MRzF0E7sVI8/s320/02233142cerrado%2B(Small).jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Anoche me dormí sin darme cuenta. Esto sucede cuando estoy muy cansado. En el sueño vi una caja de cartón. Dentro había una inscripción que combinaba números y letras. Traté de despertarme para reproducir el mensaje cifrado, pero no pude y caí en un torbellino de imágenes inconexas que me asediaron hasta el amanecer. Había un niño, un bebé que me costaba levantar en los brazos. Era muy pesado, y los músculos me temblaban por el cansancio. Después aparecieron dos hombres en la casa de mis padres y entraron con armas para matar a mi familia. Exigieron dinero y se fueron con la promesa de que pronto lo tendrían. Yo le reproché a mi padre sus negocios turbios y le dije que no se atreviera a inmiscuirme en ellos otra vez. Salí llorando y salté una radio que estaba en el piso. Desperté a las once y me vestí rápido para ir a UTU. Estefanía me reprochó que no paso mucho tiempo a su lado debido al rodaje que estoy emprendiendo junto con mis compañeros del curso de cine. Se siente desprotegida, y la entiendo. Sentí culpa. Me lavé la cara en el baño y me quedé mirándome en el espejo. Me corté el pelo hace unos días y todavía no me acostumbro. Lo uso crispado y hacia arriba porque de otro modo no me gusta. Mi madre me obligó muchos años a usar la raya al medio y a ponerme un gorrito de lana después de la ducha para que me quedara lacio; así que nunca más. Ahora está revuelto y me digo que se parece al de Bob Dylan en su juventud. Sin embargo, por la calle la gente se burla y sé que me juzga. Eso me da miedo, porque tengo ganas de matarlos. Siento muchas ganas de matar o de maltratar a la gente. Siento una rabia imponente dentro de mí, y no sé qué voy a hacer con ella. Por eso la cara en el espejo parece de otro. Estoy más gordo y si no me afeito pronto vendrán los granos. Tengo 26 años y todavía tengo granos. Recuerdo que una dermatóloga que consulté en la adolescencia me dijo que a los 21 se irían. Después salí a la calle con las manos en el bolsillo y la mochila a cuestas. Dentro tengo muchos libros, demasiados. Libros que no leo y que llevo por si se abre alguna brecha que me lo permita. Pero la brecha nunca se abre. Un hombre estaba pintando de rojo una vereda. Dominaba el pincel con pericia. Una ex compañera de escuela salía del juzgado. Me crucé con dos alumnos en un semáforo y simulé una sonrisa mientras saludaba con la mano. Los árboles de la avenida Varela están preciosos y se balancean al viento insistente de la primavera. La luz se escurre entre el follaje y dibuja lamparones borrosos en el piso que fui pisando como hojas secas que crujen en el silencio. Llegué a UTU y firmé la entrada. Saludé por obligación a las adscriptas incompetentes de las que hablo mal todo el tiempo. Ellas lo saben. En la sala de profesores había una mujer gorda que luego de algunos minutos empezó a hablar sola, haciéndome objeto de su catarsis. No entendí lo que dijo y me quedé sentado en una silla azul hasta que se hizo la hora para entrar a clase. Enseñé las conjunciones y comí una tarta de zapallo antes de la reunión. En la sala de actos me quedé mirando todo el tiempo un árbol precioso que se levanta justo sobre la ventana mientras los demás discutían sobre no sé qué. Comprendí otra vez que mi vida está plagada de tiempos muertos como ese. Pensé en algunos amigos. Hace tiempo que no sé nada de Damián, ni de Juan, ni de Pedro. Otra vez me di cuenta que estoy solo. Natalia, Abayuba, Jorge, Cristian, Victoria, Agustín, son amigos que ya no están. No sé qué pasó. Realmente no lo sé. Volví caminando con Serrat cantando los poemas de Miguel Hernández. Otra vez los árboles y los lamparones en el piso de piedra laja. Mi ex compañera no volvió a aparecer, tampoco mis alumnos, y la vereda ya estaba completamente pintada de rojo. Venía mirando el piso, y en eso apareció un papel rosado con algo escrito junto a la ranura de una puerta. Lo advertí por el rabillo del ojo, pero cuando le presté real atención comprendí que la caligrafía era la mía, o una muy similar, y que el mensaje allí escrito era sin lugar a dudas el que había aparecido en mis sueños. Me sonreí, porque la costumbre no deja de mitigar la impresión ante coincidencias o causalidades como estas. Llegué a casa con hambre. Saludé a la empleada y prendí la computadora. Aquí estoy. Publicaré estás palabras en el blog y me pasaré la tarde escribiendo poemas que nadie leerá. ¿Para qué?, me pregunto. Y nadie contesta. Tanto tiempo para nada. Quisiera desaparecer. Atreverme a dejarlo todo y hundirme en otro tiempo; romper la cáscara del horizonte y atravesar los confines. Quisiera sentir el viento en la cara e imaginar que mis amigos se enteran de mi huída y sonríen sacudiendo la cabeza como diciendo: “Qué loco este Leo, che…”&lt;br /&gt;Y bueno… Este blog se está cerrando ahora mismo. Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo. Allí, sobre la derecha, les quedan las viejas irrupciones mal escritas. Si me quieren, no se compadezcan. No hay nada de malo en todo esto. Un fuerte abrazo a todos, y gracias por estar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6582181227269916935?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6582181227269916935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6582181227269916935' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6582181227269916935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6582181227269916935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/10/hasta-la-vista.html' title='Hasta la vista'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sti3bKYKWgI/AAAAAAAAAgU/MRzF0E7sVI8/s72-c/02233142cerrado%2B(Small).jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2513670519493038750</id><published>2009-10-06T13:26:00.000-07:00</published><updated>2009-10-06T13:42:12.961-07:00</updated><title type='text'>Noticias</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SsurgrErXJI/AAAAAAAAAgM/8nNnxTg02bw/s1600-h/noticias.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389589956885437586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SsurgrErXJI/AAAAAAAAAgM/8nNnxTg02bw/s320/noticias.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y en el medio del estudio&lt;br /&gt;sobre el cine y el encuadre&lt;br /&gt;me enteraron sin preludio&lt;br /&gt;que los meses me harán padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es así como lo cuento&lt;br /&gt;crean nomás esta noticia,&lt;br /&gt;casi casi una primicia&lt;br /&gt;que ahora escribo en el contento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace días que ando loco&lt;br /&gt;y hasta un poco delirante,&lt;br /&gt;como padre ando flamante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y no ajeno a este sofoco.&lt;br /&gt;En un vientre crece lento&lt;br /&gt;toda cura a mi lamento.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2513670519493038750?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2513670519493038750/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2513670519493038750' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2513670519493038750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2513670519493038750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/10/noticias.html' title='Noticias'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SsurgrErXJI/AAAAAAAAAgM/8nNnxTg02bw/s72-c/noticias.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5314186353968781577</id><published>2009-09-19T14:46:00.000-07:00</published><updated>2009-09-19T15:02:50.177-07:00</updated><title type='text'>Mi mejor poema</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SrVU6z7BxyI/AAAAAAAAAgE/rzZVlUcdWIw/s1600-h/Imagen002.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383302298938230562" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SrVU6z7BxyI/AAAAAAAAAgE/rzZVlUcdWIw/s400/Imagen002.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quizá el objetivo por excelencia del escritor sea el de hacer de su obra una ocasión inolvidable. Yo siento que el arte, ante todo, es una forma de anular la fugacidad del tiempo y la memoria. Como Borges, estoy convencido de que tal cosa puede lograrse con un único verso, acaso con una sola palabra. Basta pensar el espacio y, como dije antes, la ocasión. Tengo muchos poemas dedicados a Estefanía, y todos pretenden recordarle a toda hora que estoy enamorado de ella. Hoy encontré la solución. Y, para redundar en Borges, la solución está en el espejo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5314186353968781577?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5314186353968781577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5314186353968781577' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5314186353968781577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5314186353968781577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/09/mi-mejor-poema.html' title='Mi mejor poema'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SrVU6z7BxyI/AAAAAAAAAgE/rzZVlUcdWIw/s72-c/Imagen002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4151210999291350454</id><published>2009-09-17T09:50:00.000-07:00</published><updated>2009-09-18T08:00:10.779-07:00</updated><title type='text'>Irrupción 35 (Cositas aisladas)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SrJpUTu3qUI/AAAAAAAAAf8/PPMVQtGICMw/s1600-h/termometro.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 354px; DISPLAY: block; HEIGHT: 219px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5382480302276323650" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SrJpUTu3qUI/AAAAAAAAAf8/PPMVQtGICMw/s400/termometro.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace poco le decía a Leonardo Cabrera por MSN que mi blog estaba famélico. Y nada más cierto. Hace mucho tiempo que no tengo espacio ni ganas para la escritura apresurada de una irrupción, o para ensayar un registro menor de mis días. Cada vez que aparece alguna de esas incitaciones, me pregunto: ¿Qué les puede interesar a esos nobles muchachos, amigos y lectores del blog, lo que me ha ocurrido en estos días si, al fin y al cabo, no ha pasado casi nada? Bueno, estuvo el Encuentro de Escrituras. La verdad que la pasamos bárbaro. Lo mejor fue el viaje en ómnibus. Las sierras fueron cambando de calor al cabo de dos horas de trayecto, y una niebla tímida se fue dejando aplastar por la lluvia. El agua dibujaba en el cristal caminitos hinchados como venas que se ramificaban con la ayuda del viento. Llegué y repetí ese trayecto que hice tantas veces en época de estudiante, y después apareció Damián y Victoria; y terminamos en Aiguá, en plena noche oscura y silenciosa, presentando “El increíble Springer” en un salón adornado con láminas que homenajeaban a los Desaparecidos. Al día siguiente leí el fragmento de un cuento para dos grupos del Liceo Departamental junto a Roberto Poy: caricaturista, poeta, narrador, peregrino y un etcétera tan amplio como desconocido. Me temblaba un poco la mano porque en el relato había mucho sexo y los personajes entraban en un motel minuciosamente descrito por el narrador, incluida la película porno proyectada en la tele. Pese a mi reticencia, las cosas salieron bien y todos nos divertimos mucho. Más tarde leí poesía en la Casa de la Cultura y me sentí muy cómodo junto a los veinte (no más) concurrentes. Disfruté sobre todo del diálogo con ellos, y una cosa me impresionó particularmente. Cuando iba por la mitad del poema “Al hijo” (un poema misterioso para mí, dedicado a alguien que todavía no existe), levanté la mirada y vi que una mujer estaba llorando. Las lágrimas le resbalaban por la cara como las gotitas en el cristal del ómnibus, y ella pasaba su mano por los pómulos para dejar una película delgada de agua salada que le quedaría impresa en la piel por algunas horas, y que yo casi pude oler cuando se acercó sobre el final para darme un beso. Todos los otros escritores, en su mayoría, eran simpáticos y afables. Me quedo, sobre todo, con la amistad de Angélica Freitas y con los versos de Alicia Salinas, que es de Rosario, como Fito. Espero escribirles pronto, si me dan las pelotas. Aprovecho, antes de seguir con otra cosa, para agradecer a todos los otros escritores y amigos que se acercaron. La lista es larga y el recuerdo intenso. Mejor me callo.&lt;br /&gt;¿Qué más contar? Pues les dejo algunos momentos que yo considero raros, curiosos más bien, y que me han ocurrido en estas últimas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Voy caminando hacia la UTU. Siento calor, mucho calor. El sol me da en los hombros y para colmo llevo puesta una campera con forro de corderito. Esto de ser precavido siempre me causa molestias. Me falta poco para salir con paracaídas. El tacto me avisa que la camiseta se me está pegando al cuerpo, y se me ocurre que al llegar y alivianarme de ropa, yo y todos los demás vamos a implorar al unísono por un desodorante. Pero no me detengo. Sigo dando grandes zancadas mientras miro mi objetivo a los lejos, cuidando como buen guardabosque que ningún alumno se me escape antes del tiempo reglamentario de espera. En eso un tipo cruza la calle directamente hacia mí. Tiene brazos largos hasta la rodilla, y su cara es puro hueso. Me impresionan sus ojeras, pronunciadas y negras como pintadas con carbón. Por un momento, incluso, pienso en la posibilidad de que le hayan dado una buena piña en cada lado, para dejarlo parejo. Se murió mi padre, Leo, me dice… Hoy se murió mi padre… Está evidentemente angustiado. Le tiembla la voz. Atino a decir lo primero que me sale, mientras siento que el sudor me corre por la espalda. Bueno, le digo, tranquilo… Tenés que vivir el duelo como puedas, qué le vas a hacer… Tratá de buscar apoyo en tus seres queridos, ellos te van a ayudar… Él se queda mirando el piso y sigue su camino como si alguien lo hubiese empujado a prepo. Me agradece echando una mirada sobre su hombro, y yo sigo de largo. Me he devanado los sesos pensando en quién era ese tipo, pero francamente no lo sé. Tan sólo tengo seguridad (relativa) de que es huérfano de padre, y de que sabe mi nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Otra vez está lloviendo. Hace días que no para. Llego del trabajo y me tengo que ir a comprar una pizza porque Estefanía no está y porque, ya lo saben, soy un desastre en eso de la cocina. Una vez quise hacer huevos fritos y me salió mal. Ya sé… Son tres pasos: poner el aceite, romper los huevos, ponerles sal. Yo me olvidé del tercer paso, y al segundo lo aplico muy bien en otros contextos. Lo cierto es que ingreso en la pizzería y me encuentro con todo el plantel de mozos y demás mirando hacia fuera con gesto preocupado. Yo trato de seguirlos para enterarme de la cuestión, y mi mirada se cuelga de las suyas como un equilibrista a un cable delgado, y se desliza a toda velocidad hasta llegar al otro extremo. Una nenita está sentada en el cordón de la vereda, bajo la lluvia. Es rubia y tiene bucles perfectos que no llegan a caerle sobre los hombros y que en días secos deben crisparse sobre su cabecita como un sol de verano. No tiene más de seis años, calculo. Los pies están sobre la calle y cortan parcialmente el paso del agua que se precipita calle abajo. Ella abre su cuaderno y se pone a pintar. Algunos mozos dicen que habría que ir y preguntarle, o que lo mejor sería llamar a la policía, algo… Yo estoy a punto de iniciar el camino cuando ella se levanta, guarda sus cosas en la mochila, y se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estoy dando clase: José Martí. Trabajamos con una estrofa del poema IX de “Versos sencillos”, más conocido como “La niña de Guatemala”. Yo estoy embalado y hablo y muevo los brazos frenéticamente, como con una pila Duracel clavada en la nuca. Me hago el copado y cito una estrofa de memoria: “Se entró de tarde en el río/ la sacó muerta el doctor./ Dicen que murió de frío,/ yo sé que murió de amor”. Los alumnos ríen y yo también, pero enseguida se me activa ese sentido arácnido que me advierte de posibles amenazas cercanas. Al fondo hay un grupito de cuatro varones que tratan de ocultarse la cara amoratada por la tentación. ¿Qué pasó?, les digo más serio. Entonces uno de ellos me contesta que se están riendo del segundo verso… ¿Cuál?¿”La sacó muerta el doctor”? Y ahí mismo estalla la carcajada y se estira por toda la clase como la masa de una torta frita. Qué bárbaro. Ahora cada vez que pienso en el poema me imagino a un tipo con túnica blanca, meando contra una pared… Algo así… Qué fácil es matar al arte, descubro más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me siento mal y tengo que ir al médico. Me forro de paciencia. Me unto cada rinconcito de ira e intolerancia para no comportarme como un canalla; porque muchas veces me pongo canalla con quienes están detrás del mostrador, y termino incurriendo en conductas que penalizo a los cuatro vientos desde que soy un púber. Saco la orden y me siento frente a una mujer muy veterana que está sentada junto a otra flaquita, como replegada sobre sí misma, o como si padeciera de un retorcijón poderoso causado por alguna comida rica en fibra o por un yogurt pasado de fecha, yo qué sé… Más allá, un señor con el ceño fruncido de camisa amarilla que mira una libretita. A su izquierda hay otro viejo de boina. En eso irrumpe una voz que grita un nombre que no es el mío, haciendo que el viejo se levante presurosamente y le haga un ademán a la señora junto a la mujer con retorcijones. Le cuesta levantarse, y la otra, más joven pero evidentemente circunspecta por la fuerza que tiene que hacer para controlar el tirón de las tripas, se limita solamente a empujarla sin moverse de su posición. La veterana logra ponerse de pie y, de pronto, resbala y todo su cuerpo queda inclinado, a punto de caer. Rápidamente se endereza sin que la joven ensaye el más mínimo gesto. Debe ser la nuera de la vieja, me digo. Enseguida vuelve la voz estridente y me llaman. Me atiende una doctora con una cicatriz enorme en la frente, como si alguien le hubiera dado un hachazo. Pero debió ser alguien flacucho nomás, con brazo débil, porque la mujer pensaba bien y no mostró síntomas del más leve daño cerebral. Me puso el termómetro en la axila y me auscultó los pulmones. Sentenció cuatro días de licencia médica y recetó unas pastillitas amargas que me causan acidez. Al salir, veo que la mujer descompuesta me mira con gesto triste pero resignado, como diciendo “Mi suegra sigue viva” o “creo que me cagué”. Cuando voy llegando a la esquina y mi cuerpo se prepara para bajar el cordón, escucho un clic a mis pies. Me había quedado con el termómetro puesto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4151210999291350454?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4151210999291350454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4151210999291350454' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4151210999291350454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4151210999291350454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/09/irrupcion-35-cositas-aisladas.html' title='Irrupción 35 (Cositas aisladas)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SrJpUTu3qUI/AAAAAAAAAf8/PPMVQtGICMw/s72-c/termometro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4588602765614305315</id><published>2009-09-10T11:24:00.001-07:00</published><updated>2009-09-10T11:42:54.276-07:00</updated><title type='text'>Un fragmento de las cartas de Rilke</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SqlE2UivMXI/AAAAAAAAAf0/kK-Jrf9qNA4/s1600-h/Rainer_Maria_Rilke.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379906929888801138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 389px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SqlE2UivMXI/AAAAAAAAAf0/kK-Jrf9qNA4/s400/Rainer_Maria_Rilke.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;"Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?". Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Sí debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde".&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4588602765614305315?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4588602765614305315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4588602765614305315' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4588602765614305315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4588602765614305315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/09/un-fragmento-de-las-cartas-de-rilke.html' title='Un fragmento de las cartas de Rilke'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SqlE2UivMXI/AAAAAAAAAf0/kK-Jrf9qNA4/s72-c/Rainer_Maria_Rilke.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5760828204597237651</id><published>2009-08-22T07:34:00.000-07:00</published><updated>2009-08-22T08:05:17.554-07:00</updated><title type='text'>Borges: otro viaje a la semilla</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SpAGk1F1gUI/AAAAAAAAAfs/7LAGhzEjF1I/s1600-h/IMG_0010.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372801585249616194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SpAGk1F1gUI/AAAAAAAAAfs/7LAGhzEjF1I/s400/IMG_0010.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; (Fotografía de Gorge Gómez, segundos antes de que Damián anunciara que había ganado el Banda)&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;Emilio Martínez Cardona nació en Minas y vive desde hace muchos años en Santa Cruz de la Sierra. Es autor de "Noticias de Burgundia", "Libro de los espejos", "El banquete", y otras obras tan satíricas como inteligentes. Hace años escribí un artículo sobre su obra completa para la revista Iscariote, cuyo editor y director (Damián) tuvo la gentileza de publicar como nota de tapa. Recuerdo ahora el título que le pusimos: "¡¡¡¿Quién rayos es este tipo?!!!" A Emilio le encantó. Lo conocí en el 2005, y enseguida acordamos libros y autores dilectos. Borges ha sido en estos años nuestro tema más obsesivo de conversación. Les dejo un texto de su autoría que emula el mentado cuento de Carpentier para encomiar al maestro argentino, a los 110 años de su nacimiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Según esta cronología inversa o antibiográfica, la historia comienza en el cementerio de Plain Palais en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986, de donde el cuerpo de Jorge Luis Borges es trasladado a un departamento de la Grand Rue 28. Allí presenta los primeros signos vitales y comienza un notable proceso de desarrollo, aunque está completamente ciego. En un claro síntoma de lucidez, el 26 de abril Borges se divorcia de María Kodama mediante un poder dado a un juez de Paraguay.&lt;br /&gt;Meses después, en diciembre de 1985, Borges viaja a Buenos Aires y publica su ópera prima: “Los conjurados”. La celebridad es instantánea. Kodama lo acompaña en carácter de secretaria privada. Borges cada vez se siente mejor y los síntomas de su enfermedad parecen estar cediendo.&lt;br /&gt;En materia política apoya al radical Raúl Alfonsín, diciendo que “no es peronista, ni marxista, ni gángster”. Viaja por Italia, España, Portugal y Marruecos y toca la piel de un tigre vivo, tema que más tarde le servirá de inspiración para varios poemas y cuentos.&lt;br /&gt;Se manifiesta en contra de la guerra de Las Malvinas e incursiona por primera vez en el ensayo con el libro “Siete noches”, en base al cual dictará una serie de conferencias.&lt;br /&gt;Junto a otros intelectuales firma una carta abierta cuestionando a la Junta Militar argentina. Gana el Premio Cervantes. En 1976 se rumorea que podría recibir el Premio Nobel de Literatura, cosa que no sucede, y meses después recibe la Gran Cruz de Bernardo O´Higgins de manos de Augusto Pinochet.&lt;br /&gt;Sus posiciones ideológicas han cambiado desde los tiempos de la carta abierta y junto a Ernesto Sábato, otro de los firmantes del documento, participa de un almuerzo en la Casa de Gobierno con el general Videla. Se vincula al Partido Conservador y el gobierno militar es reemplazado por otro civil, encabezado por María Estela Martínez de Perón.&lt;br /&gt;En 1975 María Kodama deja de asistirlo como secretaria privada. Borges publica “El libro de arena”, considerado una de sus más grandes creaciones. Ese mismo año su madre, Leonor Acevedo, se incorpora en su cama luego de una larga convalecencia y comienza a fortalecerse. Borges vivirá con ella en un departamento de la calle Maipú 900.&lt;br /&gt;En 1973, con la salida del peronismo del gobierno, Borges accede a la dirección de la Biblioteca Nacional. En 1970 su nombre vuelve a ser mencionado como posible merecedor del Nobel, según una encuesta de Il Corriere Della Sera. Borges se siente más fuerte y algunas arrugas comienzan a borrarse de su frente. Se independiza de su madre y vive con Elsa Astete Millán, su segunda esposa, de quien se separa el 21 de septiembre de 1967.&lt;br /&gt;En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor. Abandona el Partido Conservador. En diciembre de 1955 se aleja de la Academia Argentina de Letras y meses después debe dejar la dirección de la Biblioteca Nacional, cuando el gobierno de la “Revolución Libertadora” es desplazado por el régimen de Juan Domingo Perón.&lt;br /&gt;Comienza a desarrollar la vista, en un largo proceso que él mismo define como “Un lento amanecer que duró más de medio siglo”. Abandona el bastón que lo había acompañado durante años.&lt;br /&gt;En 1951 publica “La muerte y la brújula”, en uno de cuyos cuentos hay una enigmática alusión a un intento de suicidio, que de alguna manera prefigura un hecho que habrá de suceder más tarde.&lt;br /&gt;En 1949 publica “El Aleph”. Al año siguiente, su madre y su hermana Norah son encarceladas y luego participan en un acto antiperonista.&lt;br /&gt;En 1946, después de un brevísimo paso como “inspector de aves de corral”, cargo con el que intentó humillarlo el gobierno de Perón, Borges comienza a cumplir funciones en la Biblioteca Municipal Miguel Cané. Apoya a la Unión Democrática, una alianza entre radicales, conservadores y socialistas que se opone al populismo peronista.&lt;br /&gt;En 1944 publica “Ficciones” y en 1938 un paradójico accidente contribuirá a mejorarle su capacidad visual: luego de una septicemia se golpea la cabeza contra una ventana. Ese año su padre, Jorge Guillermo Borges, se incorpora desde el lecho de muerte.&lt;br /&gt;En una reseña de “Der totale Krieg” de Erich Ludendorff, escribe que “Fascismo y comunismo –nadie lo ignora- abominan por igual de la democracia”. Deja su cargo en la Biblioteca Miguel Cané.&lt;br /&gt;En 1936 intenta suicidarse en el Hotel Las Delicias de Adrogué. Se arrepiente a tiempo y viaja a Buenos Aires, donde vende su revólver. En 1935 publica su último libro de cuentos: “Historia universal de la infamia”. Desde entonces, Borges será esencialmente poeta.&lt;br /&gt;Hacia 1933 parece volver a sus simpatías radicales de tiempos del alfonsinismo. Ese mismo año, el escritor francés Drieu La Rochelle dice que “Borges vale la pena el viaje” y luego visita Argentina.&lt;br /&gt;En 1931 abandona el consejo de redacción de Sur y el 27 de mayo de 1929 comienza a colaborar en la revista nacionalista Libra, junto a Alfonso Reyes, Leopoldo Marechal y Francisco Luis Bernárdez. En 1924, un juvenil Borges se entrega a la vida bohemia, recorriendo las orillas y los barrios porteños.&lt;br /&gt;Participa en el grupo literario Florida y colabora en la revistas Martín Fierro y Proa. Publica su último libro, “Fervor de Buenos Aires”, comentado por Ortega y Gasset en la Revista de Occidente.&lt;br /&gt;Entre 1920 y 1919 frecuenta en Madrid la tertulia de Rafael Cansinos Asséns. En esta época escribe “Los ritmos rojos” o “Los salmos rojos”, poemas en homenaje a la Revolución Rusa que por fortuna nunca entrega a la imprenta. El 31 de diciembre de 1919 publica en la revista ultraísta Grecia su último poema: “Himno al mar”, escrito al estilo de Whitman.&lt;br /&gt;Se establece en Ginebra y comienza a olvidar el latín, el francés y el alemán. En 1914 vuelve con su familia a Buenos Aires, donde su padre retoma el ejercicio de la abogacía y la enseñanza de la psicología. Por esos años, su padre le hablará por última vez de Baruch Spinoza y del anarquismo filosófico de Spencer.&lt;br /&gt;El año 1908 es particularmente creativo para Borges, que traduce “El príncipe feliz” de Oscar Wilde y escribe sobre mitología griega.&lt;br /&gt;Su estatura se reduce y su voz se vuelve más aguda. Durante los siguientes ocho años se recluye cada vez más en su casa paterna, donde lee y recita poesía junto a su hermana Norah.&lt;br /&gt;Son años marcados por las conversaciones en inglés con su abuela Fanny Haslam. Pero ya se evidencia la declinación de las facultades mentales de Borges, ocaso que hacia 1900 lo lleva a la pérdida del habla y luego a una virtual inconciencia.&lt;br /&gt;La familia se muda desde su quinta en Palermo al centro porteño, a una casa de patio y aljibe. El 24 de agosto de 1899, Jorge Luis Borges vuelve a la seguridad del vientre materno y ocho meses después a la nada, o al Todo, que podría ser un sinónimo.&lt;br /&gt;Ahora Borges ya no es Borges, sino la sangre de sus ancestros. Su influencia literaria se reflejará en autores como Chesterton, Coleridge, De Quincey y Emerson. Se dice que su Pierre Menard sirvió de inspiración a Cervantes y que algunas de las ideas expuestas en su obra tuvieron eco en las doctrinas de los heresiarcas del siglo II de nuestra era.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5760828204597237651?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5760828204597237651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5760828204597237651' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5760828204597237651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5760828204597237651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/08/fotografia-de-gorge-gomez-segundos.html' title='Borges: otro viaje a la semilla'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SpAGk1F1gUI/AAAAAAAAAfs/7LAGhzEjF1I/s72-c/IMG_0010.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8548751763960895281</id><published>2009-08-17T15:33:00.000-07:00</published><updated>2009-08-18T09:03:53.215-07:00</updated><title type='text'>Un álbum de recuerdos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SonbHGBp-4I/AAAAAAAAAfk/GPmvJVpGgwE/s1600-h/gijoe.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371064945539152770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SonbHGBp-4I/AAAAAAAAAfk/GPmvJVpGgwE/s400/gijoe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El otro día estaba mirando el programa que tiene Roberto Pettinato en el canal América, cuando apareció un reclame que me llamó la atención. Era el trailer de G.I. Joe, una de las tantas películas abarrotadas de efectos especiales que andan en la vuelta. Al escuchar ese nombre sentí algo parecido a la tristeza, pero no supe a qué atribuirlo. Recién hoy lo revelé.&lt;br /&gt;Yo era chico y no quería darme una vacuna. Casi todos los niños se niegan a esto más por un miedo a lo desconocido que por el dolor real del pinchazo. Después de todo, y como nos dicen los padres: “Es como si te picara un mosquito, ni cuenta te das”. Sin embargo, a esa altura yo sabía mucho de agujas. Mi laringitis me había obligado a un tratamiento de inyecciones dolorosas durante un largo período. Día por medio me subía sin chistar en la moto de mi padre y me dejaba llevar hasta el Sanatorio. Cuando aparecía el médico era otra cosa. La tranquilidad se me caía del cuerpo y enseguida empezaba a patalear como loco. En ese momento irrumpía un enfermero negro para inmovilizarme. Mi padre lloraba. Me acuerdo clarito.&lt;br /&gt;El hecho es que mi padre, aunque estuviera pasando por una temporada más que miserable, prometió que si yo me dejaba dar la vacuna sin escándalo, me regalaría un álbum y un paquete de figuritas. Y así fue. No sé de dónde sacó la plata, pero a la salida del Sanatorio me llevó hasta un quisco y cumplió con su promesa. Era un álbum de G.I. Joe.&lt;br /&gt;Llegué a casa y abrí el paquete que contenía cuatro láminas pequeñas. No eran autoadhesivas. En una había un tipo sobre una lancha, sosteniendo una escopeta . Todo indicaba que iba en plena persecución. Busqué algo para pegarlas, pero en mi casa no había ni cascola. Mi madre me vio la cara y me condujo a la cocina para enseñarme una nueva palabra, y una nueva cosa: el engrudo. Con cuánto cariño la recuerdo… Así fue que pegué las cuatro figuritas en un álbum para doscientas, y claro está que nunca pude agregar otra. Me pasaba horas mirando las páginas y sorprendiéndome cuando aparecía alguna de las figuritas.&lt;br /&gt;Es uno de los recuerdos más tristes que guardo. No sé exactamente la razón...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8548751763960895281?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8548751763960895281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8548751763960895281' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8548751763960895281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8548751763960895281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/08/un-album-de-recuerdos.html' title='Un álbum de recuerdos'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SonbHGBp-4I/AAAAAAAAAfk/GPmvJVpGgwE/s72-c/gijoe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8379572789230229458</id><published>2009-08-01T08:33:00.000-07:00</published><updated>2009-08-05T14:42:53.439-07:00</updated><title type='text'>Onetti total</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SnRqpNLjlII/AAAAAAAAAfc/5EL1Li-RR_E/s1600-h/juan-carlos-onetti.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365030312250414210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 264px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SnRqpNLjlII/AAAAAAAAAfc/5EL1Li-RR_E/s400/juan-carlos-onetti.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:78%;"&gt;Sobre "Onetti: la novela total" de Omar Prego Gadea y María Angélica Petit, Planeta/Seix Barral, 2009.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Omar Prego Gadea y Angélica Petit son nombres que aprecio desde que comencé a interesarme por la literatura. Les tengo fe. Las primeras páginas del libro bastaron para entender que estaba frente a un trabajo crítico y revelador de la obra de Onetti, que no cae en el tópico, que examina con profundidad y agudeza, desde una incisión plural que combina lo histórico, lo filosófico, lo biográfico y lo literario, la construcción de esa cosmovisión que ya asume el adjetivo de “onettiana”.&lt;br /&gt;Recuerdo que Arturo Sergio Visca promulgaba la existencia de dos clases de lectores: el lector-lector y el lector-crítico. El primero es el que lee la obra desde el divertimento, desde el deleite de la trama y la identificación con los personajes. Compra el libro por su argumento, lee con absoluta distensión y hace la vista gorda ante cualquier particularidad técnica. El lector-crítico es aquel que, no obviando la afición por la lectura del lector-lector, asume con reparos lo que lee, y se percata y anota y revisa y coteja las cuestiones más profundas para develar una nueva significación, tal vez inesperada. El lector-crítico, si hace un buen ejercicio de su rol, es el responsable de vindicar el texto y de hallar los secretos más inusitados incluso para el propio demiurgo. No es extraño que rescate una obra del olvido para encaramarla de inmediato en los anaqueles más visibles en nuestra biblioteca personal: de allí se desprende la categorización heroica queVisca le atribuye. Por eso -y aunque sea la versión ampliada de un libro con buen suceso publicado en España en 1981, titulado“Onetti o la salvación por la escritura”- es más que atendible y digno de mención la publicación de este libro: “Onetti, la novela total”, nunca antes presente en territorio oriental; porque siendo un abordaje crítico de una obra más que encomiada y ponderada en el decurso de los últimos años, como es la obra de Onetti, devela sectores hasta ahora no tratados con la competencia y la minuciosidad necesarias. Tal vez por esta razón podemos atribuir a este libro otras cualidades que van más allá del enfoque exquisito que registra, cualidades semejantes al coraje y al amor.&lt;br /&gt;El primer ensayo tal vez ofrezca una entrada perfecta al perfil integral del libro. Allí se examinan los mecanismos por los que Onetti, asediado por la modernidad aplastante de Buenos Aires, en pleno exilio y atizado por ese ambiente de vértigo y dispersión que desfigura la realidad, decide inventarse la ciudad de Santa María –ese sitio ficticio que germina en la novela “La vida breve”- como una forma de evasión y, al mismo tiempo, de reelaboración. Santa María es un sitio inventado, pero es espejo directo de un estado real donde, efectivamente, el ser sensible y receptivo –como Onetti- no puede hacer menos que volcarse sobre sí mismo para revolverse en un sentimiento corrosivo de derrota. Onetti comienza a elaborar una obra anclada en lo psicológico, que deja de lado la superficie de las cosas y mira dentro, para allí encontrar la clave. La historia que nos quiere contar nada tiene que ver con lo visible. Las novelas de Onetti, según este libro, respiran desde la interioridad de los personajes; cosa que es, insisto, reflejo directo de una vida que se ve desmoronar y que no abjura de la influencia de Faulker, Céline, o Proust. De ahí se explica la atmósfera detenida, morosa de sus libros. Como lector de Onetti, muchas veces había sentido esa particularidad, y de hecho había compartido esa idea de Carlos Maggi que define al relato onettiano como un fluido pastoso que se dirige a ninguna parte; pero nunca había reparado en que, efectivamente, todo esto es producto del contacto con la modernidad enajenada de entonces que halló en Buenos Aires uno de sus vórtices de expansión. El libro, además, explica la ligazón estrecha de esta conducta narrativa con un contexto demográfico particular, donde las grandes ciudades macrocéfalas –también llamadas “megalópolis”- se estaban cimentando. Lo que en realidad quiero decir es que la lectura de “Onetti, la novela total” me hizo entender el rol clarificador de un libro crítico, porque hasta me di cuenta de la causa de muchas impresiones que había sentido como lector, pero que hasta el momento no habían encontrado una expresión externa, mucho menos lingüística. A este respecto, puedo hacer otra referencia. Si bien yo siento que los personajes de Onetti están dotados de una vida palpable y bien lograda, nunca dejé de sentir algo de premonición en sus comportamientos. Me refiero a que algo, no sé qué, me decía que esas criaturas eran concientes de su destino. Sin embargo, esta formulación que ahora mismo estoy desplegando en lenguaje concreto no es producto de un descubrimiento mío, sino consecuencia de la lectura del trabajo en cuestión. En la página 64 se dice: “Los personajes de Onetti saben (intuyen) que nadie escapa de su destino, que un Dios implacable escribió de una vez y para siempre todas las combinaciones posibles, imaginó todas las variantes argumentales, todas las peripecias, todos los ciclos.” Esta afirmación inscribe a las criaturas onettianas en un área perimetrada y un tanto alienante, lo que comprueba ese aire enrarecido y como estancado que inunda su mundo en una derrota inmunda, anticipada e inevitable. Es esta una verdadera clave, una llave incisiva y luminosa para el acceso a la comprensión cabal del arte de este escritor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El enfoque se aventura progresivamente con esta aptitud por su obra completa; pues se insiste en que debemos interpretar la obra de Onetti como una “summa”, es decir, como un corpus orgánico donde cada libro tiende puentes hacia los demás, configurando una suerte de red o plexo nervioso. Valga la comparación, salvando las distancias, con aquella esfera de Pascal donde el límite está en cualquier parte, y el centro en ninguna.&lt;br /&gt;Todo comienza por “El pozo”, novela que se considera fundacional no únicamente en términos de carrera individual, sino como símbolo de una literatura uruguaya en etapa de fermento, inserta en una coyuntura contradictoria, cargada de tensiones, donde se exploran con interés y perentoriedad los posibles caminos para consolidar “la” novela uruguaya; cuestión que el propio Onetti, desde su heterónimo “Periquito el aguador” trató con especial énfasis. En un entorno acuciado por un sector socialmente comprometido de artistas, la figura de Onetti desentona quizá por su carácter visionario. Lo dice claro –cito palabras de Onetti citadas por Prego y Petit en el libro-: “El escritor no desempeña ninguna tarea de importancia social.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El recorrido termina, como es lógico, con el abordaje de la última novela de Onetti “Cuando ya no importe”, libro que los autores entienden como punto álgido en la construcción de esa Novela-total, concepto que definen y complementan a lo largo de todo el volumen. En “Cuando ya no importe” se condensa y destila todo el universo de ficción y técnica. Prego y Petit agregan una plausible e interesante interpretación de un pasaje donde, crípticamente, el autor, el verdadero, Onetti, nos revela su presencia en el libro.&lt;br /&gt;Antes de terminar, quisiera decir que además de constituir un libro de permanentes revelaciones, este se desarrolla mediante un discurso accesible –aunque no llano- que tiende a disociarse por lo general de esa jerga tan en boga de las academias, donde el uso de una curiosa sintaxis tiende a enrarecer el mensaje y, al fin y al cabo, a distanciar al lector. Por otra parte se detecta cautela a la hora de la sentencia. Los autores exponen su lectura pero no de un modo vanidoso ni mucho menos inobjetable, sino que cuidan del lenguaje para no caer en juicios monolíticos ni lapidarios. Son condescendientes con el lector y, además, nunca incurren en el pecado de monopolizar el discurso; sino que siempre están dando sitio a las palabras de Onetti, para que estas sean las verdaderas protagonistas.&lt;br /&gt;El lector de “Onetti, la novela total” tendrá acceso a muchas otras aristas que esta pobre reseña no ha sabido presentar. Verá paso a paso la creación de un perfil literario descomunal, desde un enfoque del contexto hasta un abordaje inmanente y, por qué no, cara a cara, en entrevista, con el escritor. Es un libro ameno que se lee con fascinación y respeto. Por eso, y a la luz descollante de su lectura, podemos aventurar el jucio de que “Onetti, la novela total” es un libro del Onetti total. Un libro total. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8379572789230229458?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8379572789230229458/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8379572789230229458' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8379572789230229458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8379572789230229458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/08/onetti-total.html' title='Onetti total'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SnRqpNLjlII/AAAAAAAAAfc/5EL1Li-RR_E/s72-c/juan-carlos-onetti.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4561111611167023970</id><published>2009-07-03T16:16:00.000-07:00</published><updated>2009-07-03T17:07:31.143-07:00</updated><title type='text'>El reino del silencio</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sk6ShwqMfGI/AAAAAAAAAfE/Eob0QWtX9IY/s1600-h/100_9696.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5354378115685317730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sk6ShwqMfGI/AAAAAAAAAfE/Eob0QWtX9IY/s400/100_9696.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:78%;"&gt;Fotografía de Leonardo Cabrera&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;perezosa&lt;br /&gt;reñida con el tiempo&lt;br /&gt;inerte al mecanismo&lt;br /&gt;y las agujas&lt;br /&gt;la hora se está quieta&lt;br /&gt;como un sueño&lt;br /&gt;en el letargo del reloj&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la crema de unas manos desoladas&lt;br /&gt;espera imperturbable&lt;br /&gt;como un húsar&lt;br /&gt;de alma suave&lt;br /&gt;perfumada en el embargue&lt;br /&gt;de la casa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;al fondo está la ropa&lt;br /&gt;que ensaya nuevos pliegues&lt;br /&gt;privados para el cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las prendas como pieles&lt;br /&gt;se apilan desechadas&lt;br /&gt;una a una&lt;br /&gt;se apilan como fiebre sobre fiebre&lt;br /&gt;como cunas en la cuna&lt;br /&gt;del amor&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;del temor&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;resquemor enamorado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;flácidas las llaves&lt;br /&gt;privadas de ranura&lt;br /&gt;envidian la ternura de las otras&lt;br /&gt;que al giro y la pirueta&lt;br /&gt;resguardan a este espacio&lt;br /&gt;en esta cárcel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;doblego a la guitarra y la sonrisa&lt;br /&gt;que lentas se abren solas&lt;br /&gt;por el aire&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la historia en cada libro&lt;br /&gt;aplaude mi reinado&lt;br /&gt;en el silencio&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4561111611167023970?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4561111611167023970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4561111611167023970' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4561111611167023970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4561111611167023970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/07/el-reino-del-silencio.html' title='El reino del silencio'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sk6ShwqMfGI/AAAAAAAAAfE/Eob0QWtX9IY/s72-c/100_9696.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6517899547252322610</id><published>2009-06-24T09:23:00.000-07:00</published><updated>2009-06-24T09:27:20.569-07:00</updated><title type='text'>La magia a la vuelta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350930769135879794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 270px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SkJTLyANRnI/AAAAAAAAAe8/oWFw3YPYXbc/s400/loza.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sobre “La tijera de Onetti y otros cuentos” de Rubén Loza Aguerrebere, Ediciones de la plaza, 2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he preguntado con insistencia cuál es la clave del estilo de este escritor; y creo haber llegado a la respuesta, somera en muchos sentidos pero íntimamente satisfactoria, después de leer su último libro: “La tijera de Onetti y otros cuentos”. Los teóricos han señalado con propiedad que la literatura fue creada para aportar al mundo aquello que soñamos, aquello que no se encuentra o no es posible en el universo físico. Cada día comprobamos que la realidad está por ahora lejos de la magia anhelada, y es entonces cuando la literatura -o el arte en general- toma la posta y mediante las astucias de la emoción es capaz de tramar un mundo paralelo donde todo puede suceder. El lector olvida la tragedia, la guerra, la violencia y la soledad de su tiempo, a través las tragedias, guerras, veleidades y rencores del libro. Se hunde como una plomada en ese cauce con la certeza de que visita una vasta geografía de sueños; a veces oscuros, a veces más claros que un destello de luna, pero siempre un portal que nos rescata y nos evade. La particularidad de la obra de Loza Aguerrebere está en que tal cosa no se logra, como en el caso de otros escritores, desde la creación de un escenario alternativo; sino desde la propia, existente, y modesta ciudad de Minas. Sus cuentos recurren a determinados sitios emblemáticos: la plaza Libertad, el monumento del prócer mirando hacia la catedral, el viejo Café Oriental, el liceo Fabini, el diario La Unión, las calles oblicuas que abrevan a los cerros, pero todo descrito desde un prisma tan particular, desde un ángulo por momentos tan plástico y luminoso, que aún para los minuanos resulta revelador. Podría pensarse que la ciudad que consigna el libro difiere de la verdadera, y que la colaboración de la literariedad no hace más que sensibilizar –o sobredimensionar- un pobre referente de mundo que ha oficiado de motivador o apoyatura para el ejercicio creativo. Sin embargo, la clave de este escritor radica en hacer de esa “escrituración” un proceso por el que se descubre la real naturaleza de las cosas. Terminar un libro suyo es comprender que la poesía de Minas no está en la literatura, sino en la propia ciudad, como un tatuaje bajo la piel que va trepando por las capas de la dermis hasta ser visible. No hay divorcio ni brecha alguna entre el desaliento del plano real y el hechizo del plano literario. Allí estriba su destreza, en elaborar una magia que se expande por las superficies de la costumbre cuando el libro se cierra, ideal que debiera cumplir cualquier otra ramificación del arte.&lt;br /&gt;Los catorce cuentos que componen el libro constituyen piezas diversas del ejercicio literario, fluctuando entre el realismo, lo fantástico, la glosa, la elegía. Como todo lector bulímico, el autor se siente en el deber de encomiar a sus maestros. En el primero de los relatos, que le da título al libro, Juan Carlos Onetti llega una mañana de lluvia a cierto boliche de Santamaría para dar cuenta de una muerte y deshilar una trama empolvada por los años y la culpa. Scott Fitzgerald, ilustre integrante de la llamada “Generación perdida”, protagoniza en “Los condenados” un curioso romance que dará la estocada final a su decadencia. “Enigma para Isidro Parodi” narra con la parquedad y la justeza del relato policial un episodio inquietante con Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares como figuras estelares.&lt;br /&gt;Como en casos anteriores, el escritor disfruta con las historias de encuentros y desencuentros. “Un hombre en la carretera” y “Mi abuelo William” probablemente sean los casos, en este libro, que mejor representan tales extremos. Los mecanismos para la vuelta de tuerca son tan inevitables como inadvertidos. Ambos casos garantizan el asombro, la sonrisa, y un sacudón simpático de cabeza.&lt;br /&gt;Uno de los destacados del conjunto, por el delicado matiz en la evocación y el aire fresco de la prosa y de la sátira, es “El escriba de cupido”, donde el autor recurre a una vieja ocupación de adolescencia. Así lo explica en el prólogo: “En mis tiempos de liceal yo escribía cartas de amor para los que no tenían amores propios, y las cobraba si la flecha daba en el blanco de los tiernos corazones.”&lt;br /&gt;Cierra el libro uno de sus mejores cuentos fantásticos: “El señor de la lluvia”. Pese al rasgo imposible del acontecimiento, se respira el aura de Morosli y Dossetti.&lt;br /&gt;Si bien este escriba de querellas y romances es dueño de un estilo personalísimo en el panorama de nuestras letras por lo que al manejo del lirismo y a la tersura de las descripciones se refiere, ha sabido en esta ocasión dosificar al servicio de la anécdota y su efecto. Nos enseña de otra forma, y otra vez, que la magia está a la vuelta. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6517899547252322610?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6517899547252322610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6517899547252322610' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6517899547252322610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6517899547252322610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/06/la-magia-la-vuelta.html' title='La magia a la vuelta'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SkJTLyANRnI/AAAAAAAAAe8/oWFw3YPYXbc/s72-c/loza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2340186640444270654</id><published>2009-06-15T11:32:00.000-07:00</published><updated>2009-06-16T14:46:45.742-07:00</updated><title type='text'>Irrupción 34 (Una tarde con Leo Cabrera)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SjaUQ73JaMI/AAAAAAAAAe0/0Fryo_S6_L0/s1600-h/tres-cruces.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347624626216855746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 396px; CURSOR: hand; HEIGHT: 306px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SjaUQ73JaMI/AAAAAAAAAe0/0Fryo_S6_L0/s400/tres-cruces.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me gusta viajar a Montevideo. No me gusta viajar. Soy de esas personas que no duermen bien la noche anterior y que prácticamente instalan un botiquín en la mochila, por cualquier cosa… En la víspera trato de persuadirme. “No es nada, boludo…”, me digo. “Tan solo te vas a sentar en una butaca, vas a moverte sobre cuatro ruedas a una velocidad prudencial, y vas a llegar a destino antes de que cante un gallo. Nada más que eso. No… Quedate tranquilo. Lo del gallo era una broma… Sé muy bien que les tenés miedo, pero era en sentido figurado, che… No seas perseguido. Vas a poder disfrutar del paisaje, de las vaquitas, de los árboles. No hay razón de que te sientas descompuesto ni de que te vayas a tirar un pedo justo ahí. Calmate... Y no tengas miedo, hacé el favor… Montevideo no es Buenos Aires… Nadie te va robar así como así… Pero bueno, está bien, si querés no llevés toda la plata en la billetera. Dale, sí… Guardala en una bolsita al fondo de todo en la mochila. Sí, ahí, debajo de los libros…” En fin, así me puedo pasar horas. Sin embargo, las cosas cambian cuando un amigo espera del otro lado.&lt;br /&gt;El viernes 12 de junio tenía que ir a la capital por algunos trámites, y hacía como un mes que Leonardo Cabrera y yo habíamos concertado un encuentro para ese día. La mañana estaba helada y neblinosa. Cuando el ómnibus iba saliendo de Minas y cruzó el puente “Fierro”, vi que del agua ascendía un vapor blanquecino, denso, como una exhalación de hielo. Le mandé un mensaje de texto a Leonardo avisándole que ya estaba en la ruta y me recliné en la butaca. A los pocos kilómetros la gente empezó a sacarte las bufandas y las camperas infladas, acuciados por la calefacción. Yo hice lo mismo. Después encendí el mp3 y me dediqué a mirar el paisaje por la ventana. Escuché entero el disco “The Bends” de Radiohead, un disco en vivo de Fito, y algo de Hush Sound. No tengo demasiado que contar. Me quedo con las imágenes inconexas del viaje que de algún modo lo sintetizan: las sierras y el vaho, un perro en Solís de Mataojo mordiendo una bolsa de basura, un niño en la feria de Pando con una campera de cuero y una gorra ladeada sentado junto a un árbol, mirando con temor a un hombre que se le acerca, la cara de una niña con rasgos indígenas en una garita…&lt;br /&gt;Cuando me bajé del ómnibus me encontré con la madre de Gorge y me entretuve unos minutos averiguando la razón de su viaje y poniéndome a las órdenes. Después me dirigí hacia “La librería” -el lugar planeado para el encuentro- y vi que Leo estaba de espaldas mirando los libros. Nos dimos un abrazo y miramos un momento la vidriera. No veía a Leonardo desde octubre del 2008, cuando él fue invitado al “Encuentro de escrituras” y gracias a eso yo comí de garrón todo el fin de semana (es lo que tiene ser amigo de los escritores). Me sentí muy feliz de verlo. Leonardo es de esos tipos que, como alguno de sus personajes, no envejecen. Estaba igualito a como lo había visto la última vez pero con el pelo un poco más largo. Llevaba una campera marrón y unos pantalones claros.&lt;br /&gt;Fue inevitable hablar de Damián y de su celebrado premio mientras trillábamos 18 de Julio. Después hablamos de todo: afectos, libros, nueva narrativa uruguaya, la poesía, los concursos, el autobombo, los amigos, el trabajo, Federer, Faulkner, etc… No matamos de la risa, como es lógico. Alguna gente que nos cruzaba nos miraba con un gesto entre inquisidor y simpático; aunque pienso que esa impresión un tanto contradictoria se debió a que todo en ese momento era susceptible de ser transformado en algo más dichoso de lo que era en realidad. En otra palabras: no estábamos allí para complicarnos ni para incurrir en las reacciones cotidianas. Éramos dos amigos deslindados por un rato de todas las cosas.&lt;br /&gt;Más tarde nos sentamos en una plaza donde había chorritos de agua, esculturas, y gente paseando perros. Conversamos de todo, no sabría puntualizar. Sí recuerdo que salió el tema de los géneros literarios. Ahí celebramos y asentimos las palabras de Stephen Spender: En la poesía cada palabra importa, es la protagonista. En la narrativa, en cambio, cada palabra lleva un cartel que nos dice “No me mires a mí, la historia sigue por allá”.&lt;br /&gt;Después nos fuimos a comer a un local cerrado donde había algunas palomas saturadas de colesterol. Nos acompañó Gabi, una amiga de Leo que se mostró muy amable y simpática. Él aprovechó para contarnos algunos pormenores de su viaje a Venezuela. Ahora me veo en la obligación de denunciar públicamente a mi amigo, quien confesó a viva voz el rapto de dos toallas pertenecientes a cierto hotel cinco estrellas de Caracas. Digo yo que habrá recompensa…&lt;br /&gt;Pero no todo fue risa y conversación… Enseguida del almuerzo algo cambió. Nuevos roles debieron asumirse, y el filo de la contienda nos obligó a la frialdad. ¡Porque nos fuimos al Bowling! Leo ya había jugado una vez, pero yo nunca. Si al comienzo me mostré un tanto reacio fue por miedo a que en el momento de ponernos el calzado especial se me viera el agujero que tenía en las medias; pero Leo desbarató toda posible timidez de mi parte cuando me enseñó que sus medias, aunque sanas, eran de distinto color. ¡Así no vale!&lt;br /&gt;El primero de mis tiros fue desastroso, a qué negarlo. Apenas el brazo se estiró por completo, el peso de la bola me dio un tirón en el pecho como diciendo: “Pará, loco. Esto no es como en la tele”. Ya el segundo lanzamiento estuvo mejor y enseguida le agarré la mano, me basta contar que en tres ocasiones estuve al borde del strike. Leo, por su parte, quiso hacer ostentación de su experiencia y se aplicó a la tarea de dar efectos extraños a la bola, inaugurando una técnica muy particular que sumaba un swing tenístico al mejor estilo Nadal, con un revoleo del brazo por encima de la cabeza –lo que en la jerga de mi infancia denominábamos “efecto calzoncillo”-. Vamos a decir que fue muy interesante… Terminamos increíblemente empatados en 64. Después jugamos un pool y ganó él. Se le hizo fácil porque yo estaba evidentemente distraído con la decoración del local, donde había un Cadillac en perfecto estado amurado a dos metros de altura, y un sillón de peluquero que servía para sentarse nomás; porque por más que te sentaras nadie venía a cortarte el pelo. Andaba poca gente pero extraña. Recuerdo una chica coreana con sombras en los ojos que me pareció la “Samarithan Girl” de Kim Ki-Duk.&lt;br /&gt;De regreso a la Terminal nos cruzamos con un vendedor ambulante de retratos al lápiz. Yo compré uno de Borges y otro de Lennon, porque de Harrison no había. Leo eligió uno de Benedetti para su madre, el de Gollum para llevarle a Pedro, y otro que olvidé imperdonablemente.&lt;br /&gt;Casi por costumbre y otro poco por obligación, desembocamos en una librería de libros usados y revisamos un rato. Las mesas de ofertas estaban tan abarrotadas de material literario como bizarro. Había un sector que Leonardo indagó con interés, riéndose sin reparos y compartiendo sus hallazgos. Me refiero a suplementos de orientación sexual o novelas con títulos como “El hombre que probó de todo” o “La mujer que amé hasta la muerte”; cosas así… Leo se llevó un libro de cuentos de Dino Buzzati y otras buenas opciones. Yo hice caso a su recomendación y me traje un ejemplar de “El club de los suicidas”.&lt;br /&gt;En Tres Cruces nos tomamos una Coca mientras la charla denotaba tenues síntomas de cansancio. “Me duelen las piernas”, dijo Leo. Yo estaba mucho peor, al borde del colapso, pero aguanté como un macho. No me olvido que tenemos pendiente una revancha al paddle, y no quiero dar un ápice de ventaja psicológica.&lt;br /&gt;Nos despedimos con un abrazo y felices de que pronto nos veríamos de nuevo. Recuerdo que lo último que le dije fue “Nos vemos, negro”. Él respondió con una sonrisa, como diciendo: “Más negro serás vos”.&lt;br /&gt;En el ómnibus, detrás de mí, iban unos niños muy molestos que hablaban de caca y pichí mientras se tomaban unos jugos frutales rarísimos. El niño se llamaba Felipe y era muy boca sucia. La nenita tenía voz de fumadora vitalicia, y más bien parecía una vieja enana con buen cutis. Me empezaron a cinchar del pelo y a reírse apenas recliné levemente el asiento. Yo me hice el dormido y decanté maldiciones terribles sobre sus cabezas. Al parecer hicieron efecto porque al rato Felipe anunció que se sentía mal. “¡Felipe está gggomitando!”, decía la nenita de voz ronca. La madre le tendió unas bolsas de nylon pero no se movió de su lugar. Al rato Felipe estaba mucho mejor. La nenita se había quedado con una de las bolsas en la mano y, poniéndola sobre su boca, clamaba: “¡Estoy gggomitando! Mirá Felipe… ¡¡Estoy gggomitando!!”&lt;br /&gt;Gracias por todo, Leo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2340186640444270654?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2340186640444270654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2340186640444270654' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2340186640444270654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2340186640444270654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/06/irrupcion-34-una-tarde-con-leo-cabrera.html' title='Irrupción 34 (Una tarde con Leo Cabrera)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SjaUQ73JaMI/AAAAAAAAAe0/0Fryo_S6_L0/s72-c/tres-cruces.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-744642365188678449</id><published>2009-06-02T16:48:00.000-07:00</published><updated>2009-06-02T17:36:28.424-07:00</updated><title type='text'>¡Vamos Damián!</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SiXFeDTRPEI/AAAAAAAAAes/4glDR_X0UDk/s1600-h/damian2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342893653017836610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 225px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SiXFeDTRPEI/AAAAAAAAAes/4glDR_X0UDk/s400/damian2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy de tarde Gorge y yo salimos a tomarnos un café por ahí. En eso estábamos cuando él me preguntó:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Sabés algo del Banda Oriental?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Del premio decís? No, no sé nada... Pero hace días que tengo un pálpito que a esta altura ya es certidumbre. Y lo gana Damián.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo dije así nomás, con la displicencia de lo común, de lo cotidiano, de lo que se conoce desde siempre. Y media hora después recibí la noticia de que mi pronóstico... ¡Era cierto! Sí señores. Damián González Bertolino ganó el Premio Nacional Banda Oriental de narrativa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gorge y yo salimos a la calle de inmediato y desde allí llamamos a Damián por el celular. Nos pusimos a gritarle cosas, a saltar para el asombro de los transeúntes, mientras él nos decía que estábamos en pedo. ¡Y claro que lo estábamos! Estábamos borrachos de la dicha.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace tiempo que conozco a este señor, y sólo estoy seguro de tres cosas sobre él: lee mucho, escribe mucho, y es mi amigo. Se lo merece por el cariño y la pasión que le pone a su obra hasta ahora inédita. No he leído su libro todavía, pero adelanto una escritura de rigor, original, con desenfado y fruición. Celebro contigo, Damián; y con Pedro, y con Leonardo, y con Victoria, y Matilde, y tu familia. ¡Felicitaciones de corazón!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-744642365188678449?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/744642365188678449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=744642365188678449' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/744642365188678449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/744642365188678449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/06/vamos-damian.html' title='¡Vamos Damián!'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SiXFeDTRPEI/AAAAAAAAAes/4glDR_X0UDk/s72-c/damian2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6233640827431838539</id><published>2009-05-28T11:40:00.000-07:00</published><updated>2009-05-28T16:47:12.811-07:00</updated><title type='text'>Irrupción 33 (Uno y dos)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sh7dxyYJlVI/AAAAAAAAAek/ikrjoVANzKE/s1600-h/enojado.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340950055514379602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 319px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sh7dxyYJlVI/AAAAAAAAAek/ikrjoVANzKE/s400/enojado.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La presente irrupción será publicada en el Semanario Minuano de mañana. Por razones de espacio tuve que jerarquizar los términos de mi argumentación, pues la temática reclama un discurso no tan etéreo ni apoyado en supuestos. Sin embargo, creo cumplir con el objetivo fermental que me impuse, sobre todo en mis coterráneos. Aunque sé que muchos nombres propios resultarán del todo ajenos para la red de bloggers, no quería dejar de compartir ni de abrir campos de debate. Completamente ignorante en materia política y comercial, quiese defender -a veces con sarcasmo- una mera opinión que carece de pretensiones literarias.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Uno&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hoy me desperté con el anuncio de un altavoz que invitaba al baile del fin de semana. Un anuncio cuyas particularidades de lenguaje me dejaron picando otra vez. Hace tiempo que esta cuestión me zumba en la cabeza, y creo que ya es hora de manifestarme.&lt;br /&gt;Redundante sería decir que la sociedad actual está cruzando por una zona pestilente que corroe la moralidad e instala un nuevo sistema de conducta. La brecha generacional se ha ensanchado hasta la desavenencia. Padres e hijos protagonizan un divorcio de sensibilidades sin precedentes, y prolifera el desacato. Ya sé que los conflictos familiares existen desde siempre y que incumben a todos los estratos sociales, pero basta mirar para entender que el ambiente está cargado, y que ese proceso común y esperable de “sustitución generacional” ahora se desarrolla en condiciones adversas y un tanto díscolas. Se me dirá que la violencia y los malentendidos son cosa de costumbre, factores inevitables del ser político. Puedo estar de acuerdo con ello, pero nadie niega que las estadísticas marcan un deterioro marcado en lo que refiere a la práctica de los mecanismos civiles. La gente actúa más que nunca por instinto, aislada a la razón, y vuelve sobre sus propios pasos en la carrera evolutiva. Esta atmósfera pesada, densa, embrutecida y banal, se encuentra tanto en el Sanatorio como en la calle o en el supermercado. Lo sabemos. Lo sentimos.&lt;br /&gt;La ostentación de la intolerancia, del libertinaje y la violencia, encuentra su punto de apoyo y propagación en el adolescente: individuo que por razones psicológicas y físicas atraviesa un momento decisivo para la fundación de su personalidad. En vano es buscar al culpable, pues las variables que intervienen son tan inabarcables como inasibles o insospechadas. En vano es que los mayores critiquen a los muchachos y se den la cabeza contra la pared en ataques de ira e impotencia. No. No podemos solucionar berrinches con berrinches. Lo importante es buscar un rango de intervención que anule o controle esta tendencia.&lt;br /&gt;Ciertamente el camino no está en anunciar el baile del fin de semana a través del mensaje que hoy escuché en el altavoz: “¿Querés divertirte? ¿Querés descontrol? ¡Entonces venite al baile!” La cosa es clara: si querés hacer lo que se te da la gana, si querés romper cosas, pegarle a tu enemigo más acérrimo, ultrajar a la chica con el escote más pronunciado y cruzar los límites, entonces tenés que venir a nuestra Megadisco (¿?). ¿Querés venir drogado? ¡Hacelo! ¿Querés traer la droga encima y fumarla adentro? ¡Adelante! ¿Querés traer el cuchillo y aprovechar la montonera para que nadie te vea? ¡Faltaba más! ¡Sos nuestro invitado! Acá te dejamos hacer lo que papá y mamá te prohíben en casa. Todo subyace bajo la palabra “descontrol”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero eso no es todo. El locutor que presta su voz para el mensaje y que, dicho sea de paso, se jacta de conducir un programa “políticamente correcto” y equitativo en uno de los canales locales, agrega: “Toda la diversión, toda la movida y la bebida, están en nuestra Megadisco” ¿Alguien podría avisarle a este señor que el alcoholismo es uno de los flagelos más resaltados en la población de jóvenes, considerado además como el umbral insoslayable para el consumo de otras sustancias? Quizá ni valga la pena. Cuesta creer que personas adultas no se hayan percatado del daño que causan. Si se prestan a tales cuestiones es porque hay intereses de por medio. ¿Quién puede contra el billete?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Los cambios sorpresivos del tiempo a veces pueden deparar bellas excursiones o actividades anacrónicas. Como por ejemplo: andar en bicicleta por la Avenida Artigas en pleno junio, y de manga corta. ¡Ja!&lt;br /&gt;Salí despacio con algo de música suave para disfrutar del paisaje. Los árboles todavía no han sido víctimas de la poda municipal, y las hojas caducas y oreadas todavía cuelgan de las ramitas. Después de la cancha central se abre ese bello descapado donde siempre hay alguna vaca, algún caballo, y un aroma bucólico envuelve como un capullo. A lo lejos se recorta el Verdún y las elevaciones colindantes que, con el transcurso lento del crepúsculo, van cambiando de color al tiempo que se enredan en una niebla tímida pero creciente.&lt;br /&gt;Todo precioso, hasta que me choco con las columnas de iluminación. Todas están revestidas de propaganda política. Todas. No hay una que se haya salvado. Cada pedestal es un centro de confluencia política absoluto y abrumador. Villalba está encima de Giorello, este encima de un afiche del Frente, Lacalle incrusta uno de sus vértices azules y blancos en la aglomeración, Astori pecha con el hombro de una letra de molde, Adriana Peña logra asomar una letra de su apellido… Parecen niños peleando por una bolita, o muchachas peleando en el barro. Aunque quizá esta última comparación sea del todo desleal, ahora que pienso; porque hasta una lucha de damas varoniles en el barro brindaría mejor espectáculo que este enchaste publicitario. Muchos folletos se han desprendido y han caído sobre la vía pública. No entiendo... ¿Esta gente no se postula para embellecer la ciudad? ¿Acaso no es contradictorio el mensaje?&lt;br /&gt;Y sigo con las preguntas. Si un candidato pretende ganar en base a sus ideas y proyectos, ¿corresponde convocar a la población prometiendo tortas fritas y mateada en lugar de un interesante debate? Si cada gobierno se caracteriza por un plan sustentado en una ideología y en una astucia para encauzarla, ¿es necesario ostentar el rostro del candidato en una fotografía tamaño king size? Si los jóvenes interesados en la política son los futuros representantes del partido, ¿no sería conveniente que estos hayan terminado, por lo menos, el bachillerato antes de plantarse frente a una cámara de televisión? Si la cultura es interpretada como la base de toda sociedad desde el comienzo de los tiempos, ¿no sería conveniente agregar un proyecto cultural como aditamento al monopolio de las propuestas deportivas?&lt;br /&gt;Ay, claro que no. Espero que dispensen mi ocurrencia… Me olvidaba que el deporte quintuplica a la cultura en adeptos y, por lo tanto, en potenciales votantes. ¡Dónde tengo la cabeza, Dios mío!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6233640827431838539?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6233640827431838539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6233640827431838539' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6233640827431838539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6233640827431838539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/05/irrupcion-33-uno-y-dos.html' title='Irrupción 33 (Uno y dos)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sh7dxyYJlVI/AAAAAAAAAek/ikrjoVANzKE/s72-c/enojado.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1186359143161831532</id><published>2009-05-19T11:03:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T14:09:08.209-07:00</updated><title type='text'>Federer gana el título de la serie Masters en Madrid</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ShL05VKYT9I/AAAAAAAAAec/1nHuupfWco0/s1600-h/federer+nadal.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337597774157860818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 354px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ShL05VKYT9I/AAAAAAAAAec/1nHuupfWco0/s400/federer+nadal.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El domingo fue temprano&lt;br /&gt;y en Madrid se dio contienda.&lt;br /&gt;Fue Nadal el de la prenda&lt;br /&gt;al que Roger partió el ano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del gigante de la arcilla&lt;br /&gt;no quedó ni el polvo rojo.&lt;br /&gt;De la gloria ni un manojo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue una lenta pesadilla...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El revés anduvo bien&lt;br /&gt;para el tiro paralelo.&lt;br /&gt;El servicio sin recelo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y me doy cuenta recién&lt;br /&gt;que a Nadal le entró la tanga&lt;br /&gt;hasta el fondo en esta ganga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1186359143161831532?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1186359143161831532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1186359143161831532' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1186359143161831532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1186359143161831532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/05/federer-gana-el-titulo-de-la-serie.html' title='Federer gana el título de la serie Masters en Madrid'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ShL05VKYT9I/AAAAAAAAAec/1nHuupfWco0/s72-c/federer+nadal.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2552119639761142151</id><published>2009-05-18T10:29:00.000-07:00</published><updated>2009-05-18T14:32:30.295-07:00</updated><title type='text'>Benedetti</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ShGb58InOLI/AAAAAAAAAeU/-NyxWIeCyls/s1600-h/mario_benedetti.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337218453107849394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 265px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ShGb58InOLI/AAAAAAAAAeU/-NyxWIeCyls/s400/mario_benedetti.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y me sumo al homenaje. Quise escribir algo anoche apenas me enteré, pero no pude. Ahora mismo me cuesta decir algo creativo. Diré entonces que un año exacto después de aquel encuentro con Idea Vilariño en el Teatro Lavalleja, le di la mano a Benedetti. Fue raro verlo, no puedo decirlo de otra forma. Fue raro, como una experiencia de niño que se rompe si se expresa de otra forma. Estaba rodeado por seis o siete personas; Viglietti el más cercano, sentado a su derecha. Recuerdo su mano blanda y su sonrisa. Son casos comprometidos, uno no sabe qué decir… Basta una visión muy pedestre y parcializada de nuestra literatura para saber de su importancia, de su injerencia locuaz y sensible. Naturalmente, esa certidumbre en su presencia te deja inmóvil, mudo, idiota. Entonces me escuché diciendo una sola palabra al darle la mano, una sola, no más; lo único que le dije a Benedetti en toda mi vida: “maestro”.&lt;br /&gt;Cuando le dieron el Morosoli de Oro me sentí profundamente conmovido, porque no incurrió en el discurso autoreferencial tan mentado en ocasiones de esa naturaleza. No. Sacó simplemente un papelito doblado en cuatro del bolsillo interior del saco y habló de Morosoli, de su obra, de su insoslayable presencia en el panorama de nuestras letras. Aquello me pareció de una dignidad y de un agradecimiento fuera de serie. Estaba usando su momento para homenajear a uno de sus amigos, de sus maestros, para cederle todo el honor, toda la ceremonia, todos los aplausos. Escribí una crónica con algunas de estas impresiones para Iscariote. Guardo el ejemplar como un tesoro.&lt;br /&gt;¿Qué más decir? Tal vez sea conveniente agregar un par de experiencias como lector.&lt;br /&gt;La primera se refiere a que me crié en una casa sin libros, y que cuando empecé a leer con cierta regularidad –a los 16 años aproximadamente- desperté alarma y preocupación en mis padres. ¿Cómo era posible que el muchacho se pasara horas enteras en el cuarto y no ayudara a su padre en el taller, o no hiciera los mandados, o no estuviera por ahí con sus amigos? Pues bien, esa incomprensión ante mis nuevos hábitos –que yo intenté mitigar sin éxito mediante charlas que no siempre terminaban bien- se prolongó por muchos años, hasta un día en el que mi padre cayó en mi casa con un libro de regalo. Me contó que había ido a Pirlápolis por un asunto de negocios y que se había cruzado con una feria de libros en la calle. Al parecer, la lluvia había desatado una revolución de feriantes que arrastraban toldos y cajas de un lado a otro. Mi padre, en un arranque de los suyos, decidió bajar y comprarme el primer libro que le saliera al paso. El ejemplar no escurría en mis manos, pero estaba cerca. Pesado, las páginas pegadas, letras descoloridas. Era un ejemplar de “Gracias por el fuego”. Algo así le dije a mi viejo ese día: Gracias, mi viejo. Gracias por el fuego.&lt;br /&gt;La segunda es apenas un flash, una porción nimia de tiempo. Me veo a mí mismo entrar en la UTU y no hallar siquiera un alumno. Me veo entrar al salón vacío cortado por un hilo grueso de luz que revela las volutas del polvo en el aire. Me siento. Abro “La tregua” y leo de un tirón las últimas treinta o cuarenta páginas. Lloro desconsoladamente. Otra vez como un niño.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2552119639761142151?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2552119639761142151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2552119639761142151' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2552119639761142151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2552119639761142151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/05/benedetti.html' title='Benedetti'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ShGb58InOLI/AAAAAAAAAeU/-NyxWIeCyls/s72-c/mario_benedetti.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-7812821336910827785</id><published>2009-05-15T16:40:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T16:45:04.240-07:00</updated><title type='text'>Borges muere</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sg3-WCkjmOI/AAAAAAAAAeM/8mC3TaiUxPA/s1600-h/borgesFDF.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336200788104681698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 298px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sg3-WCkjmOI/AAAAAAAAAeM/8mC3TaiUxPA/s400/borgesFDF.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En el aire y para siempre&lt;br /&gt;caíste en la memoria de los hombres&lt;br /&gt;por el túnel de la vasta biblioteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cesó la arena,&lt;br /&gt;tus lentos pasos&lt;br /&gt;por aceras de ajedrez dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya finito el jaque de estadías&lt;br /&gt;en un alba hundida de Ginebra&lt;br /&gt;nombrándote poeta te lloraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubriste que era inútil&lt;br /&gt;tu bastón del otro lado. Otra vez&lt;br /&gt;los ojos fueron báculos despiertos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-7812821336910827785?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/7812821336910827785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=7812821336910827785' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7812821336910827785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7812821336910827785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/05/borges-muere.html' title='Borges muere'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sg3-WCkjmOI/AAAAAAAAAeM/8mC3TaiUxPA/s72-c/borgesFDF.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4779980203832105874</id><published>2009-05-07T15:03:00.001-07:00</published><updated>2009-05-07T17:51:20.428-07:00</updated><title type='text'>Un sueño</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SgNa2c0ZD9I/AAAAAAAAAeE/2h4riZ2IcWo/s1600-h/boca_abierta_big.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333206275232174034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 198px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SgNa2c0ZD9I/AAAAAAAAAeE/2h4riZ2IcWo/s320/boca_abierta_big.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una de las muelas inferiores del lado derecho me dolía mucho, y en el espejo constaté la causa: la encía se había inflamado hasta cubrir por completo un premolar, y el pus blanqueaba en la cima del montículo como la nieve en la montaña. El asco me sobrevino cuando descubrí que allí dentro, en las entrañas de aquella estructura, algo se movía con intenciones de salir. Algo blanco y violento en sus movimientos. En eso apareció mi madre y dijo: “¡Tenés un dragón!”. Lo dijo con asombro pero con una cuota de normalidad. Yo abrí la boca y le pedí por favor que lo sacara. Ella metió la mano y pegó el tirón. Sentí alivio y el gusto salado y ácido de la sangre. Cuando me recompuse, vi que mi madre sostenía entre el índice y el pulgar un bicho de rasgos humanoides que se sacudía como un pescado recién sacado del agua. Era blanco con ribetes rojos. Después sonó el timbre y Estefanía atendió. Desde el baño escuché la voz de Rodrigo, un amigo, y la de una muchacha. Estefanía regresó al baño y se ofreció a inventar una excusa para justificar mi ausencia, pero ya me sentía mejor y me dirigí al living. Saludé a los visitantes e intercambiamos los comentarios de rigor. De pronto una pieza dental se desprendió y cayó sobre mi lengua. Luego otra, y otra, hasta que quedé con la boca llena de dientes y no tuve otra opción que escupir. El duro esmalte comenzó a desgranarse como azúcar al contacto con la saliva, y se formó como una arena que me daba asco y resonaba en los oídos. Huí a la cocina. Allí mi madre y Estefanía sostenían una bandeja donde había dos esculturas amarillentas, brillantes, preciosas. Una consistía de seis lanzadores olímpicos que sostenían el plato en la mano derecha, el cuerpo inclinado y tenso, listo para aplicar toda la fuerza al giro que completa la mecánica del disparo. La otra simulaba a un perro de extremidades largas y ornamentadas. Quedé fascinado por su belleza y al mismo tiempo inmóvil de terror y desconcierto, porque de algún modo describí que esas esculturas estaban fabricadas con la materia de mis dientes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4779980203832105874?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4779980203832105874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4779980203832105874' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4779980203832105874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4779980203832105874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/05/un-sueno.html' title='Un sueño'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SgNa2c0ZD9I/AAAAAAAAAeE/2h4riZ2IcWo/s72-c/boca_abierta_big.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-3828532544328497897</id><published>2009-05-04T11:12:00.000-07:00</published><updated>2009-05-04T16:00:27.082-07:00</updated><title type='text'>La sombra del viento</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sf8wm2arkhI/AAAAAAAAAd8/KFa6IQpvhf0/s1600-h/zafon.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332033927830540818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sf8wm2arkhI/AAAAAAAAAd8/KFa6IQpvhf0/s400/zafon.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer terminé de leer “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón. Me siento dichoso de pertenecer a ese amplio séquito de seguidores que ha corroborado sin vacilación las siguientes sentencias de la prensa escrita.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El libro más interminable después de ‘El libro de arena’”&lt;/em&gt; (Qué Leer).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Una vez terminada la lectura de este libro corpulento, uno descubre que está en la cima, en lo álgido de una montaña de mierda.”&lt;/em&gt; (The New York Times).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Sin duda el mejor escritor del momento.”&lt;/em&gt; (El mentiroso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Después de Corín Tellado, nadie había escrito tanto al pedo.”&lt;/em&gt; (El Mundo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Un libro perfecto, dinámico, espacioso, ágil aunque poroso para limpiarse el culo.”&lt;/em&gt; (The Washington Post).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Una obra de rigor para leer junto a la estufa. ¡Arde bárbaro!”.&lt;/em&gt; (El País)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Después de Zafón, los malos escritores fueron a Seguro de Paro.”&lt;/em&gt; (The Observer).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“¡El libro favorito de las maestras!”&lt;/em&gt; (La Vanguardia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Una obra cargada de suspenso. La lectura cobra una intensidad tal, que no se extrañe usted si se caga en los calzones. Podrá constatar al fin y a ojos vistas la presencia material del jugo de una trama exquisita.”&lt;/em&gt; (Le Figaro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Con tan solo ver la contratapa a vuelo de pájaro, usted saldrá corriendo a la dietista -para lo que deberá bajarse del pájaro-.”&lt;/em&gt; (Sunday Times).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Un libro perfecto para obsequiarle a su enemigo más acérrimo.”&lt;/em&gt; (Daily Telegraph).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Si usted siente dolor en cuerpo y alma al deshacerse de un libro, compre y lea “La sombra del viento”. Será el hombre más feliz sobre la Tierra.”&lt;/em&gt; (Hamburger).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Una trama infartarte que… que… ay me muero… Me muero.”&lt;/em&gt; (QEPD).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-3828532544328497897?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/3828532544328497897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=3828532544328497897' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3828532544328497897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3828532544328497897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/05/la-sombra-del-viento.html' title='La sombra del viento'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sf8wm2arkhI/AAAAAAAAAd8/KFa6IQpvhf0/s72-c/zafon.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1409833570622520804</id><published>2009-04-28T11:49:00.001-07:00</published><updated>2009-04-28T11:52:11.245-07:00</updated><title type='text'>Idea</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SfdP-ps8X9I/AAAAAAAAAd0/D2eKl6i0DgE/s1600-h/Idea_Vilarino.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329816621781114834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 340px; CURSOR: hand; HEIGHT: 250px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SfdP-ps8X9I/AAAAAAAAAd0/D2eKl6i0DgE/s400/Idea_Vilarino.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me levanto cansadísimo. El cuerpo hundido en el colchón. Plomo en las venas. Hace más de diez días que no duermo bien. Pesadillas. Estefanía me dice que no vaya, que me quede, que pida un artículo para que no me descuenten, que descanse o que aproveche para ir al doctor; pero me pongo de pie de un salto. Llego al liceo y hablo de Morosolí. Los alumnos escuchan y toman apuntes. Me miran fijamente. Anoto algo en el pizarrón y la tiza se esparce en remolinos como un puñado de estrellas por la luz de la mañana. Aprovecho una clase libre para ir a la cantina. El sol me calienta la espalda. Calor. Después me voy a un banco perdido en el pasillo y leo hasta que toca el timbre y vuelvo a clase. Pongo el piloto automático. Morosolí, el campo, la soledad, la barraca, la Generación del 45. Todo otra vez. Una alumna dice que murió Idea Vilariño. Me cuesta hablar. Vuelvo a casa.&lt;br /&gt;En el trayecto recordé algunas cosas. La única vez que vi a Idea Vilariño fue la noche en que le otorgaron el Premio Morosoli de Oro. Estaba sentada en uno de los extremos de la primera fila del Teatro Lavalleja, sola. Me acerqué con sigilo y la tomé de la mano izquierda por sorpresa. Ella apretó y unió la otra mano al saludo. Quedamos así. Le vi los ojos grises, el izquierdo casi blanco, y “la sonrisa gioconda con labios separados”, al decir de Onetti.&lt;br /&gt;-¿Y usted quién es? –me dijo.&lt;br /&gt;Le contesté que era un modesto docente de literatura que siempre leía sus poemas en clase. Ella sonrió.&lt;br /&gt;-Ah, qué bien… ¿Y enseña literatura antigua o moderna?&lt;br /&gt;-La que indica el programa.&lt;br /&gt;Idea palmeo mi mano y no dijo nada más. En ese preciso instante subió el telón y comenzó la fiesta. Le di un beso en la mejilla y le desee una linda jornada. Me agradeció el saludo. Cuando subió más tarde al escenario, dos personas tuvieron que ayudarla a levantarse y a subir los cinco escalones. Tan frágil estaba. En realidad no parecía ella, pero cuando habló y esa voz tan suya llenó los espacios, no hubo duda. La ovación fue interminable.&lt;br /&gt;En el anaquel está su Poesía Completa. Miro el libro. Lo miro con insistencia. El lomo rojo apagado, como de sangre seca, y las letras blancas en cursiva. Lo miro y no siento nada. Tan solo un libro. Y hay otra cosa que extraño.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1409833570622520804?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1409833570622520804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1409833570622520804' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1409833570622520804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1409833570622520804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/04/idea.html' title='Idea'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SfdP-ps8X9I/AAAAAAAAAd0/D2eKl6i0DgE/s72-c/Idea_Vilarino.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5344204359524136116</id><published>2009-04-26T14:52:00.000-07:00</published><updated>2009-04-27T09:51:41.819-07:00</updated><title type='text'>Hölderlin</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SfTYziWrJGI/AAAAAAAAAds/tuo3wIw1lLs/s1600-h/hoelderlin.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329122638992974946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 246px; CURSOR: hand; HEIGHT: 328px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SfTYziWrJGI/AAAAAAAAAds/tuo3wIw1lLs/s400/hoelderlin.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En la altura de la fiebre&lt;br /&gt;rehuías del Olimpo&lt;br /&gt;que manaba&lt;br /&gt;de los pliegos dolorosos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La buhardilla&lt;br /&gt;en su lenta pesadilla&lt;br /&gt;te apresó como en un puño. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Fuiste libre con el trazo&lt;br /&gt;aunque esclavo del silencio&lt;br /&gt;que de voces te medraba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Rugiste como fiera desolada&lt;br /&gt;que se rinde a los barrotes:&lt;br /&gt;bebiendo el agua ajena, de otro cielo,&lt;br /&gt;mareando las paredes a tu paso,&lt;br /&gt;rasgando carne mustia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Tu víscera selecta fue el latido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5344204359524136116?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5344204359524136116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5344204359524136116' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5344204359524136116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5344204359524136116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/04/holderlin.html' title='Hölderlin'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SfTYziWrJGI/AAAAAAAAAds/tuo3wIw1lLs/s72-c/hoelderlin.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2029947691223145530</id><published>2009-04-22T14:10:00.000-07:00</published><updated>2009-04-22T14:17:56.781-07:00</updated><title type='text'>Carson McCullers</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Se-JU_PFU1I/AAAAAAAAAdk/muWnhpZQkLc/s1600-h/carson.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327627877867672402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 305px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Se-JU_PFU1I/AAAAAAAAAdk/muWnhpZQkLc/s320/carson.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la roca, el árbol y la nube,&lt;br /&gt;fuiste el árbol:&lt;br /&gt;puente que une al aire y a su bruma&lt;br /&gt;con la dura plegaria de la tierra.&lt;br /&gt;Supiste andar de un lado al otro,&lt;br /&gt;del amante hasta el amado,&lt;br /&gt;pero cortaron tu entramado&lt;br /&gt;con el gusto de un aire que se niega.&lt;br /&gt;Ásperos de sangre en la ventana&lt;br /&gt;rogaban los pulmones al paisaje.&lt;br /&gt;Tu boca solitaria&lt;br /&gt;volvió al arte del trago&lt;br /&gt;que sin Reeves era incompleto.&lt;br /&gt;Mujeres con su cara&lt;br /&gt;mojaron cada grieta de tus labios.&lt;br /&gt;Cansada te entregaste como el viento&lt;br /&gt;al aliento del cielo que lo abraza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2029947691223145530?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2029947691223145530/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2029947691223145530' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2029947691223145530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2029947691223145530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/04/carson-mccullers.html' title='Carson McCullers'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Se-JU_PFU1I/AAAAAAAAAdk/muWnhpZQkLc/s72-c/carson.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2790526361590136518</id><published>2009-04-11T12:37:00.000-07:00</published><updated>2009-04-11T17:34:23.712-07:00</updated><title type='text'>Irrupción 32 (Largo y paciente)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SeDyCpW4ryI/AAAAAAAAAdU/1BlNRfBow9M/s1600-h/hombre.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5323520886827429666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 363px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SeDyCpW4ryI/AAAAAAAAAdU/1BlNRfBow9M/s400/hombre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La independencia consta de un régimen difuso y fluctuante en cuanto a derechos y obligaciones. Se sabe que uno debe aprender a cocinar, fregar regularmente, lavar los pisos, limpiar el baño, barrer, pagar el alquiler, abastecer la despensa… Pero confieso que nunca se me cruzó por la cabeza que tendría que pagar el servicio fúnebre. A decir verdad, lo descubrí el otro día cuando mi padre me pidió que me hiciera cargo de la cuota que hasta entonces venía pagando él. Acepté con un asentimiento de cabeza entre solemne y sorprendido. Salí de su casa pensando en cómo sería constatar mes a mes la remota pero evidente posibilidad de perecer. La gente evita pensar en la muerte por el temor fundado y comprobable de incurrir en la locura, cosa que comparto. ¿Pero cómo obviar la cuestión cuando todos los meses uno se enfrenta cara a cara con el cobrador del servicio fúnebre? Pensé que aquel era un oficio como cualquier otro, aunque con un agregado de crueldad. Esa gente palmea la cabecita de sus hijos con toda tranquilidad a la entrada de la escuela para luego salir en su motito y desatar temblor casa por casa. Llevan a su mesa un pan cargado de miedo y gusanitos que engordan.&lt;br /&gt;Ayer estaba tirado en la cama con una novela de Gorges Perec cuando sonó la puerta. Creo que me había dormido, porque los golpes me llegaron tenues, desde otro plano, aunque cargados de una estridencia indefinida. Me sobresalté y abrí los ojos. El cuarto derivó por un momento. Cuando quise acordar ya estaba de pie junto a la ropa, tratando de encajar la pierna en el agujero del pantalón. Dejé el cinto desprendido y me apresuré a la puerta. No hice caso a los obstáculos. Pateé una pata de la cama -mordí el insulto-, pisé el borde del pantalón, perdí una pantufla; pero seguí adelante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando abrí ya no había nadie. Todo tranquilo. En eso veo que alguien se asoma por la escalera con la actitud de quien vuelve sobre sus pasos, y sube a mi encuentro. Era un tipito flaco, alto, cadavérico, con unas piernas largas que le permitían dar grandes zancadas. Tenía el pelo corto, despeinado y sucio, como pegado al casco. Había algo extraño en él, quizá la mirada hundida o la nariz con forma de gancho. Pero no tardé en descubrir que la raíz de su extrañeza estaba en que si bien lucía algunas arrugas contra los párpados, aquella cara oval y un tanto desencajada lo asemejaban a un recién nacido.&lt;br /&gt;Me pidió disculpas mientras abría una carterita de cuero y, como quien no quiere la cosa, me examinaba de arriba abajo. Admito que yo era un espectáculo digno de verse con el pecho al descubierto, el pantalón de pana verde, el cinto suelto, y la pantufla en el pie derecho. Me dijo que venía a cobrar el servicio fúnebre y a mí me corrió un escalofrío por la espalda. Volví al cuarto para buscar la billetera y le pagué.&lt;br /&gt;Contaba el cambio cuando, mirándome el pie descalzo, me dijo:&lt;br /&gt;-Debe andarse con cuidado, mi amigo…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo contesté alguna trivialidad simulando una sonrisa y me apresuré a cerrar la puerta. Sin embargo, no sentí que el hombre se fuera. Del otro lado latía su presencia de ojos hundidos y nariz de garfio. Permanecí quieto unos minutos al tiempo que recordaba sus últimas palabras que ahora me sonaban a advertencia. Y entonces lo supe. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquel hombre, la Muerte, lo supo también; y sus pasos resonaron hasta apagarse. Largos y pacientes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2790526361590136518?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2790526361590136518/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2790526361590136518' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2790526361590136518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2790526361590136518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/04/irrupcion-32-largo-y-paciente.html' title='Irrupción 32 (Largo y paciente)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SeDyCpW4ryI/AAAAAAAAAdU/1BlNRfBow9M/s72-c/hombre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2510004975645602857</id><published>2009-04-06T14:50:00.000-07:00</published><updated>2009-04-07T08:11:13.380-07:00</updated><title type='text'>Irrupción 31 ("Tan sólo vine de visita")</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sdp7ujBp3PI/AAAAAAAAAdM/8g6KfmMFvgc/s1600-h/IMG_0007.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5321701949298040050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sdp7ujBp3PI/AAAAAAAAAdM/8g6KfmMFvgc/s320/IMG_0007.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Cuando estoy desencajado, ir a la librería de Gorge y Rosa es el bálsamo perfecto. Los conocí a comienzos del 2005. Había vuelto a Minas después de una temporada intensa de estudio que aún juzgo enrarecida y recuerdo en imágenes empañadas, acuosas, alteradas por el deber y el vértigo. Como si se tratara de un telón que cae lentamente de la escultura, los paseos a pie por mi ciudad de niño después de la lejanía me abrieron a un espacio absoluto de perplejidad. Los cerros que rodean la ciudad y a los que abreva cada calle, esas cumbres rocosas que al atardecer cambian de color, siempre me habían parecido un mero telón de fondo; pero los años de lectura, de humillación, de hambre también, le imprimieron alma y misterio.&lt;br /&gt;En eso estaba cuando conocí a Damián. Nos vimos en la presentación de un libro de Fornaro, y terminamos comiendo una pizza y charlando de Proust. Él ya estaba planificando su vuelta a Maldonado y esa misma noche, previendo la soledad ante la ausencia de interlocutores que me sobrevendría, me dijo que no dudara en recurrir a Gorge y Rosa. Quiere decir que desde el primer instante esos nombres fueron elegidos como sucedáneos de felicidad y afable compañía.&lt;br /&gt;Habrán pasado dos meses cuando, en plena crisis, una mañana me precipité a la librería, aunque en realidad es un club de lectores. Yo nunca había entrado al lugar, y hasta me costó identificarlo. Si uno camina normalmente por 18 de julio, la puerta del local pasa completamente inadvertida, por lo que su hallazgo tuvo algo de fantástico. Era imposible saber que esa mueca de universo sería de allí en adelante mi refugio predilecto. Allí he llorado de pena, de felicidad, de rabia. He gritado, he abrazado, he besado, he insultado, he desayunado, almorzado y cenado, he ido al baño, he leído, he escuchado música, he improvisado, he contado chistes verdes, he roto y manchado cosas, he escrito, he declamado, he recomendado libros, he citado amigos, he tocado la guitarra, he acomodado estanterías, he atendido a la gente y muchísimas otras cosas. Pero sobre todo: me he sentido querido.&lt;br /&gt;Ayer tratamos de recordar cómo había sido nuestro primer encuentro, y entre todos fuimos construyendo la escena. Gorge dice que vio entrar a un muchacho que desde el comienzo le pareció simpático. Imperdonablemente agregó que el chico de su recuerdo era más alto, delgado y prolijo que el actual. Yo recordaba estar un poco desorientado, pero no pude dar con las palabras que dije a modo de presentación.&lt;br /&gt;-¿Cómo fue que empezó todo? Algo te tuve que haber dicho… Todas las cosas comienzan, de una forma u otra, con una palabra…&lt;br /&gt;-Yo me acuerdo clarito. Te acercaste al mostrador y me dijiste: “Tan sólo vine de visita”.&lt;br /&gt;Yo reí con algo de nostalgia porque sentía que, de alguna manera, nunca hemos salido de ese día. Seguimos haciendo lo mismo que hicimos entonces: hablando de libros, poniéndonos al día en cuanto a problemas y dichas personales, programando posibles encuentros, haciendo chistes, mirando hacia la calle con el mentón sobre el puño, a veces rodeados del silencio tibio de media tarde. También pensé que ese “sólo” de la cita podría leerse como adjetivo y no únicamente desde su valor adverbial.&lt;br /&gt;Ayer pasamos el rato armando el proyecto para un nuevo e imaginario diario local que se titularía “El dedo en el culo”, un diario incisivo.&lt;br /&gt;-¿Te imaginás lo que diría el cobrador? –dijo Gorge, muerto de risa-. Diría algo como: “Buenos días, vengo por El dedo en el culo… ¿Le queda bien ahora o me doy una vuelta más tarde?"&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2510004975645602857?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2510004975645602857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2510004975645602857' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2510004975645602857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2510004975645602857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/04/irrupcion-30-tan-solo-vine-de-visita.html' title='Irrupción 31 (&quot;Tan sólo vine de visita&quot;)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sdp7ujBp3PI/AAAAAAAAAdM/8g6KfmMFvgc/s72-c/IMG_0007.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6401884871311007146</id><published>2009-04-04T13:15:00.000-07:00</published><updated>2009-04-05T13:05:43.177-07:00</updated><title type='text'>Concierto barroco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SdfArK2Ed7I/AAAAAAAAAc8/VDY-Sh0WEwA/s1600-h/barroco.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5320933332639578034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SdfArK2Ed7I/AAAAAAAAAc8/VDY-Sh0WEwA/s400/barroco.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Llegamos tarde. Cuando nos apersonamos en el dilatado salón suntuoso de terciopelo y butacas expectantes, una emoción intransigente como todas se me anudó en el pecho perfumado y en la glotis constipada por el frío del invierno incipiente. Con inmediatez, dos muchachas acartonadas junto a la entrada nos saludaron reverentemente y nos tendieron los programas con gestos trémulos. Nuestras presencias, acaso por la indumentaria ampulosa que las ataviaba, gestaban ese temor en lo otros. Una de ellas proclamó, grandilocuente:&lt;br /&gt;-Esperamos que el espectáculo de “Concierto barroco” abunde en elucubraciones de su gusto y satisfaga sus presunciones más depuradas.&lt;br /&gt;-Muchas gracias –respondí, y tomé el programa con la puntilla de las falanges, para no tomar contacto alguno con la mano sin guante y uñas estridentes de la muchacha.&lt;br /&gt;Herminio lucía un esmoquin de seda negra comprado el fin de semana para la ocasión, y yo ostentaba un ostensible vestido diseñado por un eximio en la complejo arte de la alta costura bajo el saco de piel. Nos habíamos aventurado a incurrir en tal pomposa indumentaria, pues suponíamos la afanosa y pormenorizada exégesis de la prensa, siempre pendiente de la moda y sus inusitadas tendencias, proclive al juicio del menoscabo. Sabíamos que de repetir el vestido o el esmoquin, la prensa lo notaría sin más, lo que nos depararía el disenso ineluctable ante la crema innata de la alta sociedad; lo que sería, por otra parte, homologable a la muerte. El indulto de tan deplorable vicisitud nos hubiera sido vedado incluso en el cielo, que bien teníamos merecido desde nacimiento.&lt;br /&gt;Ingresamos con altivez, pisando la senda periférica del amplio recinto, y buscamos las primeros asientos para arrellanarnos a nuestro aristocrático antojo. Herminio, haciendo uso de una caballerosidad inherente a su naturaleza, me quitó el saco de piel y lo tendió a un infante con facciones atemperadas que se encargaba de avecinar los abrigos a la ropería. Tampoco escatimó rectitudes y a decir verdad, yo tampoco. Las personas obstinadas en esa intrincada mueca de disconformidad unánime me producen aversión instantánea, y no ando con reparos a la hora de explicitar mis emociones. ¡Qué se creía el infante! ¡Dichoso debía sentirse ante nuestra magnanimidad!&lt;br /&gt;La primera fila estaba ocupada, y tanto Herminio como yo no pensábamos subyugarnos ante la plebe por un mero retraso sentándonos en la segunda fila. Nuestra demora estaba debidamente fundamentada, pues habíamos invertido esa franja de tiempo en la amortización de todo potencial equívoco, a los efectos de constatar nuestra paradigmática elegancia en las superficies bruñidas antes de trasponer nuestra puerta de calle e ingresar al carro.&lt;br /&gt;De modo que Herminio colocóse frente a la masculinidad atildada de un señor longevo concomitante a una señora añosa sentada a su diestra, y profirió:&lt;br /&gt;-Sabrá dispensar las causas de mi prédica, pero sin más le diré la verdad verdadera de nuestros asuntos. Si bien mi identidad y la de mi señora esposa es ignorada por vuestra persona, no hará falta explicitar la estampa de nuestro rango social, pues el brillo de mis zapatos y el engarce de su collar dicen eso y más de la cuestión. Por lo que le pido con toda discreción, cautela, circunspección y demás elegancias adyacentes a mi inherencia, que nos deje libre su sitio. Claro está que contará usted con una bonificación tremebunda que en este preciso y sincronizado instante selecto le puedo dispensar con agrado agradable y agradecimiento dichoso.&lt;br /&gt;El hombre frunció el mostacho hirsuto y se puso de pie para recibir la bonificación esperada y se retiró del recinto acompañado de la anciana. Ocupamos sus lugares y el telón se abrió en amplio deslumbramiento lumínico para dar paso a la grácil estridencia de la música que, poblando de alas ciegas el aire invernal, supo cautivar hasta el corazón más oprimido, y darle conciliación y sabiduría al pecho más hermético de los tantos que allí se solapaban.&lt;br /&gt;Una vez ultimada la empresa, ya en el carruaje, Herminio dijo con un dejo atontado en la cara:&lt;br /&gt;-Más barroca y exaltada ha sido nuestra presencia, que el supuesto ornamento de esa música panfletaria. Sin duda los tímpanos tardarán en olvidar el cúmulo selecto pero obtuso de tal representación sonora, inmerecida ante nuestro encanto y estampa. Esta noche leeré a Paul Auster. Harto mejor y astuto es el arte que nos lega. Me considero concienzudamente hastiado de barroquismos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6401884871311007146?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6401884871311007146/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6401884871311007146' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6401884871311007146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6401884871311007146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/04/concierto-barroco.html' title='Concierto barroco'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SdfArK2Ed7I/AAAAAAAAAc8/VDY-Sh0WEwA/s72-c/barroco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5516842531341007792</id><published>2009-04-01T15:07:00.000-07:00</published><updated>2009-04-04T14:50:11.228-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 30'/><title type='text'>Irrupción 30 (Los libros cazadores)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SdPmR0tY9cI/AAAAAAAAAck/0DsKMEvHkjQ/s1600-h/libros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319848778735875522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 307px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SdPmR0tY9cI/AAAAAAAAAck/0DsKMEvHkjQ/s400/libros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos tenemos una tarea designada para mitigar el ocio. La mía es revolver mi biblioteca. Me siento en el piso con las piernas cruzadas y agarro un libro. Lo abro al azar y leo un párrafo del lado de los pares. Después avanzo o retrocedo, a capricho, haciendo sonar las páginas con el pulgar. Lo cierro, lo devuelvo a su sitio, y miro otro. Analizo el diseño de las carátulas, la textura y el color de las hojas, el olor, alguna frase que me tomé la delicadeza de subrayar o acotar al margen.&lt;br /&gt;Emerson escribió que en los anaqueles duermen las historias. Estoicos, pacientes, alineados y de pie como húsares remotos en la sugerencia del silencio, los libros aguardan por la mano interesada del lector que los reviva. Pero también son un puente directo al pasado, un objeto que desata la evocación más singular. Cada vez que miro uno de mis libros siempre me desplazo a la temporada de su lectura. Y después de verme leyendo desde un ángulo exterior, luego de espiarme refugiado entre la vegetación de otro tiempo, casi puedo palpar la complejidad de entonces. La memoria me trae fragmentos fulgurantes y brumosos que por una u otra razón me impresionaron; y a los recuerdos específicos del libro se adosan particularidades biográficas. Entonces, ese pasatiempo en apariencia ingenuo de revisión no es otra cosa que un pretexto para embarcarse a la deriva de la memoria.&lt;br /&gt;Con el señuelo de una espera aparente, los libros calculan el momento justo. Su sola presencia es la carnada. Cautelosos dejan que los tome, y en el momento menos pensado lanzan el arpón que se incrusta en algo oscuro que colea y es arrastrado a la superficie. Ahora mismo siento ese llamado. Deslizo la mirada por los lomos…&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;María Esther Vázquez “Borges, esplendor y derrota”&lt;/strong&gt; Damián lo sostiene en la mano. Una mano grande, crispada. Estamos en Minas, en un cuarto pequeño donde hay una máquina de escribir en el piso y una biblioteca abarrotada. Parece que las tablas van a ceder de un momento a otro. Una tonada puebla el aire pero no la identifico. Es probable que sean los Beatles. Me da el libro y me cuenta que lo leyó prácticamente en una tarde. Ahora me veo en la cocina de la casa de mis padres, solo, con una libreta al costado donde voy tomando apuntes. Estefanía está encerrada en mi cuarto, estudiando para sus últimos exámenes. Una anécdota de Borges me divierte. Está dando clases cuando unos jóvenes irrumpen. Anuncian la muerte del Che y exhortan a todos a salir en ese preciso instante de la clase. Borges se niega con prepotencia, ofendido. Uno de los jóvenes lo amenaza con cortar la luz si es que no acata las medidas. Entonces él responde: “No se preocupe, córtela nomás. He tomado la precaución de estar ciego.” Nadie se movió de su sitio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Rubén Loza Aguerrebere, “La librería”&lt;/strong&gt; Un joven minuano, como yo. Largos paseos en bicicleta por la rambla de Minas. Noches de humor entre amigos. Una muchacha extraña que todos tildan de prostituta recibe al protagonista en su casa y sin mediar palabra lo ama como nunca nadie lo amó. Una despedida, de las más tristes que he leído. Yo llorando en mi viejo cuarto, susurrando las palabras del texto.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Homero, “Odisea”&lt;/strong&gt; Lejos de casa. El sitio es minúsculo. Mi ropa está en cajas de cartón, bajo la cama. Llueve y tengo hambre. Tres hilos gruesos de agua se deslizan por la pared, se trenzan en el descenso, y agrandan el charco en el piso. Hay humo de tabaco. Estoy fumando. Sí. Yo estoy fumando. Me duele la garganta. Se me ocurre una extraña idea: Penélope es una de las Parcas. Desteje para dar tiempo a su amado pero no sabe que ese acto, irónico, terrible, al modo clásico de los griegos, es causante del naufragio y otros males de su esposo. Ignora que tejiendo tal vez haga la vuelta más sencilla.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Idea Vilariño, “Poesía completa”&lt;/strong&gt; No recuerdo aquellos versos que en una noche de verano supe repetir hasta el hartazgo y desplomar a la memoria.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paul Auster, “El palacio de la luna”&lt;/strong&gt; Ardor en los ojos. Un sueño irrebatible que quiere y no permito. La imperiosa necesidad de terminar, de dormir en el capullo enteramente cerrado, completo, de la historia. Un hombre vagabundo que hace traducciones. La muerte inevitable y un paseo en medio de la lluvia sin más refugio que el armazón de un paraguas. Un gordo que se acuesta con una de sus alumnas en su despacho. El mismo hombre que cae accidentalmente en el hueco de una tumba que lo espera desde siempre. La sensación de cerrar el libro y creer que era perfecto.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Virginia Wolff, “La señora Dalloway”&lt;/strong&gt; Leo sentado en el sillón del living. Estoy cansado. Septimus es un hombre que, vuelto de la guerra, se siente perseguido por un amigo muerto en combate. Descubre que sólo puede sentir que ya no siente. Un hormigueo me crece desde el pie hasta la boca del estómago. Las manos me tiemblan. Un calor quemante me desborda y el pecho… El pecho parece a punto de estallar y siento que me muero. Me muero. Lo sé. Miro las tablas del piso y pienso con toda claridad que eso es lo último que veré, que todo ha terminado, que ese libro será el último. Desesperado me despido de las cosas. No puedo pedir auxilio. Estoy mudo, desbordado por la muerte. El corazón en las sienes, punzante. Todo pasa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Ferdinand Céline, “Viaje al fin de la noche”&lt;/strong&gt; El profesor recomienda su lectura y al final de la clase me acerco para pedírselo prestado. Me contesta que ya no lo tiene, que lo leyó hace tiempo, por el año ochenta y pico, cuando vivía en Treinta y Tres. De pronto su rostro adquiere un aire entre sombrío y orgulloso. Me explica que tuvo que vender ese libro con buena parte de su biblioteca para poder comer. Recorro todas las librerías de Maldonado pero el libro no aparece. Lo encargo y me hacen esperar una semana. Una perorata de excusas me hace volver con las manos vacías. Así un mes, hasta que desisto. Pasan los años. Entro en una librería montevideana y pregunto por el libro. Me traen dos ediciones, una nueva y una usada. Abro la primera y miro el precio, la descarto. Abro la segunda. En la primera página distingo perfectamente la rúbrica de mi profesor, y abajo el lugar y la fecha: “Treinta y Tres, 11/ 02/ 87”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5516842531341007792?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5516842531341007792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5516842531341007792' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5516842531341007792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5516842531341007792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/04/irrupcion-30-los-libros-cazadores.html' title='Irrupción 30 (Los libros cazadores)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SdPmR0tY9cI/AAAAAAAAAck/0DsKMEvHkjQ/s72-c/libros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2522792216558697271</id><published>2009-03-22T04:58:00.000-07:00</published><updated>2009-04-04T14:49:05.615-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 29'/><title type='text'>Irrupción 29 (Un libro que duerme)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ScYoaONBE2I/AAAAAAAAAcc/T5n0-Hw_Hvo/s1600-h/vila.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5315980841111851874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 301px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ScYoaONBE2I/AAAAAAAAAcc/T5n0-Hw_Hvo/s400/vila.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es temprano. Los rumores del trasnoche han menguado hasta el silencio que da paso a lo sutil de la mañana. Otros ruidos llegan enredándose en el aire. Son los índices discretos del domingo: una escoba que amontona polvo, vasos, botellas, y el otoño anticipado de las hojas; un grito lejano, una moto, y ahora mismo las campanas de la iglesia que me invitan. Pienso que no asisto a misa desde los once años, que ya no hago promesas, que no rezo, que no cuelga de mi cuello el crucifijo que madre me obsequió para los quince, y que hasta he prescindido de dibujar la cruz en el aire en señal de reverencia. Pero es indudable que hoy necesito a Dios.&lt;br /&gt;Mi vigilia otra vez coincide perfectamente con el sueño de los otros. “Estás loco de remate”, me dijo E. hace un par de días cuando, precisamente en la jornada libre de trabajo, desperté a las cinco y me puse a corregir escritos. Algo se desgarra en la noche y me despierta. Algo se rasga en el liceo y me adormece.&lt;br /&gt;Acabo de leer unas páginas de “Bartleby y compañía”, el libro de Vila-Matas que ha sido mal premiado como novela pero que tal vez merezca los mismos lauros como ensayo. Puede leerse como un estudio detallado de las causas -reales o ficticias- que han esgrimido algunos autores para fundamentar su negación ante la escritura. Más allá de Rulfo y Rimbaud, casos paradigmáticos a este respecto, se mencionan escritores de los que nunca había tenido nocitia. Hace tiempo llegué a considerar seriamente y con algo de temeridad la tentativa de que los grandes personajes de la literatura universal no son en rigor aquellos que enseñan las universidades, sino seres anónimos que por una u otra razón han permanecido en la penumbra. ¿Qué hubiera sido de la obra de Kafka de no haber mediado la desobediencia de su amigo? ¿Qué destino hubiera deparado a Kennedy Toole si su madre se hubiese rendido antes de tiempo en la abnegada empresa por encontrar un editor? ¿Qué relevancia tendría el apellido Nabokov si su esposa no lo hubiese detenido un segundo antes de que incendiara el manuscrito de “Lolita”? Y lo que es aún más atendible: ¿qué sería de la literatura ulterior sin la influencia de estos pilares? Pese a lo borgeano de la hipótesis, bien se podría recurrir a un dato más estadístico en cuando a la desproporción evidente, y que cobra mayor énfasis año a año, entre lo que se escribe y lo que se publica. Aunque en algún punto descabellada, la idea siempre me pareció atractiva. Algo, una sensación emparentada al hechizo, me subleva cuando juego a imaginar a ese Alguien encerrado en una cabaña en medio del calor australiano, o en un apartamento de altos clavado en la polis, que se inclina ante el papel y traza los bocetos de la historia más perfecta de la humanidad. Una historia que quizá termine aplastada bajo las ruedas de una pala mecánica que revuelve la basura, o en medio de las lenguas implacables de una llama que destruye y devora para crecer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso me ha inquietado sobremanera un dato que Vila-Matas menciona al pasar en la página 45 de su libro. Aquí hace mención a una curiosa biblioteca ubicada en Vermont, Estados Unidos. Digo “curiosa” porque se aplica con esmero y sin negativa posible a la admisión de textos no publicados que, una vez subscriptos, quedan a disposición de los concurrentes. El libro madre, la llave a todas las puertas, aquel volumen remoto que una magnificación de Borges rastreó infatigable por los anaqueles de una vasta biblioteca, probablemente espere allí, dormido.&lt;br /&gt;Los ruidos van creciendo como una bola de nieve que se precipita desde un grumo a la avalancha. Un egoísmo sin límites me sacude las piernas frías que cuelgan de la silla, y me imagino corriendo, volando, llegando al fin a esa biblioteca para extraer un volumen al azar y despertarnos mutuamente. El primero de una larga ocupación. El emblema de una vida nueva. Se me ocurre ir a misa. Estar con Dios. Encontrarlo, sentirlo, mirarlo de algún modo. Harto de compadecerme ante los otros, me juro no decir que estoy muy triste.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2522792216558697271?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2522792216558697271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2522792216558697271' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2522792216558697271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2522792216558697271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/03/irrupcion-29-un-libro-que-duerme.html' title='Irrupción 29 (Un libro que duerme)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ScYoaONBE2I/AAAAAAAAAcc/T5n0-Hw_Hvo/s72-c/vila.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2761847534275903903</id><published>2009-03-12T17:38:00.000-07:00</published><updated>2009-03-12T17:54:23.402-07:00</updated><title type='text'>Romance para una luciérnaga</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbmtTxz5pwI/AAAAAAAAAcU/PeI7CK_lUDQ/s1600-h/luci%C3%A9rnaga.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5312467790760355586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 344px; CURSOR: hand; HEIGHT: 274px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbmtTxz5pwI/AAAAAAAAAcU/PeI7CK_lUDQ/s400/luci%C3%A9rnaga.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He soñado cuatro veces con Borges. La primera fue la más célebre y digna de recordación. Le pedí a su fantasma antes de dormir que me visitara en sueños, y aunque obedeció inmediatamente, no lo hizo de forma directa. Decidió realizar la visita mediante los sueños de mi madre para darle un toque borgeano a la ocasión. La segunda vez que me lo crucé fue en una biblioteca que estaba suspendida de un hilo que la hacía oscilar en el aire como un péndulo. Dentro del lugar, ese movimiento era imperceptible… Yo subía una corta escalinata de mármol que daba a un piso de madera lustrosa, y me lo cruzaba en un sector donde las estanterías estaban más estrechas. Tenía un traje gris y una corbata oscura. Nos saludábamos y al rato yo le anunciaba que debía irme a dar clases. Entonces él me pedía por favor, llorando, que me quedara, que no lo dejara solo. Como impulsado por un deber yo no hice caso, y presuroso atravesé un umbral que me devolvió a la vigilia. Meses después lo encontré en una pequeña sala del liceo, donde charlamos -lo recuerdo perfectamente- de Stevenson. De esto hace como un año y medio. Ayer volvimos a vernos y el encuentro fue más informal y con un toque de celebración. Estábamos sentados al fondo de la iglesia, al parecer en una reunión o peña literaria. Borges comenzó a cantar las estrofas del “Romance para una luciérnaga” en la versión de Chalar. Contento al descubrir que me sabía la letra, sumé mi voz y entonamos a coro hasta el final. Borges estaba sonriente y apoyó su sien con gesto paternal sobre la mía. Después vino China Zorrilla a contarme de su nueva novela, y desgajó la poesía del aire. Aquí los versos del romance antes citado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Aquel álamo soñaba/ con la gloria de una flor,/ y en su ramaje engarzaste,/ capullo astral, tu farol./ Sentiste el gozo del árbol/ cuando al viento le contó:/ “He florecido una estrella/ tengo la gracia de Dios.”// Y dichosa con la dicha/ del álamo soñador/ te quedaste quietecita/ prologando su ilusión./ Viste la araña velluda/ que sutil su red hiló,/ mas no perdiste tu inmóvil/ postura de estrella en flor.// Ni un guiño de luz miedosa/ la muerte en ti sorprendió,/ ni un temblor que malograra/ tu generosa oblación./ Luciérnaga dadivosa,/ capullo del buen amor,/ si germinara en el pecho/ de los hombres tu lección...&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2761847534275903903?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2761847534275903903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2761847534275903903' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2761847534275903903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2761847534275903903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/03/romance-para-una-luciernaga.html' title='Romance para una luciérnaga'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbmtTxz5pwI/AAAAAAAAAcU/PeI7CK_lUDQ/s72-c/luci%C3%A9rnaga.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1192976259331482169</id><published>2009-03-08T16:07:00.000-07:00</published><updated>2009-03-10T16:52:16.101-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 28'/><title type='text'>Irrupción 28 (Crecer con Fito)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbRQcPUoLSI/AAAAAAAAAcM/2tfb-0z1s6E/s1600-h/fito.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310958306656267554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 270px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbRQcPUoLSI/AAAAAAAAAcM/2tfb-0z1s6E/s400/fito.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De poder optar, creo que dejaría de escucharlo. Pero ya es demasiado tarde. Han sucedido muchas cosas. Mucho agua bajo el puente. Estaba en tercero o cuarto del liceo cuando un amigo me invitó a su casa en una hora libre para escuchar “Abre” y, valga la redundancia, fue una apertura para mí. Ese hombre de pelo crespo, voz alargada y gestos de mujer, me conquistó al segundo track con estos versos: &lt;em&gt;“Si alguna vez me cruzas por la calle/ regálame tu beso y no te aflijas./ Si ves que estoy pensando en otra cosa,/ no es nada malo, es que pasó una brisa./ La brisa de la muerte enamorada/ que ronda como un ángel asesino./ Mas no te asustes, siempre se me pasa,/ es sólo la intuición de mi destino.”&lt;/em&gt; Puedo ver ahora mismo aquel cuarto pequeño y la luz de la mañana entrando por una ventana sin cortinas. Yo en una silla con el nudo en la garganta, y mi amigo tirado en la cama, contra la pared, trazando la curva de una gráfica en papel milimetrado que había olvidado hacer de deberes. Aunque suene increíble, hasta puedo reproducir la vista del edificio contiguo y el lomo parcial de un cerro al fondo, agrisado por el invierno. Acaso la nitidez de este recuerdo se deba a la emoción en la que estaba imbuido, a la magnitud del instante; porque en aquel tiempo me había alcanzado la revelación de la muerte y no lograba pensar en otra cosa. Algunas noches me quedaba escuchando las necrológicas en el walkman y lloraba de miedo y comparecencia por esos hombres anónimos que sentía fatalmente iguales. Los domingos por la tarde solía pasar el rato en el taller contiguo a mi vieja casa, y me abrazaba a mis perras y les pedía por favor que no murieran. De modo que aquellos versos de Fito tocaron algo delicado.&lt;br /&gt;No tardé en escarbar su discografía y descubrir un mundo sensiblemente necesario. Ya en sexto año de liceo escuchaba el “Euforia” de cabo a rabo antes de cada examen. Era mi cábala. Poco a poco y a fuerza de repetición fui entendiendo los rincones de su música; y lo que al comienzo era un gusto por la vaga poesía de sus canciones, dio paso a una extraña apreciación de los acordes y los ritmos. Algunos de sus discos no me han convencido del todo, pero la disconformidad no ha roto, ni siquiera agrietado, el puente secreto entre nosotros. Me atrevo a decir que la sustancia de ese lazo no es otra que el tiempo. Fito simplemente ha estado ahí, en cada etapa, en los momentos cruciales y superfluos de los últimos diez años; y cada recuerdo no puede no traer por añadidura una de sus canciones de fondo. No puedo no quererlo.&lt;br /&gt;Quizá por la manera en que se fue encausando mi vida –eso siempre es un misterio-, nunca lo vi tocar en vivo. Entonces, al enterarme que vendría a dar un concierto gratuito en el Punta Rock, llamé de inmediato a Gonzalo para organizar el viaje en auto. Gonzalo es un ex alumno de economía con quien hice amistad rápidamente gracias al gusto compartido por la música. El misterio de las causas, además, nos ha hecho coincidir en instancias cruciales e indelebles a este respecto, como es el caso del concierto que dio Bob Dylan el año pasado en el Conrad. Allí cantamos a coro, desde afuera del predio y en medio de una multitud enfebrecida e intransigente, las estrofas de “Like a rolling stone”. Eso basta para signar una amistad.&lt;br /&gt;Gonzalo dio la afirmativa, pero agregó que para ir en auto y volvernos la misma noche –yo tenía que dar clases a primera hora del día siguiente- teníamos que hallar a dos integrantes más. Siguió una semana intensa en confirmaciones y arrepentimientos. Los candidatos se escurrían como arena entre los dedos, y la fecha se nos venía encima. Pero el azar, ese azar de Cortázar que hace bien las cosas, apareció justo a tiempo. Nacho -músico y compañero de Gonzalo- finalmente aceptó y, de postre, invitó a un amigo suyo. El viernes por la tarde ya estábamos en el auto rumbo al concierto. Los cerros parecían forrados de terciopelo, agraciados por la lluvia reciente. El sol se ocultaba tras las nubes, y rayos gruesos de luz se filtraban por los intersticios como velos blancos de seda inmóvil.&lt;br /&gt;-Mirá… ¡Es Dios!- dijo Gonzalo.&lt;br /&gt;-¡Es Fito! –agregó otro y todos reímos.&lt;br /&gt;El trayecto fue para mí un viaje al pasado. Otra vez estaba en esa ruta que me había llevado y traído como un péndulo durante tres años de estudio. Y al final, en la punta de la madeja, estaba la condensación del tiempo, mi vida hecha canción ejecutada por un hombre de pelo crespo que yo había visto y escuchado miles de veces, pero nunca.&lt;br /&gt;Llegamos y estacionamos el auto en un área cercana a la salida para facilitar las cosas al término de la fiesta. A lo lejos, como a tres cuadras de distancia, se levantaba el escenario con tres pantallas gigantes: una a cada lado y otra en el centro, detrás del escenario. Andaba mucho hippie en la vuelta, pero el ambiente era agradable. A medida que avanzamos, el caudal de gente fue creciendo a la par de la música. Un policía me tanteó de arriba abajo y me dejó pasar. Sonaba un grupo de jóvenes cuasi-rebeldes que tocaba temas propios y desafinados. Nos quedamos parados un rato, criticando sin pudor, mientras Gonzalo se comía un pancho y se manchaba los pantalones con mostaza y una mezcla extraña de condimentos. Me encontré con el Negro Pereira e intercambiamos algunas palabras. Me dijo que la aparición de Fito estaba pactada para las once de la noche. Mi reloj daba en ese momento las nueve, y me resigné a esperar. Los espacios estaban descomprimidos, pero no tan así sobre la valla, donde precisamente queríamos ubicarnos.&lt;br /&gt;-Vas a ver que apenas terminen estos locos, se va a ir mucha gente –dijo Nacho-. Mirá eso. Son todos niños. No aguantan nada… Sólo tenemos que esperar.&lt;br /&gt;-Y en ese momento, ahí estaremos nosotros –dije.&lt;br /&gt;-Exactamente –y esbozó una sonrisa.&lt;br /&gt;Pues nada más cierto. A la media hora ya estábamos los cuatro en la primera fila, aferrados con uñas y dientes a la valla, frente al micrófono central y a tan solo tres metros del escenario. El orden de izquierda a derecha era el siguiente: yo, el amigo de Nacho -cuyo nombre imperdonablemente no recuerdo-, Gonzalo, y Nacho. A nuestras espaldas todo estaba bien, pero sería la calma que antecede a la tormenta. La Triple Nelson se encargó de dar el marco propicio para los desmanes más comunes y desagradables de un concierto de rock. Al tercer tema, el amigo de Nacho se inclinó y me dijo:&lt;br /&gt;-Se están matando ahí atrás.&lt;br /&gt;Me di vuelta y vi que se había abierto un círculo donde un grupo de muchachos saltaba y lanzaba patadas voladoras para llamar la atención de la manera más absurda posible. Uno de ellos impactó violentamente la espalda de alguno de los que se mantenía al margen de la circunferencia y siguió su camino, pero el que había recibido el impacto quedó mirando feo. Después se quitó la remera, la tendió a una muchacha que estaba con él, y se desplazó hasta el centro mismo del huracán para propinar castigo a todo aquel que osara pasar por allí. No hace falta agregar que de inmediato comenzó el ritual previo a la pelea que redunda en empujones, insultos, y narices pegadas. Cuando una mano ya estaba en alto para descargar el golpe inicial, alguien se coló entre los dos con aparente gesto conciliador. Todo se detuvo por un momento, y al siguiente los contrincantes ya se daban un abrazo y recibían la congratulación de los presentes.&lt;br /&gt;El líder de La Triple Nelson es un gran guitarrista y dejó estupefacto a más de uno. “Es un hijo de puta”, decía Gonzalo. Mientras ejecutaba un solo dionisiaco, voló un zapato que por poco no le da en la cabeza; y el concierto se terminó pronto. Acto seguido una voz omnipresente anunció que el espectáculo de Jaime Ross se había cancelado por inconvenientes de fuerza mayor y que se sumaba a la grilla del día siguiente.&lt;br /&gt;-Mejor –le dije al amigo de Nacho-. Queda Mateo Moreno y listo.&lt;br /&gt;Los hermanos Ibarburu entraron al escenario como parte del conjunto del antedicho, tocaron seis canciones y le dieron paso a Fito debido a ciertos problemas técnicos. Hasta el momento, el pasaje de una banda a otra había consistido en la mera conmutación de algunos instrumentos; pero al llegar a este punto los utileros barrieron con todo e hicieron un borrón y cuenta nueva. Trajeron alfombras, nuevos instrumentos, e incluso variaron su disposición. Fito era distinto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En no más de diez minutos el área entera del predio se vio colmada, y yo no podría creer que estaba en la primera fila. La gente comenzó a gritar por el rosarino y a cantar sus canciones a todo pulmón. Ese intervalo de media hora fue para mí un vértigo de tiempo y hojarasca rodeado de acordes familiares. Me vi otra vez conmovido por la muerte que poblaba el aire. Me vi con el walkman y a pie por una ruta, hambriento y solo, lejos de casa. Me vi en un ómnibus que barría el paisaje, sin ganas de llegar. Me vi llorando en mi cuarto. Me vi en Montevideo, perdido, sin amor. Me vi cantando en la ducha. Me vi en el auto aquella misma tarde. Y me vi allí mismo, en la primera fila, con los ojos en alto que casi lloran cuando Fito apareció detrás de la guitarra, se paró frente a mí, hizo el primer acorde, y de un pasado muerto algo creció. Creció.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1192976259331482169?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1192976259331482169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1192976259331482169' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1192976259331482169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1192976259331482169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/03/irrupcion-28-crecer-con-fito.html' title='Irrupción 28 (Crecer con Fito)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbRQcPUoLSI/AAAAAAAAAcM/2tfb-0z1s6E/s72-c/fito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-7931135300006109827</id><published>2009-03-06T04:29:00.000-08:00</published><updated>2009-03-06T04:32:35.467-08:00</updated><title type='text'>Dalí</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbEXw3fCoFI/AAAAAAAAAcE/iHI8VK8tTlg/s1600-h/dal%C3%AD.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310051563941830738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 301px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbEXw3fCoFI/AAAAAAAAAcE/iHI8VK8tTlg/s400/dal%C3%AD.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trémulo en un baile de colores&lt;br /&gt;la tela se entregaba como un niño&lt;br /&gt;al ultraje de la cóncava locura.&lt;br /&gt;Dura la carne de la esencia&lt;br /&gt;se abría como piernas a su cara.&lt;br /&gt;Cincelaba con la firma&lt;br /&gt;para el dólar que brotaba como estío.&lt;br /&gt;Mojaba con la gloria hasta ese fuego&lt;br /&gt;que trepaba las jirafas.&lt;br /&gt;Inmutable en el bigote&lt;br /&gt;tramaba en el silencio los desmanes.&lt;br /&gt;Patanes dispersaban la memoria&lt;br /&gt;de su infancia por las lentas galerías.&lt;br /&gt;Temblando como lienzo a la intemperie&lt;br /&gt;dio una forma antes del fin.&lt;br /&gt;Pintó al aire con su aliento: era Gala&lt;br /&gt;en el desierto con los ojos a la luna.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-7931135300006109827?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/7931135300006109827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=7931135300006109827' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7931135300006109827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7931135300006109827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/03/dali.html' title='Dalí'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SbEXw3fCoFI/AAAAAAAAAcE/iHI8VK8tTlg/s72-c/dal%C3%AD.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4008695331792488112</id><published>2009-03-01T17:48:00.000-08:00</published><updated>2009-03-02T15:40:02.911-08:00</updated><title type='text'>Un tipo cualquiera (entrevista a Leonardo Cabrera)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sas7m48wsvI/AAAAAAAAAb8/se_ycWRncWY/s1600-h/Leonardo+Cabrera2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5308402125094564594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sas7m48wsvI/AAAAAAAAAb8/se_ycWRncWY/s400/Leonardo+Cabrera2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Ya publicado tu primer libro de relatos, mucha gente que no te conoce personalmente te está leyendo y, en consecuencia, juzgando tu obra. ¿Qué se siente?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Se siente raro. Lo poco que me llega, algunos comentarios de gente en la calle o algunos correos electrónicos que caen en la casilla del libro, no sé… Es como asomarme a un paisaje un poco inesperado... Y digo inesperado porque al cabo de un tiempo de escribir, cuando pasa la primera ansiedad de publicar, de editar, de estar ahí, con el libro y el nombre de uno ya visible, se empieza, creo -al menos a mí me ha pasado-, a dejar de pensar un poco en eso, en la parte pública del asunto, y las preocupaciones pasan por escribir y nada más. Así que asomarme a esa valoración que todo lector hace de la obra, a esa reconstrucción, a esa apropiación, da un poco de extrañeza y de miedito. Me pasó mucho la tarde que estuve en la Casa de la Cultura de Maldonado, cuando Ignacio Olmedo se puso a hablar de lo que había sentido leyendo "Mecanismos...". A mí me dieron ganas de salir rajando. Lo que estaba diciendo era muy bueno, era muy fervoroso, también, pero a mí me dio mucho pudor, mucha vergüenza. Y me fui de ahí convencido de que ese libro que Olmedo había leído no era el mío...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entonces, al fin y al cabo, esa compañía anónima deviene en soledad...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Y sí... Al menos en mi caso. Me cuesta mucho hablar del libro, por ejemplo... Si viene alguien y me hace un comentario acerca de un cuento en particular, de verdad no sé qué decirle... Supongo que lo que quería decir ya está dicho, ¡es el cuento, caramba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Casi todos los cuentos de "Mecanismo sensibles" culminan en una muerte, ya sea de un modo directo o sugerido. ¿Es la muerte el mejor efecto?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sin duda es el mejor final. Y probablemente final y efecto están hermanados. Yo creo que en "Mecanismos..." hay una persecución un poco exagerada del efecto. Esa es la marca de la inmadurez de la mayoría de los relatos... (No el del último, si es que se me permite salvar uno). Hay inseguridad en "Mecanismos...", hay deseo de asombrar, de que en algún momento haya un destello que asombre y ciegue durante un instante al lector, como para que este se olvide de los muchos errores de lo que acaba de leer... Me parece que la búsqueda del efecto va por ahí... En ese caso, que haya tanta muerte, tanta amenaza, miedo, peligro, tiene que ver con eso: con mantener al lector atrapado, preocupado, atento, para que no piense: "Mirá este párrafo, es un desastre con patas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué rol cumple la intuición en tu proceso creador? ¿Sos un escritor que se autodefine intuitivo o preferís la razón pura, al modo de Borges, por ejemplo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A ver... lo de los modelos es un poco complejo. Para empezar, por más que uno tenga más o menos un método prefijado de trabajo, siempre hay lugar para la sorpresa. Hay cuentos más intuitivos y cuentos más planeados. Yo planeo y luego libero la intuición para el momento de la escritura: ese momento inefable en que el plan, hasta entonces abstracto, empieza a plasmarse, a volverse concreto. En ese momento sí, es como un baile o como una improvisación de jazz... Podés partir de una partitura, de una ruta marcada, pero ahí entra el juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Es posible el arte sin ese juego?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería una absoluta osadía de mi parte afirmar o negar ante esa pregunta. No sé. La verdad, no sé... En mi caso no lo es, pero no puedo meterme en la cabeza o el espíritu de los artistas del mundo. Yo necesito jugar, necesito divertirme, sorprenderme a mí mismo a veces con algo que se me ocurre en el momento de escribir, algo que antes no se me había ocurrido y que tuerce todo el plan previo. Cuando pasa eso es genial. Uno se pone a reír solo, delante de la máquina. Pero supongo que habrá gente que se toma esto con mucha más solemnidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tu escritura ostenta imágenes innovadoras al estilo de "Yo vi salir a una niña de un auto que estaba estrujado como una carta de amor no enviada". ¿Son estas expresiones producto de ese juego, o de una deliberación más fría?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Esas son precisamente las cosas que dependen de la intuición de la que vos me preguntabas antes. Esas cosas ocurren, simplemente... Casi siempre pasan sin que yo me dé mucha cuenta, son como el resultado de una sensación, algo que se venía gestando en el discurso. Otras veces me echo hacia atrás en la silla y trato de sentir, de imaginar la mejor forma de decir eso. Luego, en la corrección y en la relectura, es momento de ver si la imagen, la metáfora, la comparación, es pertinente, si tiene que estar ahí o se la puede podar. Pero en el momento de escribir está lindo que salgan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué escribir en un mundo donde cada vez se lee menos? ¿Cuál es tu móvil, Leo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Se lee menos y es fácilmente -y tristemente- comprobable. Pero no escribo pensando en eso. Ya está muy dicho, pero es verdad: yo escribo porque no puedo no-escribir. Es una cuestión de necesidad vital. Comer, dormir, amar, escribir, leer. De última -o de primera, andá a saber-, uno escribe también en busca de ensalzar el ego, por jactancia, por la necesidad de que alguien venga y le palmée la espalda y le haga saber que es importante, inteligente, talentoso... Eso siempre está. El que escribe tiene la presunción de que lo que tiene para decir merece ser escuchado. De otro modo se quedaría en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué autores te han influenciado más notoriamente?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, la influencia más importante de "Mecanismos..." es, evidentemente, Cortázar. También habrá otros por allí (Borges en menor medida, y el resto ya muy atrás). Influencias más recientes -teniendo en cuenta que los cuentos del libro son bastante viejos-, son para mí Dostoievski, Faulkner, Steinbeck, Flaubert, Balzac... ¡Katherine Mansfield! Veremos qué sale, si es que sale algo, de esa ensalada tan nutritiva...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Ya salió?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Un cuentito... "Calor", que han leído los amigos y que si alguna vez tengo la suerte de editar otro libro, quizá esté por ahí. En ese cuento puntual está Rulfo y está Paco Espínola como influencias más visibles, creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué opinión te merece la nueva narrativa uruguaya?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay de todo, ¿no? Leí las dos no-antologías de autores jóvenes editadas el año pasado. Digo no-antologías porque en el prólogo de cada una sus redactores y seleccionadores -Hugo Achugar y Horacio Bernardo-, se encargan de deslindarse de la responsabilidad de decir: "Los elegí porque son buenos". Me aburrí mucho leyendo ambos libros. En el primero, el prologado por Achugar, hay un cuento mío, así que este palo también va p'a mi gallinero. Ahora, también he leído cosas que me han ilusionado mucho: los dos libros de Inés Bortagaray (“Ahora tendré que matarte” y “Prontos, listos, ya”), los dos de Fernanda Trías (“Cuaderno para un solo ojo” y “La azotea”), que me han parecido muy bellos, muy bien escritos y señal clara de que allí hay dos escritoras. Y también he leído libros que todavía están inéditos de algunos amigos cercanos. Espero que se publiquen pronto porque tienen la calidad suficiente para ello y sería valioso que pudieran llegar a sus lectores. Valentín Trujillo, Pedro Peña, Damián González, todos ellos hacen cosas que me interesan, cosas que a veces yo querría haber escrito. No conozco mejor elogio. Así que lo que pienso es que la literatura "joven" actual está en una etapa bastante fermental. Está en camino a ser algo más real, tangible y sólido en un futuro cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para ir terminando, te voy a mencionar algunas palabras para que me digas, brevemente, qué te sugieren. ¿Está bien?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Julio Cortázar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un niño muy grande que vivió toda la vida del otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paco Espínola&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre sabio. Ayer mismo me contaban una anécdota... Mirtana López, que fue su alumna y lo conoció mucho, me dijo que luego de dar durante años el cuento "Rodríguez" en su clase de liceo, escuchó al fin a Paco leyéndolo, y entonces se dio cuenta de que el Diablo es marica... La entonación de la voz de Paco hacía reposicionar toda la interpretación del cuento, porque claro, qué miedo le puede tener un paisano a un jinete maricón, por más Satanás que sea. Sin duda, un charlista y narrador oral de excepción... "María del Carmen", además, es un cuento genial, absolutamente genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tabaré Vázquez&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Yo sí lo voté. Creo que más allá de que no he compartido muchas de sus posiciones -filosóficas, más que nada-, ha hecho el mejor gobierno desde la salida de la dictadura. No es poco. Es un buen hombre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roger Federer&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta va con trampa, porque ya sabés exactamente lo que pienso. En una época de mi vida en la que el deporte me importa cada vez menos, ver jugar a Roger Federer sigue siendo motivo de placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Diseño Gráfico&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una linda forma de ganarse la vida si uno no puede vivir de escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Literatura&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hermanita menor de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leonardo Cabrera&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Un tipo cualquiera.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4008695331792488112?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4008695331792488112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4008695331792488112' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4008695331792488112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4008695331792488112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/03/un-tipo-cualquiera-entrevista-leonardo.html' title='Un tipo cualquiera (entrevista a Leonardo Cabrera)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/Sas7m48wsvI/AAAAAAAAAb8/se_ycWRncWY/s72-c/Leonardo+Cabrera2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-7215614138533946339</id><published>2009-02-26T05:30:00.000-08:00</published><updated>2009-02-27T06:35:35.958-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 27'/><title type='text'>Irrupción 27 (Wenceslao)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SaaanZnUk7I/AAAAAAAAAbs/ajWVcp8rV28/s1600-h/relincho.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307099212584096690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 267px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SaaanZnUk7I/AAAAAAAAAbs/ajWVcp8rV28/s400/relincho.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi ritmo de escritura finalmente ha declinado hasta la nada. Creo que este es el mes más pobre de contenido en el blog desde que lo inicié. Supongo que se debe a que la ausencia de Estefanía desconectó mi cuerpo de la costumbre, y ese hábito o alerta ante el entorno que implica la escritura fue desapareciendo de forma gradual hasta obviar toda reacción o acicate. No me quejo, apenas lo menciono para tener algo en qué apoyarme y hallar la manera de seguir escribiendo esta breve entrada.&lt;br /&gt;Acabo de despertar. Ella llegó por la noche y se ha ido de nuevo a Maldonado por algunos trámites. Otra vez la cama me queda grande, hueca, desierta. Hace once días que mi vida consiste en despertar, comer, mirar películas y escuchar música. Poca lectura, por otra parte. Apenas me dio el cuerpo para leer algún poema aislado de Blas de Otero –siempre Blas-, y al Octavio Paz de “Libertad bajo palabra” que comienzo a considerar como uno de mis maestros, aun más que Borges. Entre las películas que visité, una se ganó la cumbre de mis preferencias. Me refiero a “Time” de Kim ki Duk, una historia que explora la identidad y el autoestima ante el paso del tiempo y la cristalización que implica ese devenir. Un film perfecto en todos los sentidos -trama, fotografía, guión, estructura, personajes, actores, arte- que transmite sin interrupciones y eficazmente esa tirantez de lo nuevo en un mundo que, por acelerado y ancioso de innovación, termina por anquilosar hasta el amor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En materia de música, y ya empalagado de la poesía moderna que actualmente defenestra la finalidad sublime del verso como unidad de comunicación y sonoridad –aun en el verso libre-, descubrí al maragato Wenceslao Varela. Ignoro si es por los ancestros que andan por mi sangre o por la influencia de mi padre, tan adepto al folklore y sobre todo a Santiago Chalar; pero hace dos o tres años que siento el llamado mágico de la poesía gauchesca, también de la payada. Me he conmovido y sorprendido hasta las lágrimas. Creo que la verdadera emoción viene aparejada, necesariamente, de un llanto involuntario; de ese llanto que sale porque sí, porque no sabemos, y que advertimos recién cuando un sabor salado, poco frecuente, se desliza en la boca por las comisuras. Hay una forma de elaborar la metáfora en esta clase de poesía, que la otra -la poesía “institucionalizada- ha olvidado por conveniencia y facilismo. Me refiero a muestras como la siguiente, donde Wenceslao describe al relincho de guerra que tanto se anunció en nuestra campaña a fines del siglo XIX y comienzos del XX: &lt;em&gt;“Un clarín de carne y hueso/ que está tocando degüello.”&lt;/em&gt; La imagen logra aunar la delicadeza de la primera línea con un verso salvaje en segundo término que, hospitalario, se hermana y prolonga la idea no sin hallar otro giro, para derramar la emoción de quien escucha al igual que la sangre del combate. Todo en un marco musical desde la forma –por evidentes cuestiones métricas- y desde la propia imagen que se da inicio con &lt;em&gt;“clarín”.&lt;/em&gt; Este hombre, tropero de profesión, demuestra que para sentir y descifrar poéticamente el entorno basta un corazón abierto y poco menos que una educación primaria incompleta. Para despedirme, dejo un par de sextinas que se me acercan incluso más que las de Hernández. Se les puede reprochar cierto aire profético o de superioridad por parte del yo-lírico, pero esa suerte de orgullo también es parte esencial del gaucho. Si uno siente las coplas como verdades casi incuestionables y pese a ello no le sobreviene ese rencor o incomodidad natural ante lo impuesto, es porque de algún modo se traduce una sinceridad y una forma del cariño que por momentos roza lo maternal. Y otra vez de lo más huraño, nace lo más tierno:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Y el que nació p’a cantar&lt;br /&gt;por todos su voz levanta,&lt;br /&gt;llorando su pena canta&lt;br /&gt;aunque le duela la voz.&lt;br /&gt;Por algo le puso Dios&lt;br /&gt;un pájaro en la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La envidia es pájaro triste&lt;br /&gt;que el alma suele anidar.&lt;br /&gt;Es graznido su cantar&lt;br /&gt;vive en maligno deseo,&lt;br /&gt;cuando un envidioso veo&lt;br /&gt;me dan ganas de llorar.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-7215614138533946339?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/7215614138533946339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=7215614138533946339' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7215614138533946339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7215614138533946339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/02/irrupcion-27-wenceslao.html' title='Irrupción 27 (Wenceslao)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SaaanZnUk7I/AAAAAAAAAbs/ajWVcp8rV28/s72-c/relincho.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4159283604764006731</id><published>2009-02-08T07:49:00.000-08:00</published><updated>2009-02-09T09:07:58.135-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 26'/><title type='text'>Irrupción 26 (Truman)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SY7_o_BqUHI/AAAAAAAAAbA/QLRYc-wlCVU/s1600-h/20061118165430-foto-showtruman.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5300454891039903858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 221px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SY7_o_BqUHI/AAAAAAAAAbA/QLRYc-wlCVU/s400/20061118165430-foto-showtruman.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me las estoy viendo negras para pasarla bien en estos últimos días de verano. Enero es el mes representativo del descaso, ya febrero se hace cuenta regresiva y los músculos se tensan. Soy de esos tipos que están en una constante, inútil, e incómoda proyección; no puedo evitarlo. Por eso me ataca el insomnio. Me entretengo largamente con el juego de la luz que llega de la calle, se corta en los postigos, y dibuja curiosas formas geométricas en el techo. Cuando pasa un auto por la calle, esos rectángulos irregulares se desplazan de un lado a otro como un péndulo que revela otra vez, fatal, la presencia del tiempo. Una cosa lleva a la otra y me voy perdiendo y encontrando en un laberinto de recuerdos, libros, sueños, fabulaciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Honda y sin aviso, el alba va despuntando y se escurre como un felino por la cúpula negra que se abre al azul, al dorado, al celeste. Abandono la cama y me siento en el balcón para mirar a las muchachas con chalecos fluorescentes que barren la calle, o a los taxistas que toman mate con la puerta del conductor abierta para escuchar el informativo matinal. No me ven. Después voy a la panadería, y en el viaje me dejo tambalear por el cansancio que amenaza con desmoronarme allí mismo, como a una criatura de barro acosada por la lluvia. Vuelvo y me instalo en la cocina, me despeino, siento ese dolor indefinible de la madrugada en el estómago, ese gusto en la boca, la densidad de lo inasible sobre la frente. Después despierto a Estefanía, prendo la televisión, y el día comienza sin haber terminado nunca. El almuerzo, la tarde, el atardecer, pasan casi fugazmente hasta que me reencuentro en el colchón. Mi padre es igual. Ha sufrido largas temporadas de insomnio. Debo agregar que no sólo en este punto los cromosomas me han sido desleales. Allí está mi madre, con ojos verdes y pelo de oro lacio. Allí la barba hirsuta y renegrida de mi padre. Aquí estoy yo, lampiño y de ojos rancios de café.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace poco terminé de leer “El perfume” de Patrick Suskind, uno de los textos más interesantes que me han salido al cruce en los últimos meses. Por otra parte, he mirado muchas películas en el cable. La manera en que se cuenta el insomnio crónico del personaje que encarna Al Pacino en "Insomnia" (Christopher Nolan), por ejemplo, me pareció notablemente justa. En todo momento se respira esa fatiga con algo de rencor del que no duerme por la culpa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer vi “The Truman Show” por enésima vez. Es una historia que me impresiona desde siempre y en la cual pensé toda la noche. ¿Quién no ha sospechado al menos por un segundo que su costumbre, su conocimiento de la realidad, es en rigor un gran artificio tramado por una fuerza dominante e innombrada? ¿Acaso no es la cuestión metafísica por excelencia? Sin embargo, hay una escena que me llega en particular, y es donde Truman, luego de haber descubierto la falsedad de su trabajo, de su historia, de sus afectos, luego de sortear un huracán, de vencer su fobia al mar y de entender el placer de la navegación al aire libre; descubre que hasta el cielo, nada menos que el cielo, es también un decorado. Le han robado el cielo… Qué triste... No puedo no llorar al ver la situación. Recuerdo cada plano: la cara de Truman vuelta hacia arriba, el placer al cerrar los ojos para sentir el aire fresco en la cara luego de la tempestad. Todos los actores lo buscan y se pierden en la ciudad, cuyo plano -paradójicamente- tramaron ellos mismos. La quietud del agua, y después la sombra del la embarcación que trepa por el cielo y se entierra en él. La mano toca la bóveda plana y celeste. Al fin arremete con furia. El poema salió solo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Truman&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El barco fue tu escudo en el oleaje.&lt;br /&gt;Venciste al huracán de las miradas&lt;br /&gt;que imploraban tu victoria&lt;br /&gt;con sueños de otra vida bajo el agua.&lt;br /&gt;Supiste que hasta el miedo era una farsa&lt;br /&gt;y te lanzaste mientras otros te buscaban&lt;br /&gt;en su mundo de mentira y de conjura.&lt;br /&gt;Tu vida fue criatura de la nada&lt;br /&gt;que creció en tu propio vientre.&lt;br /&gt;De todos los ultrajes de tu historia&lt;br /&gt;lo más triste está en el cielo.&lt;br /&gt;La sombra fue trepando por el muro&lt;br /&gt;hasta hundirse en el celeste.&lt;br /&gt;Las nubes que arañaste no inmutaron la pintura,&lt;br /&gt;aguantaron como un llanto que no quiere.&lt;br /&gt;Aunque afuera te aguardaban&lt;br /&gt;sigo viendo cinco dedos sobre el muro&lt;br /&gt;que comprenden el horror&lt;br /&gt;de una lápida en el aire.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4159283604764006731?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4159283604764006731/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4159283604764006731' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4159283604764006731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4159283604764006731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/02/irrupcion-26-truman.html' title='Irrupción 26 (Truman)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SY7_o_BqUHI/AAAAAAAAAbA/QLRYc-wlCVU/s72-c/20061118165430-foto-showtruman.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4060000772667935780</id><published>2009-01-25T16:36:00.000-08:00</published><updated>2009-01-25T17:13:59.831-08:00</updated><title type='text'>Cuestionario Proust</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SX0G6xQan-I/AAAAAAAAAa4/Xq4jUoe7ZIE/s1600-h/Marcel_Proust.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295396343581941730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 288px; CURSOR: hand; HEIGHT: 396px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SX0G6xQan-I/AAAAAAAAAa4/Xq4jUoe7ZIE/s400/Marcel_Proust.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque el blog sea entendido como un espacio descomprimido y caprichoso de escritura, a veces no dejo de sentir la necesidad de renovarlo con cierta periodicidad, lo que lo vuelve un instrumento de presión o seguimiento continuo. Desearía que no fuera así, pero me hago a la costumbre. Es más que laborioso –y a veces imposible- desandar años y años de existencia al servicio de un carácter particular; pues el proceso no se trata únicamente de desandar el pasado y reinterpretarlo, sino de forzar una nueva estructura de lo natural, de lo más privativo y misterioso de nosotros. Así me sucede en todos los planos: aquello que debiera sentir y gozar sin preocupación alguna, en mayor o menor medida termina por reclamar aunque sea un ápice de responsabilidad. Sospecho que, al menos en este sentido, nunca seré completamente libre.&lt;br /&gt;No sé la causa del párrafo interior. Quizá fue una manera elegante y dilatada de decir que quiero colgar algo nuevo en el blog pero no sé qué. Navegando por intenet hoy me crucé con el famoso Cuestionario Proust. Lo he visto en muchas ocasiones, me ha salido al paso en más de un libro de entrevistas, y siempre me pareció, aunque trivial, entretenido y bien logrado para definir a grandes rasgos la cosmovisión del entrevistado. Como no tengo quién me lo aplique y gracias a este espacio me he ganado la constancia de cuatro o cinco lectores amigos, decidí hacérmelo yo. La idea es que los blog vecinos tomen la posta y también lo hagan. Aquí va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es el defecto propio que deplora más?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La insatisfacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es el defecto que usted deplora más en otros?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La insensatez y la violencia combinadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es su estado mental más común?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Distraído, depresivo, adormilado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo le gustaría morir?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Dormido y solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa usted regresaría?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nacería como Hitler para matarme a los diez años y dejar como carta suicida el monólogo final de “El gran dictador”. Ser un gorrión y pasar a grandes velocidades por estrechos pasadizos tampoco estaría mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y si pudiera elegir un personaje de ficción, ¿cuál escogería?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Arturo Bandini (el personaje de Jonh Fante).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es su mayor extravagancia?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Aspirar a ser poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿En qué ocasiones miente?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Muy seguido. No creo en ese imperativo moral de Kant, tan acérrimo de verdades. A veces la mentira nos rescata de incomodidades o discusiones absurdas. Trato de no hacerlo con los amigos ni con mi mujer. Pero, por razones lógicas, usted tiene el derecho de no creer esta respuesta.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;¿Qué persona viva le inspira más desprecio?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Geroge W. Bush&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;¿A qué persona viva admira?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Puede ser dos? A mi mujer y a mi padre; por razones harto complejas de explicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué palabras o frases usa más?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;“Configuración”, “hartazgo”, “te quiero mucho”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Morirme sin nadie vivo que lo lamente, y encontrarme con todos ellos del otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es su mayor miedo?&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Creo que ya lo expresé, aunque parcialmente: agonizar ante mis seres queridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es la virtud más sobrevalorada socialmente?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué le disgusta más de su apariencia?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mi estatura y condición de imberbe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuáles son sus nombres favoritos?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Federico y Silvina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué talento desearía tener?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Ser un gran intérprete en la guitarra y no temer a las alturas (si eso puede ser considerado talento).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué le desagrada más?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Otra vez: la insensatez y la violencia combinadas. También separadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuándo y dónde ha sido más feliz?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En Maldonado, cuando aprobé mi examen de práctica y Estefanía fue la primera en darme un abrazo. Por primera vez sentí que “eso”, fuera lo que fuera, era mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Si pudiera, ¿qué cambiaría de su familia?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La crianza de uno de sus integrantes y las respectivas consecuencias de ello en su personalidad. Para lograrlo, me temo que habría que reconfigurar todas las ramas anteriores del árbol.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es su mayor logro?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mis amigos desde el 2004 en adelante; algún poema; alguna emoción anónima que, espero, hayan causado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es su posesión más atesorada?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Coincido con Roberto Bolaño: mis libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es la manifestación más clara de la miseria?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La inmoralidad y el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Dónde desearía vivir?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En cualquier parte donde el mar estuviera cerca, y no me molestaran por problemas que no existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es su pasatiempo favorito?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Leer, andar en bicicleta, escribir, escuchar a mis músicos predilectos e imaginar que soy yo quien está en el escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en una mujer?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La delicadeza en todas sus acepciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es la cualidad que usted aprecia más en un hombre?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La de no recurrir a los puños como primera solución, y la de apreciar a la mujer más por sus dotes emocionales que físicos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es su héroe de ficción favorito?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hladik (Borges) y Phil (el personaje de “El día de la marmota”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuáles son sus héroes de la vida real?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi padre, Borges, mi mujer, y todos mis amigos. Salvo el escritor, todos me aguantan sin rédito alguno. No sé de mejor heroicidad y recompensa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4060000772667935780?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4060000772667935780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4060000772667935780' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4060000772667935780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4060000772667935780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/01/cuestionario-proust.html' title='Cuestionario Proust'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SX0G6xQan-I/AAAAAAAAAa4/Xq4jUoe7ZIE/s72-c/Marcel_Proust.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5353366722817243946</id><published>2009-01-17T10:19:00.001-08:00</published><updated>2009-01-18T09:35:53.043-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 25'/><title type='text'>Irrupción 25 (Un día de Aguas Dulces)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SXIhT8SsxCI/AAAAAAAAAaA/weE3DJqaRuY/s1600-h/aguas%2520dulces.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292329138599543842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SXIhT8SsxCI/AAAAAAAAAaA/weE3DJqaRuY/s400/aguas%2520dulces.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Cómo era un día en Aguas Dulces? Abandonaba la cama pasado el mediodía, a eso de las dos, y me dirigía al baño arrastrando los pies. Camila, mi cuñada, estaba siempre dormida en el sillón del living, reponiéndose de la noche. Más al fondo estaba el cuarto de Julia que leía a Bram Stoker sentada junto a la cuna de Emilia, mi ahijada, quien me había despertado parcialmente por la mañana con sus berreros. Julia levantaba la mirada del libro y me sonreía a modo de saludo. El espejo me devolvía un rostro mal dormido pero sereno, con un descanso limpio tras la piel. Estefanía ya estaba en la cocina, pelando alguna verdura o trozando un pollo para hacer al horno. Le daba un beso, me sentaba en una sillita de plástico, y la miraba. Me quedaba un rato así, ensayando encuadres, paneos, acercamientos y angulaciones sobre su cara. Mientras tanto, rumiaba la sal que llegaba en el aire desde la costa. La perra se acercaba meneando el rabo y me lamía los brazos, las piernas, los pies; se me subía a la falda y buscaba mis manos con el hocico. Estefanía enseguida le pegaba un grito con la cuchilla en la mano, pero yo le decía que estaba todo bien, que la dejara, pobrecita, y le rascaba el pecho ahondando en esos ojos temerosos que tienen todos los perros, aún los menos domesticados. Sí. Recuerdo que Damián una vez me dijo algo que, años mediante, he juzgado más que inteligente y sensitivo: dijo que los perros, cuando están muriendo, parecen excusarse ante su amo por perecer, como si la muerte fuera una falla, una traición. He querido -y olvidado- contarle a Damián que decubrí lo mismo en la mirada de muchas de las personas que me cruzan por la calle. Es la misma súplica. Basta mirar para entender que la calle se puebla, sobre todo, de cachorros y fieras con una culpa inasible que busca un redentor. Cuando la perra se pasaba de cariño, le daba un empujón entre simpático y displicente. Ella obedecía y se arrollaba en el pasto. No pasaba ni un auto. Creo que no sentí un solo motor en toda mi estadía. Apenas entraban en escena los vecinos con sus cachivaches de playa y un lenguaje cansino en el cuerpo. Ni me miraban. Yo era invisible para ellos, un accesorio más del balneario; exactamente lo que yo pretendía ser. Allí estaba: un hombre –o un esbozo- con pelo largo y pecho al descubierto, la perra negra a sus pies, el aire del mar en la boca, el amor en su mirada y toda una vida dentro; pero al fin una presencia innombrable, un instrumento de la ocasión, un color inútil, la variante más tierna de aquel hombre que imaginó Wells. Después llegaba Sandra y Rober de la playa y comíamos entre chistes y reflexiones de medio pelo. Acto seguido, Emilia bramaba con puntualidad inglesa por su mamadera de las cuatro. La mesa se desarmaba en cuestión de minutos: alguien enjuagaba la mamadera, alguien más traía la leche, otro acercaba las vitaminas, etc. Finalmente el silencio nos envolvía otra vez, y las miradas confluían en esa criatura que chupaba y gorjeaba a cada trago. Con los ojos bien abiertos, miraba a su madre que atenta prestaba buen oído para actuar en caso de algún ahogo. Despacio, las miradas se alejaban de ese punto, se dispersaban por la casa. Los cuerpos volvían a la cama para la siesta. Yo me quedaba allí, extasiado, con algo de envidia y confusión ente esa pequeña y poderosa vida que se alimentaba sin conocer sus dones. Tan pequeña, tan desbordada de dicha, y al mismo tiempo tan ignorante. ¿Por qué el niño nace sin conciencia? ¿Por qué no se le permite el prodigio de compararse con los otros y de disfrutar jovialmente el inicio de su proyecto, el descubrimiento de ese poder? Quizá la vida sea tan intensa y el mundo tan vasto en claridades y sombras, que el cuerpo, esa carne mustia, necesite de una transición, un período para ir acomodando los esquemas antes de entrar al juego. Quizá una vida conciente inmediata al nacimiento depararía la locura o la muerte, quién puede saberlo. La naturaleza entonces adormece, suspende al niño en la nada, y despacio -de la misma manera en la que luego enseña a caminar- le va cediendo los primeros gestos y los primeros golpes del ser. Algo de eso, supongo, sucede en la salida y entrada al sueño: ese instante de confusión entre lo onírico y la vigilia oficia de colchón para alivianar la impresión del contraste. Más allá de las especulaciones, cuando miraba a Julia y a Emilia me sentía justamente aislado de su esfera. Juntas forjaban un mundo que yo, en mi calidad de hombre, nunca podría entender; y a veces me acostaba con la certeza de que habría muchos otros dones que nunca me serían dados; y que todas las personas convivimos en un amplio crisol de misteros y magias que se nos niegan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era el primero en levantarme de la siesta y me ponía a leer. Así gocé con la “Autobiografía” de Charles Darwin, y me entretuve acompañando a ese hombre temerario por las montañas en busca de escarabajos y plantas curiosas. Temblé de horror con Cormac McCarthy y ese personaje fatal de “Hijo de Dios” que mata chicas adolescentes y las arrastra hasta su casa para llevar a cabo sus perversidades sexuales. Bufé de fastidio con los cuentos de Tonino Benacquista y suspiré con los versos de Circe Maia que le canta más a la sutileza que a la esencialidad del mar. Seguía una caminata en silencio por la playa. Estefanía llevaba a la perra con la cadena, yo de cerca con las manos atrás. Descubrí que el océano, ciertamente más bravo que las aguas del Río de la Plata, dibuja largos e irregulares renglones con la espuma, como si trazara el camino de un poema o de una prosa que debe escribirse al son de esa hoja de márgenes mutables. Por la noche íbamos al bingo. Yo jugaba una vez y el azar no tardaba en disuadirme. Al común de la gente le faltaban tres o cuatro números para completar el cartón antes de que alguien pegara el grito y atravesara el salón en busca de su dinero con algún insulto de regalo. Yo, sin embargo, siempre quedaba a diez, a veces a doce números de la victoria. Por lo tanto, me pedía una pizza y estudiaba los rostros. Cada arruga, en cierto modo, era también una línea de ese cuaderno omnipresente que nos sigue y nos reclama.&lt;br /&gt;Cine hasta la madrugada, y la cama inquieta en el insomnio: ese otro sueño...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5353366722817243946?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5353366722817243946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5353366722817243946' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5353366722817243946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5353366722817243946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/01/irrupcin-25-un-da-en-aguas-dulces.html' title='Irrupción 25 (Un día de Aguas Dulces)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SXIhT8SsxCI/AAAAAAAAAaA/weE3DJqaRuY/s72-c/aguas%2520dulces.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8043963520204773873</id><published>2009-01-14T17:29:00.001-08:00</published><updated>2009-01-14T18:24:22.002-08:00</updated><title type='text'>Fotos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Acabo de llegar a Minas luego de una grata estadía en casa de mis suegros. La pasé fenomenal. Tengo intenciones de dejar constancia escrita de algunos episodios ulteriores a los ya consignados en este blog, pero ahora mismo no doy más de cansancio. Viajé dos horas de Aguas Dulces a Chuy, y cuatro más desde allí hasta Minas. La casa huele a rancio. Mientras se elabora la siguiente irrupción, les dejo alguna foto para que el blog no peque de ocioso. Esta gente se ha convertido en mi familia, y estoy contento de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291331736753465378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SW6WLg3w6CI/AAAAAAAAAY4/mpCNhaT-tbQ/s400/emilia+127.JPG" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Estefanía y yo conociendo a nuestra nueva ahijada: Emilia Sena Olmedo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291332542919814850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SW6W6cEzLsI/AAAAAAAAAZA/RJ_zYoLkOqw/s400/emi1+014.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Con Rober (mi suegro) en el bingo, charlando del Uruguay del 900 y de Simón Bolívar (¿?)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291333846545019858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SW6YGUdRM9I/AAAAAAAAAZI/m0ZHGAnKcpM/s400/emilia+130.JPG" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Emilia con sus padres: Julia y Emanuel&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291335394388512546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SW6Zgan6jyI/AAAAAAAAAZQ/vIeW9oFaC6c/s400/emilia+101.JPG" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Mi suegra Sandra y mi cuñada Camila&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291336126538899618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SW6aLCGK4KI/AAAAAAAAAZY/s7zyq6nfTAk/s400/emilia+131.JPG" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Mi cuñado Facundo, doctor en medicina, con brazos protectores&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291338517387977298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SW6cWMtAolI/AAAAAAAAAZo/G7y3qLfYE-A/s400/emi1+022.JPG" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Las hermanas, de joda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291340040151125762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SW6du1cCTwI/AAAAAAAAAZ4/TOrT0RvFzt0/s400/emi1+019.JPG" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El amor...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8043963520204773873?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8043963520204773873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8043963520204773873' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8043963520204773873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8043963520204773873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/01/fotos.html' title='Fotos'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SW6WLg3w6CI/AAAAAAAAAY4/mpCNhaT-tbQ/s72-c/emilia+127.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8167494121920755807</id><published>2009-01-03T09:51:00.000-08:00</published><updated>2009-01-03T15:37:48.582-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 24'/><title type='text'>Irrupción 24 (Sobre el mar y las almas)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SV-p_kkXhqI/AAAAAAAAAYw/RUThppQPHGE/s1600-h/LA_MAR_EMBRAVECIDA%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5287131397169317538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SV-p_kkXhqI/AAAAAAAAAYw/RUThppQPHGE/s400/LA_MAR_EMBRAVECIDA%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer por la tarde llegamos a Aguas Dulces, justo cuando la noche despuntaba por una línea borrosa del horizonte. Lo primero que sentí al bajar del auto fue el bullicio del mar -“el siempre mar”, como decía Borges-, un susurro que era casi grito a esa hora de viento. Siempre que escucho al mar, siempre que reparo su presencia desde lejos, opera en mí una suerte de contradicción. Por un lado me sobreviene un deseo imperioso de correr, de tocarlo, de zambullirme y de mover los brazos para asirlo, para apropiarme de él. Pero enseguida de sentir eso, algo se activa del lado de la razón y un temor tan profundo como sus aguas me inunda de pies a cabeza. Entonces el alma y la carne empiezan a separarse, y aunque esté sentado frente al plato de comida en medio de una charla de lo más amena, tengo que estar atento para que el divorcio no se lleve a cabo. Esa perpetua tensión me cansa como nada en el mundo, y el sueño me lleva casi sonámbulo hasta la cama. Así me dormí anoche, deseoso y con temor de mar, entre unas sábanas nuevas compradas en Chuy por noventa pesos que me gastaban la piel, la poesía de Blas de Otero, y una Circe Maia de mi edad que le cantaba al campo.&lt;br /&gt;El abuelo de Estefanía construyó esta casa solo. Después le llegó la enfermedad que habría de acercarle la muerte de a poco: lo suficiente para permitirle gozar un tiempo más de sus hijas y de sus nietos, y para darle a conocer la verdadera naturaleza de la agonía. Realmente se respira un aura aquí, una presencia indefinida que parece trasladarse como un cuerpo de aquí para allá. La sensación es innegable. Hoy desayunamos en el fondo y Estefanía me contó algunos recuerdos de su abuelo. Al parecer era un hombre calmo a quien le gustaba pescar todas las mañanas, charlar con los vecinos, contar historias, sentarse bajo los árboles hasta dormirse… Sin esfuerzo me fui imaginando su andar, lento y seguro, hacia dentro y desde adentro, aislado del tiempo, ensimismado. Un personaje de Morosoli. Alguien que acaso frecuentaba tanto al mar porque en él hallaba un misterio sucedáneo al suyo. Alguien que aprendió a compartir con la soledad y a debatir con ella en el silencio aparente de la siesta. Lo cierto es que en determinado momento de la charla Estefanía dijo algo como “Se sentaba siempre allí, en una silla playera”, y señaló un sitio de sombra que estaba a pocos metros. Entonces yo miré y allí estaba su abuelo, sentado sobre una pequeña silla de playa con un short azul que yo le había visto usar en una vieja foto, cruzado de piernas y mirando el piso. Esbocé una sonrisa y ella me preguntó que qué me pasaba. Entonces tuve que decirle la verdad, que su abuelo estaba allí, casi dormido junto a nosotros. Estefanía miró y me dio una golpe en el hombro diciéndome bobo, con eso no se juega; pero yo me puse serio. Volví a mirar y allí seguía el hombre con los ojos bajos, la pierna derecha sobre la otra que se mecía en movimientos cortos para espantar a las moscas. Pero algo comenzó a cambiar. Ya no era el mismo hombre. Ahora el que estaba en la silla era mi abuelo, el padre de mi madre, a quien también recuerdo por fotografías. Estaba en la misma posición, como dormido y superpuesto al otro, como si este lo hubiera estado soñando y el sueño se hubiera hecho "carne". Se me ocurrió pensar que, de existir otro plano de existencia, quizá todas las almas fueran una sola: dispersa y agrupadora, mutable y universal.&lt;br /&gt;Ahora estoy reposando el almuerzo, y otra vez el mar me llama a lo lejos. El silencio, enorme y apacible, se revela cuando algún sonido lo corrompe a través del canto de un pájaro, las hojas de un libro, el roce de un cuerpo contra las sábanas porosas. Me preparo para la siesta y dejo que el texto siga creciendo hasta el final. De pronto algo sucede, y sucede precisamente ahora, mientras lo escribo. El celular de Estefanía anuncia un mensaje de texto. Ella se sienta en la cama con los ojos cerrados y atiende. Es Karina, una amiga suya que la está llamando para preguntarle algo tan asociado al contenido de este texto, tan perfecto para legitimar los juicios antedichos respecto a la interacción del mundo de las almas y el universo físico, que merece explicarse de inmediato. Karina se apellida Inzaurralde, al igual que mi madre; mera coincidencia y ningún parentesco. Sin embargo, acaba de hacer contacto para preguntar algunos datos sobre mi abuelo, pues determinadas indagaciones a la interna de su familia la han llevado a sospechar la existencia de vasos comunicantes. Mi abuelo se llamaba Rodolfo. Karina pregunta si se llamaba Leonardo (como yo) o si tenía algún hermano de nombre Blas. Sí. Vino a preguntar por él justo en medio de un texto que lo evoca, y para colmo agregó el nombre de pila del poeta que estoy leyendo, también citado más arriba. Podrán decirme loco, pero siento sincercas ganas de llamarla y preguntarle si realmente ha sido ella quien envió el mensaje.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8167494121920755807?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8167494121920755807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8167494121920755807' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8167494121920755807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8167494121920755807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2009/01/irrupcin-24-sobre-el-mar-y-las-almas.html' title='Irrupción 24 (Sobre el mar y las almas)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SV-p_kkXhqI/AAAAAAAAAYw/RUThppQPHGE/s72-c/LA_MAR_EMBRAVECIDA%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8598000067049643425</id><published>2008-12-31T13:18:00.000-08:00</published><updated>2009-01-01T05:27:10.541-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 23'/><title type='text'>Irrupción 23 (Rumbo a Chuy)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SVviwcpQBYI/AAAAAAAAAYo/Tqp9uYocwM8/s1600-h/chuy.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5286067909600216450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SVviwcpQBYI/AAAAAAAAAYo/Tqp9uYocwM8/s400/chuy.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Estoy sentado en el living de la casa de mis suegros, en las periferias del Chuy. Es una casa grande que ha ido creciendo como una planta desde que la vi por primera vez. Cada año presenta sutiles o portentosas novedades, pero siempre dignas de ver y apreciar; sobre todo en materia de libros. Robert, el papá de Estefanía, es profesor de historia y compartimos esa afición. Desde que es bibliotecario del liceo, los anaqueles de su biblioteca personal se han visto potencialmente abastecidos; aunque él siempre aclara -con aire severo y catedrático- que las nuevas adquisiciones no son nada más que préstamos “indeterminados”. Esa es la palabra que utiliza. Hace un rato me puse a revolver y encontré la “Historia de la belleza” de Umberto Eco, cosa que estaré leyendo en estos días; al menos hasta que nos vayamos para Aguas Dulces donde me aguarda la “Obra poética” de Circe Maia, digna de leerse frente al oscuro vaivén del mar. Otra de las novedades de este año es el nuevo galpón. Robert está planeando su construcción desde que lo conozco, y al fin ha podido darle forma a la empresa. El galpón viejo era una cosa irregular, indefinida, con los tirantes podridos a punto de ceder. Me cuenta que cuando lo derribó, luego del estruendo y entre el polvo, vio pasar junto a sus pies a dos enormes tarántulas que se hundieron en la maleza del patio. Más allá, y aunque cueste creerlo, una víbora verde se escabulló hacia la casa de los vecinos. Se desconoce su paradero. La rastrillada de escombros lo reencontró con algunos objetos perdidos y, de alguna manera, entrañables: monedas viejas, alguna fotografía rezagada, partes de vehículos antiguos, y toda clase de cachivache que uno va guardando menos por precavido que por sentimental. Todo un cúmulo de cosas que parecían haberse escondido por voluntad propia, al resguardo de las manipulaciones, y que se dieron a la luz luego del derrumbe. Me cuenta Robert que la experiencia fue emocionante además de sorprendente para él; como ahondar en un extravagante baúl de recuerdos. Y es que hay algo curioso en el acto de abandonar las cosas, porque uno descubre que aún lo más relegado se ha convertido en símbolo, en recipiente de un alma vaga que se nos va despojando con el tiempo, que se despende de nosotros como un polvillo para asentarse y esperar en los rincones. Pareciera que en todo momento estamos en un esquema de condescendencia ante el entorno. No sé si es un gesto puro del individuo; una mágica invocación de las cosas que van tramando el desfalco de nuestra vitalidad; o un mero gesto de egoísmo solapado. Pero eso se siente, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;Debí llegar ayer por la tarde, pero antes de partir me sentí descompuesto. Tuve que cambiar el pasaje y encerrarme en el baño con la pena y la dicha de ver partir a Estefanía. Pena por causas evidentes, dicha porque sé de su hambruna de madre. El tema es que tenía que apañármelas hasta las dos y cuarto de la mañana -recién entonces podría tomar el siguiente ómnibus-, por lo que el resto del día se convirtió en una larga y extraña permanencia. Mi casa no era mi casa habitual por la sencilla razón de que yo no podía realizar en ella las actividades de todos los días. No podía abrir las ventanas y mirar para afuera, por ejemplo. Los postigos estaban ajustados por cadenas y candados, y deshacer aquello me hubiera traído problemas. Todos los elementos eléctricos estaban desconectados, de la misma manera que los alargues se habían guardado en lugares dispersos de la casa. A Estefanía le gusta hacer las cosas bien, dejar todo en orden antes de la partida; y como el orden es poco menos que una excentricidad en nuestra convivencia, me vi un tanto exiliado en mi propio sitio. Esa sensación de extrañamiento me acometió constantemente, sin ceder. Luego de andar de acá para allá -de la cocina al baño, del baño al espejo del estar, de allí a la biblioteca, y de la biblioteca al cuarto-, me atreví a conectar la tele y el dvd con intenciones de mirar alguna de esas películas que fui bajando a lo largo del año para ver tranquilo en el verano. Era la oportunidad perfecta, pero sólo después caí en la cuenta de que Estefanía se había llevado todo en su bolso. Fue entonces que me dejé llevar por la programación de la TV por cable y me vi las dos partes de “Ace Ventura, detective de mascotas”. Jim Carrey es un tipo payaso, muy despojado en sus gestos, exagerado hasta el mismo exceso de la exageración -sobre todo en estas películas-, pero la verdad que me hizo reír mucho y alivianó la espera. Gracias Jim.&lt;br /&gt;Rumbo a la terminal, me crucé con los personajes nocturnos de siempre: algún borracho, alguna parejita aprisionada en la penumbra, mujeres con exceso de maquillaje y escasez de vestimenta, taxistas agobiados, adolescentes marihuaneros (faasssooo), pero todo bien. Esperé escuchando a Spinetta, hambriento y cansado sobre una butaca de plástico. Traté de hallar al menos la punta de aquella esencia, y garabateé algunos versos a las apuradas: &lt;em&gt;“En la terminal los cuerpos ceden/ como cede un tiempo/ que moroso llega con las ruedas/ y avizora otro camino.// Las miradas que se cierran/ como un antro del pasado/ se debaten con el viento/ que una bolsa tironea./”&lt;/em&gt; Lo primero que vi al entrar al ómnibus fue una edición de los “Cuentos completos” de Onetti. Lo estaba leyendo una muchacha de pelo enrulado por los hombros. Iba por el comienzo. Recordé algunos relatos del libro y sonreí satisfecho. Algunos de los personajes de Onetti aparecieron desdibujados entre los primeros empujones del sueño. Después un dolor en la nuca y nada más. Llegamos a Chuy más temprano de lo esperado. Me levanté entumecido y casi por inercia, con el sueño pegado a la cara. Sin embargo, vi que la muchacha del libro todavía estaba sentada, preparando sus cosas para descender. Me miró por un momento y entonces les dije estas palabras: “El infierno tan temido”. Me miró primero con desconcierto y luego con algo de susto. Supuse que todavía no se había cruzado con ese cuento. Sé que se va a reír cuando lo haga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8598000067049643425?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8598000067049643425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8598000067049643425' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8598000067049643425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8598000067049643425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/12/irrupcin-23-rumbo-chuy.html' title='Irrupción 23 (Rumbo a Chuy)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SVviwcpQBYI/AAAAAAAAAYo/Tqp9uYocwM8/s72-c/chuy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-7742504526715598045</id><published>2008-12-27T12:09:00.000-08:00</published><updated>2008-12-27T16:56:08.569-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 22'/><title type='text'>Irrupción 22 (De entender al aire y un saludo de año nuevo)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SVaMRRons6I/AAAAAAAAAYg/G2jdy7zsHkg/s1600-h/a%C3%B1onuevo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5284565441185297314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SVaMRRons6I/AAAAAAAAAYg/G2jdy7zsHkg/s400/a%C3%B1onuevo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acabo de terminar la ronda por los blogs amigos. Luego de una larga ausencia, Fernanda Trías (ahappydisease.blogspot.com) publicó un nuevo post que habla de la navidad pero no termina de ahondarse en el balance de fin de año. Lo menciona, lo cita al pasar, pero se guarda sus revelaciones. Esa puerta entornada, me parece, oficia de sutil invitación para un balance personal.&lt;br /&gt;El 2008 comenzó con la visita de un ex alumno a las cuatro de la mañana, borracho, acompañado por siete amigotes más y con ganas de pelear. Me recuerdo oculto tras la persiana, calibrando amenazas y presagios, entumecido por un miedo que no entendía del todo. Un segundo, un gesto, una palabra, apenas un ademán de aquella noche fue suficiente para devolverme una cobardía de niño que se había forjado entre las golpizas que me daban los gurises del barrio y mi propia madre. Luego vino la persecuta, la idea de que todo el mundo me miraba y se burlaba de mí cada vez que pisaba la calle. Después el temor en las aulas. Si se me acercaba un alumno, yo daba un salto inconsciente y cruzaba los brazos sobre el pecho a modo de barrera. Pasé dos meses así, encerrado en casa, leyendo y escribiendo lo que podía, pero pronto juzgué todo en vano. Una parte de mí se consolaba con toda clase de argumentos, pero un desgano insondable frustraba toda esperanza. Me fui revolviendo en un odio apócrifo que me quería muerto. Alejé a los amigos, me volví un experto en debates absurdos y en rencores infundados; hijo pródigo de la ruina.&lt;br /&gt;Un día soleado salí de casa para cruzar al cyber de enfrente, y venía un ómnibus ganando velocidad directamente hacia mí. ¿Por qué no?, pensé. ¿Por qué no ahora? ¿Por qué no acabar con todo esto de una vez? Sería tan sencillo, tan rápido y fulminante. Tan sólo sería un paso. Un paso y nada más, como cualquier otro. Un paso y el cuerpo que se quiebra hasta otro mundo... Pero no pude.&lt;br /&gt;Más tarde, de nuevo en la cama, me asusté hasta el horror de lo que había pensado, y decidí pedir ayuda. Primero visité el consultorio de una psicóloga que me recomendó mi madre: una mujer más bien joven, gorda, que juzgué de inmediato como inferior, como grotesca, como alguien que quiere parecer inteligente pero que se sabe inoperante. Tenía unas manos rechonchas con anillos horribles, y constantemente se tiraba de la camisa para que no se le notara tanto la panza. Usaba rimel, labial, base, y toda suerte de accesorios. A su lado me sentía un coloso, una torre de inteligencia, dueño de un orbe demasiado complejo para ser encasillado en los manuales que ella debía leer antes de dormir. Sólo después de varios meses de terapia habría de entender que esa clase de superioridad era casi una demanda de mi inconsciente para compensar falencias del “yo”. Charlamos de bueyes perdidos durante un par de horas, y me dio el pase a la psiquiatra. Allí comenzó un largo período de estar en las salas de espera sacando órdenes, esperando la consulta, escuchando charlas ajenas, comprando antidepresivos. Mientras tanto, yo seguía trémulo en las clases, pensando en un Quiroga hundido en la selva, habitado por demonios, como un péndulo entre la ternura y la aversión. Por las mañanas me sentía descompuesto, y me la pasaba encerrado en el baño de profesores.&lt;br /&gt;La psiquiatra era macanuda. Una mujer flaca, con la cara hundida y arrugada, penetrante en sus juicios y delicada en sus gestos. Tenía una voz aguda pero encrespada por el tabaco. Charlábamos diez minutos sobre mí, y luego hablábamos de literatura. Era una gran lectora de ciencia ficción, fanática de Stanislav Lem y de Sturgeon. Odiaba a Borges y decía que no podía terminar de entender a la poesía contemporánea. Sus impresiones a este respecto dejaron en mí el fermento de muchas ideas que, con el paso de los meses, me ayudaron a entender y a encausar mi propia poesía. La verdad que me gustaba mucho ir a verla.&lt;br /&gt;En fin, sin excusas cambié de psicólogo. Fue así que conocí a Luis, un tipo más bien gordo, con cejas pobladas y oscuras, siempre sonriente y de ojos tristes. Tenía una mirada vaga en apariencia, indefinida, etérea, pero al poco rato de charla yo sentía que esos ojos leían más allá de la carne, y que flotaban en otros torrentes, en otras geografías del ser. Cada lunes se fue convirtiendo en una revelación. Yo, que me sentía grande, tan superior; yo, una mente en alza, el célebre lector, conocedor de dolores y verdades insospechadas; yo, que leía la “Filosofía Elemental” de Balmes mientras el resto del mundo se solazaba en vanidades y absurdos; yo, que sufría por ser incomprendido y me frustraba por no hallar un congénere digno en materia intelectual… Yo… ¡Yo no entendía nada! ¡Yo era un desastre de pies a cabeza! Me resulta difícil encontrar una imagen que pueda explicar el paulatino descubrimiento de aquella temporada. Imaginemos un abanico cerrado sobre una repisa. Inútil. Tiene un mango oscuro y pulido de caoba con dibujos arabescos, y los pliegues de papel bruñido entre dos tapas del mismo color. Entonces imaginemos que el abanico se abre, pero que se abre lentamente, pliegue a pliegue, revelando un dibujo atroz, magnífico, que nunca termina de poblarse. Un dibujo que se despliega ante el desconcierto y que, semana a semana, no sólo descubre una nueva zona de su entramado, sino que modifica el dibujo previo, ya visible. Un abanico notable, fantástico, que parece infinito en su exhibición pero que al fin una vez termina, y entonces condesciende a nuestra mano y nos permite sentir los primeros enviones de aire fresco sobre la cara. Eso es. Aquellos meses me ayudaron a entender al aire más que a cualquier otra cosa.&lt;br /&gt;El año siguió con sonrisa. Las clases mejoraron, los amigos no tardaron en acudir, y los versos se agolparon a montones sobre el papel. Esa intuición de gloria que tuve alguna vez se fue reduciendo hasta encerrarse en su propio capullo. Algunas cuestiones familiares aún me preocupan, pero me siento fuerte pese al cansancio que, inevitable, se cuela por las gritas de los domingos. Dejé los antidepresivos por decisión propia, y no volví a ver a la psiquiatra.&lt;br /&gt;El 2008 me regaló otras modestas victorias que desde luego agradezco: la confirmación de la efectividad de mi cargo docente y lo mismo para Estefanía, el descubrimiento de mi poesía, la culminación de un nuevo poemario, la dirección de mi primer cortometraje, algunos nuevos amigos que juzgo para siempre -Fabián, por ejemplo-, la participación en un programa de radio como panelista de libros, y la bellísima respuesta por parte de los lectores y amigos de este blog. Me ha ofrecido, además, algunas dichas ajenas que, orgullosamente, he sentido como propias: la mención de Leonardo Cabrera y la consecuente publicación de su libro, el establecimiento de Damián en su nueva familia, el nacimiento de Santiago -el hijo de Pedro Peña-, la preparación de la novela de Juan Arabia, los sonetos del Archiduque y un largo etcétera.&lt;br /&gt;Quiero agradecerle a todos los que se han tomado el trabajo y el tiempo de leer estas modestas irrupciones: a veces morosas, casi siempre equívocas; pero que, por este año, reúnen lo mejor y lo único que pude escribir. Gracias también a los visitantes esporádicos y a todos aquellos que hayan pasado incluso sin dejar huella visible.&lt;br /&gt;Espero encontrarlos más cerca y más juntos en el 2009 que ya nos pisa los talones.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un abrazo para todos.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-7742504526715598045?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/7742504526715598045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=7742504526715598045' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7742504526715598045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7742504526715598045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/12/irrupcin-22-de-entender-al-aire-y-un.html' title='Irrupción 22 (De entender al aire y un saludo de año nuevo)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SVaMRRons6I/AAAAAAAAAYg/G2jdy7zsHkg/s72-c/a%C3%B1onuevo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1361201611446275336</id><published>2008-12-20T08:20:00.000-08:00</published><updated>2008-12-20T14:33:03.636-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 21'/><title type='text'>Irrupción 21 (Sobre la inercia)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SU0dNO5mY1I/AAAAAAAAAYY/2dgN32uk0tk/s1600-h/speed.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281910051150652242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SU0dNO5mY1I/AAAAAAAAAYY/2dgN32uk0tk/s400/speed.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dice una ley de la física que todo objeto en movimiento, al detenerse, tiende a seguir en movimiento. ¿Cuántas veces nos hemos caído encima de una señora gorda cuando el ómnibus frena abruptamente? Miles, claro. Pues todo eso se lo debemos al principio de inercia, que en estos días me viene complicando la vida. Creo que fue Paul Virilio quien dijo que el vértigo de la post-modernidad ha desdibujado la noción de tiempo real en el individuo. Las aceleraciones de la vida moderna obligan a un despegue de los ritmos naturales, y poco a poco se va gestando algo así como un tiempo paralelo, escindido de las cosas que alguna vez supimos gozar en su justa medida. De nada valen las rebeliones en estos casos. El mundo arrasa y no pregunta; te lleva, te trae, te despoja como a un tablón perdido en la inmensidad del océano.&lt;br /&gt;Este año fue duro e inflexivo en muchos aspectos, pero sobre todo fue un año veloz. Arrastrado por la velocidad del contexto, fui abriendo esa brecha entre tiempos y cuando quise acordar ya estaba mareado, en medio de un torbellino salvaje que fui asimilando a fuerza de costumbre. Ni cruzó por mi cabeza la idea de ceder. No, claro que no. Mientras se aguante hay que darle hasta el fin, pisar el pedal hasta el fondo, rugir y avanzar hasta la meta, sin concesiones. De eso se trata el juego, a ese nivel nos inducen las fuerzas del adentro y del afuera. Por suerte, y en mi caso, aguanté hasta el final, pero sucedió algo curioso que hasta entonces no me había pasado: apenas cumplido el objetivo, no fui reduciendo progresivamente la intensidad del brío como ha ocurrido otras veces, no; en este caso me apagué de inmediato, como después de un chasquido de dedos que, en medio de la luz, da sitio a la oscuridad más absoluta. Todo se esfumó de pronto, la velocidad que borroneaba los paisajes se cortó en un instante inmensurable, y los entornos recobraron la dimensión de siempre. Lo árboles recibieron con una lenta reverencia a los nuevos ojos que descubrían el vaivén pausado del follaje. Las caras amigas volvieron a tener gestos concretos, y descubrí que todavía puedo leer las primeras páginas de la vasta historia de sus miradas. Pero esta impresión de pausa inmediata y relajada es tan sólo la superficie del sentimiento verdadero. Por dentro hay algo que empuja, un torrente, una ola que viene rompiéndose desde la altura y que amenaza con sepultar al tiempo con todo el peso de su atrocidad. Por dentro está la inercia, el remanente activo de aquel vértigo, la ceguera incompleta de los días previos que hoy reviven con algo de salvajismo y, por qué no, algo de venganza. Otra vez los horarios comienzan a invertirse. Duermo de día y vivo de noche. Me despierto para el almuerzo y no vuelvo a la cama hasta las cuatro de la madrugada, sin asomo de sueño pero cansado de leer. Estefanía se da vuelta siempre que llego, me regala un beso, balbucea palabras incomprensibles y vuelve a su posición en la penumbra. Yo me quedo boca arriba, con las manos cruzadas en la nuca, mirando por la ventana la copa inquieta de los árboles de la plaza. Me llega la voz arrastrada de los transeúntes, una guitarra, la detonación de una bomba brasilera. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y es que el ocio trae las grietas... El silencio suele interpretarse como sinónimo de ir al fondo, y si bien ese viaje puede deparar interesantes aventuras para algunos, para otros es un volver a lo terrible. Si uno sabe detenerse, puede emprender un viaje de regreso con toda la tranquilidad del mundo; pero si no se conoce el verdadero arte de la detención –como es mi caso-, es la inercia la fuerza que domina y ya no somos nosotros quienes por voluntad propia viajamos al pasado; sino que es el pasado quien se nos viene encima por propia voluntad. Y para el pasado no hay graduaciones; puede llegar en el rostro más extraño, con el filo más delgado, con la verdad más imposible. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora son las cuatro y un aire fresco me toca la espalda. Me erizo de pies a cabeza y me digo que ya es hora de terminar el texto; y terminarlo así, abruptamente, para lograr que su inercia se prolongue, aunque efímera, en quien me lee. Sin embargo está el vacío y la duda de quizá no haber dicho nada, el temor de estar volviendo a ese “yo” que creí ya desterrado para siempre. Necesito un consuelo. Así que me levanto y me acerco a la biblioteca. Tomo la “Obra poética” de Circe Maia y abro al azar, en busca de un mensaje misterioso de la providencia, y encuentro esto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Hay días&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay días en que andamos como heridos&lt;br /&gt;ya como desangrándonos&lt;br /&gt;pero nada es visible; uno a uno&lt;br /&gt;se realizan los ritos cotidianos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trabaja, se habla&lt;br /&gt;se escucha, se responde&lt;br /&gt;-Sí, no, tal vez. Se dice.&lt;br /&gt;Se pregunta también y la mirada&lt;br /&gt;responde y las palabras&lt;br /&gt;responden… Los circuitos&lt;br /&gt;estímulo-respuesta no han dejado&lt;br /&gt;de funcionar. Funcionan. Pero hay algo&lt;br /&gt;en estos días, roto, no responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hueco frío, un tajo&lt;br /&gt;silencioso atraviesa silencioso.&lt;br /&gt;Una piedra pesada silenciosa&lt;br /&gt;cae pesadamente&lt;br /&gt;cae.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1361201611446275336?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1361201611446275336/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1361201611446275336' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1361201611446275336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1361201611446275336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/12/irrupcin-xxi-sobre-la-inercia.html' title='Irrupción 21 (Sobre la inercia)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SU0dNO5mY1I/AAAAAAAAAYY/2dgN32uk0tk/s72-c/speed.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1825031722031669604</id><published>2008-12-11T06:41:00.000-08:00</published><updated>2008-12-11T06:44:20.192-08:00</updated><title type='text'>Onetti</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SUEm-PmbkeI/AAAAAAAAAYI/P_r5E7uMlw0/s1600-h/onetti%5B1%5D%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278543089036399074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 314px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SUEm-PmbkeI/AAAAAAAAAYI/P_r5E7uMlw0/s400/onetti%5B1%5D%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Onetti&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedó el arrastre de tu lengua perezosa,&lt;br /&gt;la cama que aún conserva tu moldura,&lt;br /&gt;figuras derrotadas que fraguaste,&lt;br /&gt;voz tierna de cachorro envejecido.&lt;br /&gt;Ahora entiendo el recorrido&lt;br /&gt;de tu lenta despedida.&lt;br /&gt;Mostraste que en el alma y sus caprichos,&lt;br /&gt;no en el cuerpo está la vida.&lt;br /&gt;Sobre el humo recostado,&lt;br /&gt;prisionero de ti mismo,&lt;br /&gt;entre crímenes de libros apilados,&lt;br /&gt;botellas con siluetas de mujer,&lt;br /&gt;firmaste ese legado sin la firma.&lt;br /&gt;Tu interés sin interés.&lt;br /&gt;El revólver que jugaba con tu niño:&lt;br /&gt;criatura que con puzzle de los signos&lt;br /&gt;obró rotos recovecos, no aventura.&lt;br /&gt;Tu ventura fue la calma,&lt;br /&gt;tibio infierno aquí en la Tierra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1825031722031669604?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1825031722031669604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1825031722031669604' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1825031722031669604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1825031722031669604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/12/onetti.html' title='Onetti'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SUEm-PmbkeI/AAAAAAAAAYI/P_r5E7uMlw0/s72-c/onetti%5B1%5D%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-3336500426982447651</id><published>2008-12-08T14:44:00.000-08:00</published><updated>2008-12-09T06:19:17.746-08:00</updated><title type='text'>De una tarde de silencio...</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ST2kT6SINuI/AAAAAAAAAYA/5K4aH031BCU/s1600-h/nada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277555000317851362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 325px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ST2kT6SINuI/AAAAAAAAAYA/5K4aH031BCU/s400/nada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Para nada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La plaza se reduce con la gente&lt;br /&gt;y yo con el silencio en mi aposento.&lt;br /&gt;Sin más versos en el alma&lt;br /&gt;llegó la calma a enmudecer&lt;br /&gt;la mancha que de a ratos&lt;br /&gt;se me asoma por la boca.&lt;br /&gt;Se acuña en el papel&lt;br /&gt;de temblor y sin destino:&lt;br /&gt;un comino para todos,&lt;br /&gt;una gloria que a racimos&lt;br /&gt;voy juntando hasta otra vida.&lt;br /&gt;Menos que una nada de mentira&lt;br /&gt;seré para el que ve&lt;br /&gt;en la rosa una rosa florecida,&lt;br /&gt;en el agua un paisaje de postales,&lt;br /&gt;en la tierra sólo un suelo que soporta,&lt;br /&gt;en mis gestos otro loco que camina.&lt;br /&gt;La tonta arremetida&lt;br /&gt;que hoy ausente me reclamo&lt;br /&gt;es cereza en mis heridas:&lt;br /&gt;dulce y fresca despedida de la sangre&lt;br /&gt;que muerde con los símbolos la hoja,&lt;br /&gt;que moja y que la seca hasta otro viaje,&lt;br /&gt;que de gota hasta otra gota&lt;br /&gt;dará cuenta del coraje&lt;br /&gt;que no supo quien me juzga.&lt;br /&gt;Abrirse y derramarse es la victoria&lt;/div&gt;&lt;div&gt;aunque nada nos aguarde.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-3336500426982447651?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/3336500426982447651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=3336500426982447651' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3336500426982447651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3336500426982447651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/12/de-una-tarde-de-silencio.html' title='De una tarde de silencio...'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/ST2kT6SINuI/AAAAAAAAAYA/5K4aH031BCU/s72-c/nada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2380352667336014084</id><published>2008-12-05T07:58:00.000-08:00</published><updated>2008-12-05T09:11:10.864-08:00</updated><title type='text'>Pero la puta madre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/STlW6JPlG_I/AAAAAAAAAX4/Z1FsxDpmdmg/s1600-h/Madre_19.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5276343995354913778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/STlW6JPlG_I/AAAAAAAAAX4/Z1FsxDpmdmg/s400/Madre_19.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Sinopsis&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alejandro, un hombre en ciernes, pelea otra vez con su mujer. Harto y entristecido, quiere evadirse mediante la estrategia más citada y popular: la lectura. A lo largo de una tarde recorre la ciudad en busca de un sitio apacible, pero descubre que aún esa minucia puede ser una quimera. El universo conspira en su contra con obstinación. Personajes y situaciones diversas irrumpen sistemática e inevitablemente privándolo de olvido y acentuando su desdicha: su propia madre, un hombre misterioso, una paloma, una empleada pública. Cuando por fin pueda leer, ya refugiado entre los muros de su casa, será para constatar el abandono y el colmo de la desesperación. “Pero la puta madre…” es la muestra de un malestar inherente al ser humano que se descubre en medio del caos y la fatalidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La escritura de esta sinopsis en menos de 150 palabras fue el primer paso en la gestación de mi cortometraje "Pero la puta madre". Después hice una suerte de relato (que lejos quedó de serlo) para acercarme el argumento y el orden más conveniente de las vicisitudes. El resto del viaje se hizo cuesta arriba. Tardé dos meses en escribir el guión literario y el guión técnico. Este último me dejó prendido del techo. El escaso tiempo disponible de rodaje me llevó a economizar al máximo el número de planos y emplazamientos de cámara. Rodamos los 37 planos resultantes en tan sólo un día. Iniciamos a las 5:45 con frío, viento y nubes, para terminar a las 19:oo con la camisa pegada al cuerpo. Cubrimos seis locaciones y trabajamos con seis actores. El equipo estuvo constituido por diez personas dispuestas y maleables al ritmo. Este fin de semana editaremos el trabajo y el 13 de diciembre se realizará el estreno en las instalaciones del Centro Cultural Casa de la Juventud. Todo esto ha sido posible gracias al taller de lógica audiovisual dictado por Daniel Amorim y Adriana Nartallo, cineastas de la capital y propietarios de la productora "Hacha y Tiza". En su blog (produccionesdehachaytiza.blogspot.com) podrán encontrar fotos del rodaje de mis compañeros de taller, y también del mío. Ampliaremos en la próxima irrupción.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2380352667336014084?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2380352667336014084/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2380352667336014084' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2380352667336014084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2380352667336014084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/12/pero-la-puta-madre.html' title='Pero la puta madre'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/STlW6JPlG_I/AAAAAAAAAX4/Z1FsxDpmdmg/s72-c/Madre_19.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-7347590406017914037</id><published>2008-12-02T10:25:00.000-08:00</published><updated>2008-12-06T05:01:51.994-08:00</updated><title type='text'>Otro poemita</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/STV_30iYrUI/AAAAAAAAAXw/YGQq01k0iSM/s1600-h/lluvia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275263135506804034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/STV_30iYrUI/AAAAAAAAAXw/YGQq01k0iSM/s320/lluvia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Lluvia fina&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pese al viento que nos besa&lt;br /&gt;y me asesta de otros aires,&lt;br /&gt;el cielo está de luto&lt;br /&gt;y nos vuelca la ceniza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se han tapiado las cornisas&lt;br /&gt;que en el aire daban paso&lt;br /&gt;a ese rayo de los días&lt;br /&gt;que hoy calienta otros confines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae el agua como un polvo&lt;br /&gt;que de ayer o de mañana&lt;br /&gt;nos ensucia hasta los gestos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;restos de imposibles&lt;br /&gt;que me cubren de una calma&lt;br /&gt;hasta un sueño que no duerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie sabe&lt;br /&gt;y nadie escucha&lt;br /&gt;quien nos grita tras la almohada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-7347590406017914037?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/7347590406017914037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=7347590406017914037' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7347590406017914037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7347590406017914037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/12/otro-poemita.html' title='Otro poemita'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/STV_30iYrUI/AAAAAAAAAXw/YGQq01k0iSM/s72-c/lluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4845077744637909719</id><published>2008-11-26T10:13:00.000-08:00</published><updated>2008-11-26T16:03:16.558-08:00</updated><title type='text'>Zarrizuela en la radio</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SS2URzD8YfI/AAAAAAAAAXo/pRkaPsTvdCw/s1600-h/paulyyo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5273033772206154226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SS2URzD8YfI/AAAAAAAAAXo/pRkaPsTvdCw/s320/paulyyo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Paul Auster y yo, a comienzos del 2007&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace un par de semanas me llamó el productor del programa "Sopa de letras" (cx 26, 1050 am) para pedirme que hablara de Paul Auster al aire. Me despaché a gusto. Les dejo a continuación algunas cosas que dije, y otras que me hubiera gustado. Verán que di a la escritura una tónica oral, para que este monólogo no sea leído equívocamente como un ensayo. Bien lejos está de serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sobre el inicio de su carrera y El palacio de la luna.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Así como Borges decía que el acontecimiento capital de su vida había sido la biblioteca de su padre, el momento crucial de Auster fue la herencia de la biblioteca de su tío. No lo digo yo, lo cuenta él en más de una entrevista que ha sido publicada en otro de sus libros, muy raro por cierto… y que sigue una estética de collage, donde conviven algunos relatos suyos, alguna que otra semblanza, entrevistas y ensayos sobre poesía francesa en su mayoría. Ese libro se titula “Experimentos con la verdad”, lo estoy mirando ahora mismo. Está paradito entre otros libros suyos en un anaquel de mi biblioteca… En fin, yo no recuerdo exactamente la anécdota, y conviene que quien nos escuche trate de corroborarlo, pero creo que el tío le pidió a la madre de Auster que le cuidara los libros durante un viaje o algo así. El tío murió y los libros quedaron para el joven Paul. En más de una entrevista habla de ese descubrimiento, de ese lejano y cercano día de su infancia en el que decidió abrir esas cajas y encontró ese mundo del cual nunca saldría. Esta escena de los libros y las cajas fue recogida para el inicio de lo que yo entiendo como su mejor novela: “El palacio de la luna”. Es curioso… porque todo el mundo destaca “El palacio de la luna” por sobre el resto de los libros del autor. Y no es que desmerezcan el resto de su obra, simplemente destacan la especificidad de este libro respecto a los otros. Quizá sea porque fue la obra fundacional de su estética, la condensación de ese universo que ya los críticos denominan austeriano. Creo que en “El palacio de la luna” no hay fisuras… Hay un manejo perfecto de todas las variables que intervienen en el subgénero de la novela: me refiero a intensidad, ritmo, lirismo, fluidez, caracterización de personajes, argumento, climas...&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La recurrencia temática&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Y eso, aún teniendo en cuenta que Auster es un tipo muy recurrente en sus temáticas. Ustedes sabrán corregirme, pero creo que fue Sábato quien dijo alguna vez que un escritor no hace otra cosa que escribir un mismo libro, que a lo largo de la vida del artista va cobrando diferentes encuadernaciones o sellos editoriales; pero que al fin y al cabo uno está escribiendo siempre lo mismo, por el simple hecho de que no podemos salir de nosotros, de que simplemente hay temáticas o cuestiones que nos han impresionado y que lo harán siempre, que son indelebles. Quiere decir entonces que cada libro en la obra de un escritor es un nuevo capítulo en ese libro infinito que uno sueña escribir y que nunca concluye, porque se muere antes. Entonces ¿cuáles son las constantes de la obra de Paul Auster, cuáles son esas obsesiones, esos ejes estructurantes de su literatura? Yo voy a tratar de mencionar y de explicar sólo algunas, por una cuestión de tiempo. Cualquier cosa que se estén aburriendo, ustedes me avisan, ¿ok?&lt;br /&gt;Comencemos hablando del perfil psicológico, social e intelectivo de sus personajes. En casi todos los casos las criaturas de Auster son protagonistas masculinos: siempre al borde del derrumbe, siempre desamparados, asediados por un instinto de huida, conviviendo con un pasado corrosivo y un ansia de futuro indefinida y desesperante. Son en su mayoría personas sensibles, particularmente sensibles, pero hombres comunes, personajes que se sienten vivos y no meros mecanismos para contar una historia; como suele suceder en las novelas policiales, digamos. O como pasa con los personajes de Borges, que más que personas se sienten artilugios de Borges para desplegar su erudición, ¿no? Pero aún en el caso de la famosa “Trilogía en Nueva cork”, que reúne un mecanismo bastante policial, los protagonistas son particularmente sensibles… y queribles también. El protagonista de “Brooklin Follies” (una de sus últimas novelas, por ejemplo) es un hombre que acaba de recuperarse de un cáncer de pulmón y que no tiene idea de qué hacer con su vida luego de haberla recuperado. Una paradoja existencial, digamos. De todas formas, la novela nos atrapa desde la primera línea y mucho antes de que nos enteremos de estos pormenores. Inicia con una frase inquietante… Creo que dice algo como “Estaba buscando un sitio para morirme”. Es impresionante el poder que se logra con una línea en apariencia tan sencilla. Ustedes son escritores y saben mejor que yo de lo que hablo. Con tan sólo esa frase el lector ya sabe muchísimo del personaje. Ya podemos sentir esa desolación, esas ganas de dejarlo todo, e inmediatamente se disparan en nosotros una serie de preguntas: ¿qué pasa acá? ¿Por qué dice eso? ¿lo están buscando para matar? ¿está enfermo? ¿se quiere suicidar? ¿qué le ha pasado para llegar a ese estado? Preguntas que demuestran un grado de compromiso… ¿me explico? Un profundo estado de compromiso del lector respecto a un pasado velado tras esa frase que, en formato de afirmación, solapa un mundo, un aluvión de preguntas. Auster es mucho de tirar esas frases fósiles para que uno comience a escarbar. En “El país de las últimas cosas” (para seguir mostrando algunos de sus protagonistas), tenemos a una muchachita en medio de un infierno terrenal, en medio de un lugar destrozado donde el hombre ha llegado a las más descabellas abominaciones. Un mundo apocalíptico. Hay hambre, muerte, crimen unánime. La novela comienza allí, en medio de la pudrición, de edificios descascarados, de polvo y fetidez en el aire. Y allí está nuestra protagonista, buscando a su hermano perdido sin saber qué la espera en ese sitio, y ni soñando la paradoja del amor que va a vivir. Esta es una novelita pequeña que se lee en una tarde y que no olvidamos nunca más. Se los aseguro. Y allí está de nuevo ese destino indefinido, esa vida al borde del derrumbe que, pese a todo, tiene algo de esperanza, pero una esperanza brumosa, que se siente espuria pero que está. Algo así como un “a ver qué pasa”. Un caso parecido es el de “La música del azar”. El protagonista es un hombre que de un momento a otro decide dejar todo atrás. Un borrón y cuenta nueva. Se sube en su autito y se mete a la ruta sin destino. Lo único que desea realmente es estar en la ruta, olvidado de todo, como redimiéndose en la nada. Algo así hace el protagonista de “Leviatán”.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Alienación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Y esto nos da pie para hablar de otra de sus temáticas: la alienación. Todos los personajes de la “Trilogía en Nueva York” se caracterizan por el encierro, por moverse dentro de espacios restringidos, acotadísimos. Tal es así que una de las partes de la trilogía se titula “La habitación cerrada”. Pero lo interesante es que Auster no se queda en esa concepción convencional de alienación; sino que plantea muchos casos de aislamiento incluso en espacios abiertos, incluso en pleno movimiento y en aventura. Al fin y al cabo, el ir conduciendo a grandes velocidades es también alienarse… allí no hay proyección, no hay un objetivo… ese ir hacia la nada es lo mismo que estar quieto sin ganas de salir. Lo mismo sucede con el vagabundear por las calles; como en el caso del protagonista de “Tombuctú” (otra de sus novelas). Yo creo que vagabundear es otra forma de estar sin estar. ¿Me explico? La alienación es un fenómeno emocional, no físico. Pero lo fascinante de estos estados móviles de alienación, es la intuición de un anhelo. Es decir… Uno como lector siente que esos personajes sin destino, moviéndose sin perspectiva alguna, están en medio de una búsqueda… Quizá una búsqueda ciega, una búsqueda en la que casi no creen, pero están buscando aún descreídos y eso, eso, nos da un mensaje de esperanza en el azar. Unas ganas de creer que el movimiento siempre nos conduce a alguna parte, y que no se queda en mero mutismo, en un mero avanzar hacia la nada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Azar&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Por eso, por la esperanza solapada, tensa, y a punto de ceder que caracteriza la obra de Auster, es que el azar cobra la preponderancia que todos los críticos le adjudican: porque es el azar, al fin y al cabo, quien decide si esa cuerda floja se corta o aguanta hasta que lleguemos al otro extremo. Todas las obras de Auster, si uno las lee con atención y puede disociarse del hechizo de la historia, tienen un clic. Un momento en el que el azar aparece, quizá de una forma insignificante, pero que a la larga termina por decidir el curso de una o varias vidas. Según he leído por ahí, esto es asunto de la llamada “Teoría de la contingencia”. Es decir… Esta teoría dice que todo sistema cerrado recibe, aunque no quiera, la incidencia del sistema externo, del contexto: del azar. Y a partir de esa incidencia, el sistema comienza a cambiar en base a un dispositivo de causa-efecto que no siempre es discernible, que no sabemos qué puede causar. Bueno, lo mismo pasa en Auster. Nunca se sabe para dónde puede llevarnos las historia, porque, precisamente, el relato se estructura en base a la contingencia. Leerlo es entrar en un mundo donde todo puede pasar, y donde una llamada telefónica, o un paseo a pie pueden decidir la muerte, la vida, la tragedia o la felicidad de una nación o de tan sólo un perro callejero. Su obra, a mi modesto entender, puede definirse como una obra que revaloriza y eleva lo convencionalmente sutil, como una reivindicación de lo insignificante. Quizá esta obsesión por el azar o por el dominio inusitado de los acontecimientos sea producto de una vivencia del autor acontecida en su niñez. Creo que Auster los comenta en un librito pequeño que se titula “El cuaderno rojo”, un libro que cuenta una serie de casualidades asombrosas; lo que Jung fundamentaba a través del llamado “Principio de sincronicidad”. Yo no sé nada al respecto, pero según lo entendí, este principio se refiere a la conexión de dos circunstancias completamente imposibles desde un punto de vista causa efecto. Pero eso no importa. Decía que en ese librillo de casualidades y experiencias Auster refiere una anécdota de su infancia en la que estuvo al borde de la muerte y dónde el azar o la suerte lo salvó. Estaba de campamento con un grupo de compañeros y se desató una tormenta eléctrica muy poderosa y amenazante. Comenzaron a buscar un refugio y para ello tuvieron que pasar por debajo de un alambrado. Los muchachos hicieron una fila para eso, en la que estaba intercalado Auster. Poco a poco fueron pasando por entre los alambres, y justo antes de que le tocara el turno a Auster, cayó un rayo que electrocutó al compañero que estaba delante. Esa anécdota, como es lógico, lo marcó para siempre. Quizá, y si uno entra en el juego de Auster, ese rayo fue una evidente participación de la contingencia que, a la larga, lo llevó a convertirse en escritor y a ser leído por todos nosotros. Podríamos incluso afirmar que sin ese rayo esta charla que estamos teniendo no hubiera ocurrido nunca.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Última etapa&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La última etapa de Auster está más enfocada al juego metatextual. Le ha dado por escribir novelas más breves, donde el lenguaje es más cortante y pierde un tanto la magia de cierto lirismo que tienen su obras anteriores. La fuerza de los personajes no es la misma, tampoco… “Viajes por el scriptorium” me pareció una novela específica para seguidores. Puede resultar una masa para alguien que no ha leído nada suyo anteriormente. Es como leer “El silmarillión” de Tolkien sin haber leído “El señor de los anillos” o “El hobitt”. Un masazo. El libro consiste en un hombre encerrado en una habitación y vigilado por alguien o algo misterioso. Diariamente recibe la visita esporádica de una serie de personas que resultan ser los protagonistas de los libros anteriores de Auster. Es un libro más bien alegórico que marca una inflexión en su proceso creador. Tengo entendido que, como en muchos casos, el relato se desplegó a partir de una imagen. Auster entrevió la imagen de un hombre sentado en una cama, cabizbajo, encerrado en un sitio desconocido, visiblemente acongojado, digamos… Y de alguna manera supo que ese hombre era él. Entonces desde allí formuló ese relato donde el prestidigitador se enfrenta cara a cara con sus criaturas y, mientras va aclarando su memoria interactuando con ellos, se va sintiendo cada vez más culpable por el destino al que los ha condenado. Por eso digo que es un libro para lectores iniciados, porque de otro modo uno no entiende nada. Además, es un relato desproporcionado, digamos, en términos de escritura. Arranca con un ritmo muy lento, con descripciones largas no muy características, y aunque después presenta algunas situaciones mínimamente interesantes, no logra salir de ese terreno empantanado. Intenta dinamizar sobre el final pero no le sale. Uno siente cómo esa prosa quiere apurarse y no sale de allí. Como un camión empantanado que acelera y salpica nomás. Su reciente libro “Un hombre en la oscuridad” me gustó más. Sigue el mismo esquema del hombre encerrado que “Viajes por el scriptorium”, pero le encuentra una vuelta más interesante. Como en “La noche del oráculo”, presenta una historia dentro de la historia. Este sistema de cajas chinas le gusta mucho a Paul Auster. El personaje central es, otra vez, un hombre convaleciente que imagina historias para pasar el rato. Se figura una historia ambientada en un EEUU particular, donde no ha sucedido la guerra de Irak ni el atentado a las torres gemelas. Hay toda una cuestión allí en relación a los mundos paralelos, idea que la obra atribuye a Giordano Bruno pero que, según recuerdo, está también en Cicerón. Él decía algo como “Mientras yo estoy escribiendo esto, otro Cicerón hace lo mismo en otro mundo”. En fin, la novela engancha. Comienza bien, sigue mejor, la va armando perfecta, te atrae como un imán, pero se desinfla o se trunca en lo mejor. Algo así me había pasado con “La noche del oráculo”. La historia dentro de la historia de esa novela es de las más inquietantes que he leído, pero se trunca, se corta sorpresivamente. No sé, Pablo y Alfredo… Pareciera que Auster ha perdido la habilidad, las ganas o el tesón de sostener una buena historia. Sabe elaborarlas, no hay duda de eso, pero últimamente no puede apuntalarlas hasta un final como los de antes. Eso sí, y tengo que decir esto. Personalmente me sigue hechizando. Y ya me importa tres cominos los rumbos que pueda asumir. El tipo para mí es uno de los mejores escritores vivos de la actualidad. Sabe contar. Y con eso a mí me basta.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4845077744637909719?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4845077744637909719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4845077744637909719' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4845077744637909719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4845077744637909719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/11/zarrizuela-en-la-radio.html' title='Zarrizuela en la radio'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SS2URzD8YfI/AAAAAAAAAXo/pRkaPsTvdCw/s72-c/paulyyo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-3804928845203983367</id><published>2008-11-12T17:38:00.000-08:00</published><updated>2008-11-16T07:35:06.056-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 20'/><title type='text'>Irrupción 20 (Sobre el Señor Mármol)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRuFYNRm6AI/AAAAAAAAAXg/qWd5UQ7oQ4M/s1600-h/EL-GATO-NEGRO3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267950840066795522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRuFYNRm6AI/AAAAAAAAAXg/qWd5UQ7oQ4M/s320/EL-GATO-NEGRO3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que quiero escribir sobre el señor Mármol. La tarde está fresca, he podido encaminar las cosas, y la noche me recibe con la calma necesaria para redactar y dejar al menos una leve crónica de simpáticos desencuentros. Lo conocí el mismo día de la mudanza. Fue tan amable e inoportuno como siempre. Estefanía y yo nos habíamos pasado toda la tarde subiendo los muebles por una escalera de cuarenta escalones. Las piernas y los brazos nos temblaban por el cansancio, y para colmo habíamos dejado los libros para último. En eso estábamos cuando apareció Mármol. Sosteníamos una enorme caja muy pesada. ¿Quién dijo que la literatura es etérea? Yo subía de espaldas, un tanto agachado para reforzar la base con mis brazos. Estefanía iba empujando y soltaba una exclamación por cada peldaño. El que cedía primero siempre era yo. “Pará. Pará un poquito que no aguanto más”. Y bajábamos la caja sobre el borde de los escalones con el peligro de que se deslizara cuesta abajo. Tomábamos aliento, arqueábamos la espalda para aliviar los huesos, y proseguíamos. Al llegar a la cima, retrocedí arrastrando los pies y con mucha cautela para abrir el ángulo y permitir que Estefanía enfilara por el pasillo hacia el apartamento. Estaba en eso cuando algo me hizo trastabillar: no era una pared, era demasiado endeble para serlo. Por poco no se me cae la caja. Estefanía dijo “ay” y, después de hacer una pausa que yo había interpretado como un final definitivo, agregó un insulto. No un insulto impersonal como esos que uno hace cuando se aprieta los dedos con una puerta o se golpea el codo por accidente justo en el sitio de la electricidad. No. Este era un insulto con nombre y casi con apellido. Mi nombre y mi apellido, ¿me explico? Y claro, quien me había chocado era el señor Mármol. Nos había visto en plena faena y se había acercado a ayudar, como explicó luego, pero no había calculado mis movimientos: “Y cuando quise acordar te me viniste encima, mijo”. Después se presentó debidamente y se puso a las órdenes. Nos explicó que vivía en aquella puerta, donde está la lamparita y el cartel de sastre, sí. Y que tenía herramientas, baldes, escaleras y toda una barraca en la casa. Le agradecí con una sonrisa y le tendí la mano. La estrechó con fuerza y cuando habló me echó una destilería en la cara. Tenía un pedo descomunal. Después reparé en que estaba flaquísimo, y que todo en él era gris: los pantalones, la camisa, el pelo, los ojos, hasta la piel. Un tono muy de sastre, por cierto. Después se fue al tranco, dando saltitos, bamboleando esos brazos largos y arrugados, no sin antes aclarar, otra vez, que tenía toda clase de herramientas a nuestra disposición. Creo que nos volvió a decir lo mismo una vez que había abierto la puerta de su apartamento, justo antes de entrar. “Qué viejo macanudo”, dijo E.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días pasaron y el contacto con Mármol se acotó al saludo. Por la mañana temprano, cuando yo salía para la UTU, la puerta de su apartamento ya estaba abierta y se sentía el traquetear de la máquina de coser. Cuando volvía pasado el mediodía me lo cruzaba a menudo en un bar cercano, tomando un whisky en una de las mesas más próximas a la calle. Siempre solo. Mientras tanto, dejaba en su puerta un cartel con letras enormes: “Vuelvo en pocos minutos”. Más de una vez alguien cayó por casa a preguntar: “¿Usted sabe dónde puedo encontrar al sastre? El cartel dice que ya viene pero hace como cuarenta minutos que lo estoy esperando”. ¿Sería correcto haber contestado que en ese momento Mármol tenía una borrachera megaláctica y que ni siquiera recordaba su propio nombre? No. Claro que no. Mármol ya era casi un amigo. “Espérelo un poco más. Debe estar por venir”. Y cerraba la puerta sacudiendo la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé por qué, pero un día me di cuenta que yo conocía a Mármol desde antes.&lt;br /&gt;De niño siempre acompañaba a mi padre a hacer los mandados. No importaba el destino, lo lindo era andar en los autos que los clientes le traían para pintar y que, clandestinamente, él usaba para trasladarse en alguna emergencia. Emergencias tales como ir a comprar pizza el sábado por la noche, por ejemplo. Íbamos al “Tico-tico”, la pizzería de vanguardia que en aquél entonces había inaugurado la pizza por metro en el panorama minuano, y que también tenía un bar anexo con una mesa de casín que servía de entretenimiento para los que esperaban. Y allí estaba Mármol. Era indeleble al sitio, como un mueble más. Jugaba muy bien, hacía tiros muy medidos que antes calculaba usando el taco como una suerte de regla, e incluso anunciaba a sus contrincantes ocasionales los efectos que tenía que dar a la bola para lograr el resultado deseado. Una de dos: o no andaba con reparos a la hora de ostentar su erudición, o los cagaba a mentiras como estrategia de juego. Sus anuncios casi siempre eran proféticos, hay que decirlo. “Viejo pícaro”, decía mi padre.&lt;br /&gt;Poco a poco fui descubriendo cosas de Mármol. Él me contó algunas y otras las supe por ahí. En Minas las cosas nos llegan. No sé cómo, pero llegan. En fin, Mármol había vivido veinte años junto a su esposa en el apartamento que actualmente ocupamos E. y yo. La mujer falleció aquí, y Mármol no pudo tolerar el peso de estos muros. No se fue muy lejos, pero al menos se sacó el fardo de encima. Ahora somos nosotros quien tenemos que cargar con su pena. La mujer de Mármol se aparece de vez en cuando, y en más de una ocasión me ha dejado pálido y sin con el terror a flor de piel. Nos mira desde los pies de la cama cuando dormimos, o desde el estar cuando estamos en el baño. Me mira a mí, sobre todo. Pero esa es otra historia. Lo cierto es que Mármol quedó solo, y hace años que vive así. Está jubilado, pero sigue trabajando para pagarse los tragos. Tiene un hijo que es músico y que vive fuera del país. Mármol envejece en una dinámica inalterable de agujas que se incrustan en la tela, como se clava el tiempo en sus ojos ciegos. Se mueve entre los trajes, pero el más oscuro lo ciñe día a día. Él lo sabe. Todos lo sabemos. Y mirarlo es mirar a la muerte de una manera más segura que cuando miramos a cualquier otra parte. Mármol es para mí, desde hace tiempo, la constatación de la muerte. Él es la muerte. Pero una muerte divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde de verano yo estaba leyendo en el cuarto una novela de Hemingway cuando sonó la puerta. Era la madre de la vecina, la abuela de una nenita hermosa que siempre me sonríe.&lt;br /&gt;-Perdón, pero es que no hay nadie más –explicó-. Mármol se cayó de las escaleras y no puedo levantarlo.&lt;br /&gt;Me vestí rápidamente y bajé. Lo lógico sería decir que Mármol estaba sentado sobre los escalones, pero usar esas palabras sería faltar a la verdad. Estaba tirado, acostado, despatarrado sobre los pies de la escalera. Sus lentes estaban a un costado, rotos, y en la cara se le había secado un chorro de sangre. Y algo extraño: estaba descalzo. ¡¿Qué hace un hombre descalzo a esa hora?! Todavía no me lo explico. Me acerqué presuroso y el olor a alcohol me llegó antes que sus palabras.&lt;br /&gt;-Me caí… Me caí… -tartamudeaba.&lt;br /&gt;-A ver, yo lo ayudo… Intente levantarse. ¡Vamos! ¡Levántese! –le grité mientras lo tiraba del brazo, pero el cuerpo de Mármol era un trapito de piso sucio y con las hebras deshilachadas.&lt;br /&gt;-Me caí… Me caí…&lt;br /&gt;-Sí, ya sé que te caíste.&lt;br /&gt;Rodeé su cintura con mis brazos y usé toda mi fuerza para ponerlo de pie. Era pesadísimo. Yo sentía un pinchazo en la panza, un tirón que quería explotar como una hernia. El nylon de las medias resbalaba sobre el piso embaldosado, y Mármol quedaba inevitablemente en plano inclinado.&lt;br /&gt;-Soltame que yo puedo… Yo puedo solo…&lt;br /&gt;-¿Está seguro que puede solo?&lt;br /&gt;-Me caí… Yo puedo solo… Yo puedo…&lt;br /&gt;Hacía años que no trataba con borrachos, y supongo que fue tiempo suficiente para olvidar una de las reglas de oro: “nunca le creas a un mamao”. Cuando lo solté, Mármol desapareció. Se escurrió al piso como un chorro de agua, no sabría describirlo de otra manera. Cayó y se derramó, salpicando extremidades. Así fue como lo sentí: inasible y vertiginoso; como si hubiera venido cayendo desde un piso veinte.&lt;br /&gt;Lo levanté una vez más y comenzamos a subir los escalones. Me puse detrás y lo fui empujando con las manos apoyadas a sus costillas. Él se ayudaba agarrándose del pasamano, lo que le daba cierta estabilidad. Todo iba bien. Subimos así hasta la mitad de las escaleras, hasta que le dio por reclinarse. Sí. El mozo se detuvo, quitó la mano de la baranda, y la metió en su bolsillo, dejando todo su peso sobre mis brazos extendidos.&lt;br /&gt;-La llave… La llave…&lt;br /&gt;-¡Dejá quieta la llave! –le grité yo desesperando, mirando el piso, concentrado para no ceder.&lt;br /&gt;-La llave… La llave… -seguía diciendo.&lt;br /&gt;Por un momento creí que no aguantaría. La cabeza me reventaba a cada latido. Si seguía haciendo esa fuerza, me iba a cagar. Tarde o temprano me iba a cagar. Pensé en hacerme a un lado y dejar que Mármol cayera, no veía otra solución; pero una fuerza indefinible me ayudó a tolerar unos segundos más, y a decirle ya sin reparos y sin asomo de respeto:&lt;br /&gt;-¡Dale, viejo de mierda! ¡Subí la escalera o te suelto!&lt;br /&gt;“No hay como el peligro pa refrescar un mamao”, dijo Martín Fierro. Y nada más cierto. Mármol continuó, me pasó la llave, y entramos al apartamento. Lo llevé hasta el cuarto y me dijo algo sobre su nieta que no entendí. Sacudió el brazo para que lo soltara y cayó de costado sobre el colchón. Rebotó como una pelotita y se durmió.&lt;br /&gt;-Buen día, mijo –me saludó al otro día.&lt;br /&gt;No había pasado nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años después. Verano. Salía de casa. La máquina de Mármol sonaba como una locomotora. Su puerta estaba abierta, desde luego. Antes de salir, descubrí a un gatito negro escondido detrás de unas tablas, a la derecha de mi puerta, en una pose extraña, con las patas para arriba. Supuse que se habría caído y que podría haber muerto. Me acerqué con un escalofrío en la nuca. El animal se enderezó y salió corriendo velozmente apenas moví las maderas. Lo seguí con la mirada y vi cómo se metía en la casa de Mármol.&lt;br /&gt;-Disculpe, Mármol –le dije en el umbral-. Creo que se le metió un gato.&lt;br /&gt;-Sí, sí… Ya lo vi. Se metió bajo el escritorio.&lt;br /&gt;Ambos rodeamos la mesa, la corrimos un poco del lugar aguardando la salida del minino, pero ni rastros. Mármol comenzó a dar pisotones sonoros contra las tablas del piso para espantar al animal, pero nada. Era muy gracioso verlo hacer eso. Parecía que estaba ensayando alguna clase de baile flamenco. Después agarró una regla de madera y se arrodilló. Empezó a meter la regla violentamente por debajo del escritorio. De impactar al gato, lo habría matado o le habría causado alguna herida. Me pareció escuchar un chillido, pero no hablé. Así estuvimos un rato hasta que Mármol desistió y resolvió todo con un breve comentario.&lt;br /&gt;-Ta. Ya salió. Ta pronto.&lt;br /&gt;-¿Pero está seguro? Yo no vi nada ¿Cómo sabe que…&lt;br /&gt;-Ya se fue, ya se fue –me cortó-. Seguro que se fue.&lt;br /&gt;Yo sabía que el gato no se había ido. Por la tarde, cuando salí a dar una vuelta, los maullidos de un gato salvaje salían de la casa de Mármol como si fueran los de una tigra hambrienta. En la puerta estaba el cartel “vuelvo en pocos minutos”. Vaya uno a saber cómo fue el combate entre el borracho y la fiera. Me hubiera encantado verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy me lo crucé y tuvimos un breve diálogo que, probablemente, haya oficiado de disparador para esta irrupción. Me maté de la risa. Nunca me esperé tal revelación de su parte.&lt;br /&gt;-Hola Mármol, ¿cómo anda?&lt;br /&gt;-¿Muy bien y tú?&lt;br /&gt;-Bien… Qué calor se nos vino ¿eh?&lt;br /&gt;-Espantoso. Yo por eso hago una buena siesta después de comer.&lt;br /&gt;-Está muy bien…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Abro la ventana y no me importa que entren las moscas. Me saco toda la ropa, toda, y me tiro en la cama completamente desnudo. Sí, sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-3804928845203983367?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/3804928845203983367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=3804928845203983367' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3804928845203983367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3804928845203983367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/11/irrupcin-20.html' title='Irrupción 20 (Sobre el Señor Mármol)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRuFYNRm6AI/AAAAAAAAAXg/qWd5UQ7oQ4M/s72-c/EL-GATO-NEGRO3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-7763058896948034526</id><published>2008-11-10T16:29:00.000-08:00</published><updated>2008-11-11T05:06:02.380-08:00</updated><title type='text'>Y otro...</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRjS0wJtVeI/AAAAAAAAAXY/R5wuuvNdJVE/s1600-h/Aqulies_tras_la_tortuga.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267191567930447330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 110px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRjS0wJtVeI/AAAAAAAAAXY/R5wuuvNdJVE/s320/Aqulies_tras_la_tortuga.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si algo me ha impresionado, son las paradojas de Zenón. Pensar en un mundo quieto, sin aventura, donde la empresa es ilusión, me aterra hasta los huesos. No puedo objetar, aunque quiera, esa teoría. En más de una ocasión me he sentido quieto desde siempre. Les dejo un poema formalmente más estricto, que puede juzgarse como una suerte de soneto laxo que, en este caso, adoptó el octosílabo por voluntad propia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Zenón&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La flecha en el aire al blanco&lt;br /&gt;como Aqueo a la tortuga.&lt;br /&gt;Para siempre en esa fuga&lt;br /&gt;un tranco sigue a otro tranco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barco sueña que avanza&lt;br /&gt;que se aleja y que zozobra,&lt;br /&gt;y en medio de un mar que sobra&lt;br /&gt;viaja quieto en la balanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo he querido alguna noche&lt;br /&gt;encontrarme con Zenón.&lt;br /&gt;Quizá me diga: "es derroche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;buscar al ciego perdón&lt;br /&gt;cuando siquiera un latido&lt;br /&gt;saca a la muerte partido". &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-7763058896948034526?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/7763058896948034526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=7763058896948034526' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7763058896948034526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7763058896948034526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/11/y-otro.html' title='Y otro...'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRjS0wJtVeI/AAAAAAAAAXY/R5wuuvNdJVE/s72-c/Aqulies_tras_la_tortuga.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2512975410499096722</id><published>2008-11-04T15:16:00.000-08:00</published><updated>2008-11-05T05:11:34.778-08:00</updated><title type='text'>Otro poema</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRDZJTJKRsI/AAAAAAAAAXQ/6U8npYpNnHQ/s1600-h/edipo0.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264946718176855746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 226px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRDZJTJKRsI/AAAAAAAAAXQ/6U8npYpNnHQ/s320/edipo0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Les gustó "Jesucristo"? ¡Qué honor! A ver qué les parece este otro personaje. Me salió al paso ayer de tarde y se escribió en un par de horas. Vendrán otros, claro... Otro poemario para el cajón. Lo titularé "Homenaje a mi universo". Los quiero mucho. No teman en ser críticos al comentar, por favor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Edipo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Círculo el camino de tus pasos maniatados.&lt;br /&gt;Trágica la senda como el vientre&lt;br /&gt;que te trajo para nunca andar errando.&lt;br /&gt;No supiste de alejarte.&lt;br /&gt;Volvías como el llanto a uno que grita,&lt;br /&gt;y gritaste con el llanto de la sangre&lt;br /&gt;cuando en cuencas te aferraste.&lt;br /&gt;El odio se filtró hasta tus hermanos&lt;br /&gt;que eran hijos en mis manos&lt;br /&gt;temblorosas y de páginas cansadas.&lt;br /&gt;Tu tiempo fue medido por un péndulo de madre.&lt;br /&gt;La pena inevitable fue tu herencia.&lt;br /&gt;La esfinge y la pelea tu victoria.&lt;br /&gt;Una tarde te dio cuenta&lt;br /&gt;que perdiste hasta en el auge.&lt;br /&gt;Te cegaste de derrota&lt;br /&gt;Me enseñaste lo terrible&lt;br /&gt;con un sólo andar buscando.&lt;br /&gt;Casi temo tu contagio.&lt;br /&gt;Pies atados se desatan al quererte.&lt;br /&gt;Pasos quietos se me anudan al cerrarte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2512975410499096722?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2512975410499096722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2512975410499096722' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2512975410499096722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2512975410499096722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/11/otro-poema.html' title='Otro poema'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SRDZJTJKRsI/AAAAAAAAAXQ/6U8npYpNnHQ/s72-c/edipo0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4467208935583777913</id><published>2008-11-03T13:07:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T13:16:56.550-08:00</updated><title type='text'>Un poema</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SQ9qJOydWdI/AAAAAAAAAXI/NL5rSbcoN58/s1600-h/jesus.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264543196240501202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 245px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SQ9qJOydWdI/AAAAAAAAAXI/NL5rSbcoN58/s320/jesus.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi blog andará moroso durante el mes de noviembre, tengo demasiadas cosas para hacer. Diciembre estará más movido, lo prometo. Sin embargo, les iré dejando pequeñas cositas para que la morosidad no sea mutismo absoluto. Aquí mi último poema que se suma a los homenajes líricos que he venido realizando a ciertos personajes emblemáticos de la humanidad. Le agradezco a Juan Arabia, quien me dio la idea. Espero sus sinceras opiniones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Jesucristo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Multitudes en tu espalda.&lt;br /&gt;La culpa de cien manos te arañaron&lt;br /&gt;hasta abrir la carne sedienta de final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuiste centro de temores.&lt;br /&gt;Almohadilla para el filo&lt;br /&gt;de los vértices cobardes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derramaste en tu sangre la otra sangre.&lt;br /&gt;Las gotas ya son ecos agrandados&lt;br /&gt;por la cueva de los cortes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminando entre empujones&lt;br /&gt;te negabas hasta el aire.&lt;br /&gt;Dios lloraba tu destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún cetrino no imploraste&lt;br /&gt;y el dolor que padeciste es el legado.&lt;br /&gt;Tu muerte hizo la vida en adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los maderos que cargabas te dolían,&lt;br /&gt;pero no por tus razones.&lt;br /&gt;Redimiste a más de dos ladrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supiste y olvidaste&lt;br /&gt;que la cruz es de los otros.&lt;br /&gt;El olvido te hace eterno.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4467208935583777913?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4467208935583777913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4467208935583777913' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4467208935583777913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4467208935583777913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/11/un-poema.html' title='Un poema'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SQ9qJOydWdI/AAAAAAAAAXI/NL5rSbcoN58/s72-c/jesus.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1410360143114499271</id><published>2008-10-19T16:00:00.000-07:00</published><updated>2008-10-20T07:28:13.028-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 19'/><title type='text'>Irrupción 19 (Domingo)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPvD-Y5wmdI/AAAAAAAAAW4/1Rqo4pjlySw/s1600-h/zapatos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5259012466489203154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPvD-Y5wmdI/AAAAAAAAAW4/1Rqo4pjlySw/s320/zapatos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es domingo. Me desperté temprano y enredado entre las sábanas. Soñé fatigosas aventuras que se colaron al cuerpo. Lo supe cuando al despertar sentí los hombros contraídos, el crujir de esas piedras laxas bajo los omóplatos, la rigidez de las piernas anudadas por el esfuerzo de la huida a través de los callejones del inconsciente. Estuve largas horas divagando entre el sueño y la vigilia, rondado unas pocas palabras que querían ser el título de mi próximo poemario. Falsos rostros de lo nuevo… Viejos rastros de lo nuevo… Mismos rostros de lo nuevo… No sé.&lt;br /&gt;Hace días que vengo contracorriente; será el trabajo, las responsabilidades, la sumatoria de ese todo visible y ese más impalpable que fermenta en algún sitio. Me quedan algunos meses de clase, la corrección de un escrito y de las últimas pruebas semestrales. Me queda una imposible o finita proporción de poemas e irrupciones para escribir, el esbozo de algún cuento, la continuación de esa novela que me invoca con la insistencia de una amante despechada. Las putas de esas páginas me gimen y me invitan a un encuentro rápido y gratuito, pero sé que es una trampa. Todo cuesta, todo tiene un precio y nada se concibe sin la paga. Me queda una larga lucha con el bicho triste que aprisiono y dejo libre los domingos por clemencia o por costumbre.&lt;br /&gt;Ayer iba camino al liceo y pensé que me moría. Ya estaba mal antes de salir de casa: la cabeza me punzaba, sentía los ojos como dos huevos duros a punto de romper la cáscara. Un desajuste de presión me hizo perder el equilibrio y apoyarme a la pared rugosa de un comité de tupamaros. Unos bichitos rojos, bancos y amarillos danzaban sobre la acera. Los tenía en las manos, en los pies. Estaban sobre el frente de las otras casas, en las nubes y en el cielo. El bajo vientre tiritaba como sometido a una descarga eléctrica. Algo parecía estar mordiéndome la carne desde adentro. Las piernas flaquearon sin permiso. Quedé con una rodilla apoyada al piso como en una reverencia, esperando una condecoración o ensayando una disculpa, en un gesto solemne ante algo más grande y dominante que reclamaba respeto. Me mantuve contra la pared, apretando el vientre para contener sus convulciones, con la cabeza ladeada, casi dormido en la confusión y gozando, de alguna manera, la danza de los bichitos que parecían lanzarse como por un tobogán por las rendijas de la acerca hacia la calle. La idea de que quizá alguien me confundiera con un tupamaro borracho me hizo reír, y lentamente los bichitos se fueron desdibujando. Al parecer, la simpatía les es particularmente desfavorable. Me levanté y seguí camino; no del todo recuperado, pero mejor. Llegué al liceo y compré un refresco. Hablé de García Márquez mientras tomaba sorbos que me ayudaban a no deshilar el discurso, pero en seguida volvieron los bichitos a caminar sobre las caras aburridas de mis alumnos que me miraban con visible preocupación e intercambiaban gestos ambiguos entre sí. Después sucedió algo inexplicable. Los bichitos se apresuraron iniciando una carrera frenética por todo el salón, como una colmena de abejas prendida fuego, hasta alcanzar una velocidad imposible que sumió al mundo en el silencio y en el negro más absoluto.&lt;br /&gt;Ahora estoy sentado en el living. Tengo el pelo húmedo. El diariero grita en la esquina. La plaza está preciosa, con un sol picante que se enreda con la brisa fría de primavera. Intento recordar qué fue lo que sucedió después de aquel golpe, de aquel desmayo incompleto en el salón, pero sólo acuden fragmentos: un tacho de basura, un perro que camina a mi lado cuando vuelvo a casa, una sensación de mareo, la llave en la cerradura, Estefanía en la cama, un beso y el sueño que llega. Una hora, sesenta minutos que se han filtrado hacia otro mundo, hasta otra memoria o ninguna. Una porción de vida que no fue mía.&lt;br /&gt;Acabo de terminar el libro de Leonardo Cabrera y me dispongo a escribir la reseña. Tengo algunas ideas para desarrollar el artículo, pero por alguna razón no puedo. Estoy cansado. Me siento culpable. Es un libro de rigor, oportuno como pocos para exhortar una “conciencia del relato” en nuestra literatura; tan alicaída y vacilante. Su obra representa el empujón perfecto para echar a andar el mecanismo sensible de una nueva óptica que apuesta a las historias y al rigor formal por sobre toda tendencia caprichosa o hereditaria; un arte que respira el aire fresco. Leonardo se ha adueñado de un estilo irreprochable que debe mucho a su lirismo, y ha encontrado una sintaxis que lo define. Largos párrafos. Densos enunciados que adjudican un pulso lento pero inquieto. Una forma de contar que parece adusta aunque terrible, lenta aunque inquietante. Cada cuento es un knut out, un golpe a la quijada. Al cerrar el libro, fantasmas inasibles nos circundan hasta en las formas más puras e inocentes de la humanidad. Leerlo me ha devuelto la fe, y aún así no puedo seguir. Me canso de teclear. Me guardo en la mochila esa otra deuda. Miro la ventana. Más allá, tras las casas erigidas como lápidas, mi abuela sufre y deja a un lado el plato de comida, para luego acomodar el cuerpo a las muecas del colchón. Mi padre custodia su descanso, toca los pocos billetes que le quedan en el bolsillo, mira  la montaña de medicamentos sobre la mesa de luz, y repasa las horas precisas de medicación. Supongo que piensa en mí, o en él cuando era pequeño. Algo me dice que en su recuerdo, pone mi rostro en el suyo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo acá, atado de pies, manos, y corazones.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1410360143114499271?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1410360143114499271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1410360143114499271' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1410360143114499271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1410360143114499271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/10/irrupcin-19-domingo.html' title='Irrupción 19 (Domingo)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPvD-Y5wmdI/AAAAAAAAAW4/1Rqo4pjlySw/s72-c/zapatos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5828039286500412725</id><published>2008-10-15T14:44:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T15:04:35.803-07:00</updated><title type='text'>Noticias</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPZoNOoTqoI/AAAAAAAAAWg/c7s2XxjkrzI/s1600-h/S6300505.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257504191476378242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPZoNOoTqoI/AAAAAAAAAWg/c7s2XxjkrzI/s400/S6300505.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Damas y caballeros:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Empecé el blog por acicate de Damián, y sigo acá luego de un año. Revisar las viejas entradas me ha servido para constatar un viaje más. He detectado que antes era mucho menos visitado, lo que naturalmente me alegra. Quiere decir que algo, aunque sea un ápice de mí, les ha interesado; y por esa razón les he construido una lista de etiquetas para facilitar (y exhortar) el acceso a textos más viejos. Realmente es curioso: han pasado sólo algunos meses desde la formulación de algunas Irrupciones, y sin embargo me siento infinitamente lejano a muchas de ellas. Las asumo como dignas (o indignas) de otra persona, y me alegra que así sea. No ha sido un año fácil y por un momento tuve ganas de abandonar, abandonar en el sentido más amplio y terrible de la palabra. Si ahora estoy mejor es gracias a ustedes, mis contados y entusiastas lectores. Ya agradeceré puntualmente más a fin de año. Como muchos no me conocen, les dejo una fotito (para dar la cara de una vez) donde estoy acompañado de Damián y Leo. Yo soy el que muestra los dientes; porque sonreir, aunque no se note, sonreimos todos. Gracias. ¡Y a leer!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5828039286500412725?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5828039286500412725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5828039286500412725' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5828039286500412725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5828039286500412725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/10/noticias.html' title='Noticias'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPZoNOoTqoI/AAAAAAAAAWg/c7s2XxjkrzI/s72-c/S6300505.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1396469448743721713</id><published>2008-10-14T15:23:00.000-07:00</published><updated>2008-10-14T15:56:48.317-07:00</updated><title type='text'>Ideas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPUegTJdBfI/AAAAAAAAAV4/0oOB4gHfJEk/s1600-h/20080406114511-tiempo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257141680269493746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPUegTJdBfI/AAAAAAAAAV4/0oOB4gHfJEk/s320/20080406114511-tiempo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando uno no puede escribir lo que quiere, escribe tonterías. Así, hace tiempo que llevo un diario de ideas para dejar constancia de algunos modestos descubrimientos que, claro, expreso con énfasis indebido en casi todos los casos. No he aportado nada nuevo ni inteligente al mundo del conocimiento, pero al menos he dejado registro de ciertas charlas con Gonzalo (ex alumno de sexto), Leonardo Cabrera, Estefanía, e incluso conmigo mismo. Les dejo algunos fragmentos tirados casi al azar, para que el blog no se me quede.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El arte&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Gonzalo estaba conectado al msn y estuvimos un rato intercambiando consideraciones respecto a la relevancia del arte en la vida cotidiana. Coincidimos en las siguientes ideas:&lt;br /&gt;1) El conocimiento es un factor sin duda favorable, pero quizá prescindible para la elaboración del arte. Aquel que conoce las reglas sintácticas a la perfección, no podrá escribir arte de ninguna clase sin la compañía de ese “no sé qué” que sobreviene al artista. (Me viene ahora la idea de Kant sobre el hombre como ser intuitivo… Sí, en esa intuición está lo estético, en esa búsqueda que es producto de la nulidad de “conciencia dogmática”).&lt;br /&gt;2) Por lo tanto, la inspiración es vital para el artista. El portador de inspiración se ve obligado a ceñirse al presente, a la perspectiva del “ahora o nunca”, al instante. Cada segundo que se ignora, es un segundo de fuga y, por lo tanto, de pérdida. Dejar morir el arrebato emocional para evocarlo luego, como aconseja Quiroga, nos conduce, decididamente, a una imprecisión en términos emocionales. La inspiración es inherentemente impostergable y siempre hay apremio en ella. ¿Entonces el arte es ansiedad, ceguera, tanteo en una oscuridad luminosa?&lt;br /&gt;3) Artista es aquél sensible al arte, y no necesariamente quien lo practica. Quien lee una novela y la siente, es tan artista como quien la escribió. El concepto de arte no estriba en su realización, sino en su sentir, en su justa captación. Contemplando los muchos que andan por el mundo sin siquiera sentir una vez el roce del arte, aquel que sí lo siente, y lo abraza, y lo aprieta hasta el sofoco, y lo revuelve y lo encarcela en la jaula abierta de su pecho, puede considerarse un privilegiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La sonrisa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hoy estuve mirando algunos videos de Octavio Paz, y en un momento dijo algo refiriéndose al hombre que me dejó pensando. Recurrió a determinadas características que individualizan a la especie humana, que la discriminan de las otras. Hizo referencia al popular dictamen de Aristóteles: “El hombre es un ser político”, habló sobre la perspectiva científica que define al ser humano por su capacidad de pensamiento o raciocinio, y no dejó de lado el calificativo de “hijos de Dios” que nos confiere la iglesia católica. Pero para finalizar dijo que el hombre es el único ser vivo que sonríe. “Tenemos el rugido de las fieras y las carcajadas de la hienas”, profirió “pero solamente al hombre le ha sido dada la capacidad de sonreír”.&lt;br /&gt;Curiosamente, y ahora que lo pienso, hoy también hablé de la sonrisa con Gonzalo. Yo cité un comentario de Levrero, donde cuenta que cada vez que lee una obra maestra no puede reprimir la risa y un “que hijo de puta” que le sale de las tipas. Me fascinó la opinión. Porque el insulto proviene, supongo, de cierta impotencia que gestamos al dilucidar nuestra lejanía respecto a una cosa así, nuestra inoperancia para hacer algo parecido. Pero lo curioso (y bello) de la anécdota, es que a pesar de ese sentimiento, nos reímos con deleite, gozosos de tener una cosa así entre las manos. Nos ofusca pero nos agracia. La risa es una forma de honesto agradecimiento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Bioy&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estoy mirando una entrevista a Bioy Casares. Si bien me consta que era un viejo pedante y ampuloso, me da pena verlo hablar casi en monosílabos, con una voz arrastrada que sale como quejándose. Me conmueve verle las manos temblorosas y los ojos blancuzcos. Confiesa que le fue infiel a Silvina, y confiesa la culpa que ahora lo acosa. Cuenta que ella lo sabía todo, y que una vez le dijo: “Yo sé que me querés, porque luego de estar con todas ellas, siempre has vuelto a mí”. Me parece una de las confesiones más bellas y dolorosas que he escuchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las alas de la narración&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana, Estefanía y yo charlamos sobre las pretensiones de un texto literario. Yo dije algo en pleno arrebato verborrágico pero que me pareció interesante, aunque reiteré una idea que había escuchado en miles de sitios. Dije algo así como que los textos más maduros son, evidentemente, los más simples, los que cultivan la llaneza aparente, y allí usé un par de frases que me gustaron. “Los vuelos retóricos no sirven de nada. Hay que darle las alas al lector, pero no aletear por él. Hay que sugerirle la posibilidad de alcanzar las alturas, pero no aterrizarle los cielos”.&lt;br /&gt;Ahora me doy cuenta que, paradójicamente, hice uso de la retórica para refutarla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Mujeres&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Al comienzo, las mujeres se enganchan con los hombres más vulgares. Lo hacen casi por instinto, no encuentro otra razón. Sin embargo, luego de pasar por una temporada relativamente considerable probando suerte con esos ejemplares, comienzan a comprender, y entonces buscan a quien las quiera de verdad. Creo que esos tarados son los que contribuyen a que las mujeres sean concientes del verdadero amor. Gracias tarados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La dama&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ya en la madurez, la mujer deja de ser mujer, abandona esas puerilidades de la juventud y de la temprana menopausia para convertirse en una dama. Una dama es algo así como un caballero con vagina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Envejecer&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Envejecer no es otra cosa que entender lo que hubiera sido falta para ser feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dialogar con el pasado&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es interesante encontrarse con alguien a quien no veíamos desde hace tiempo, porque si esa persona tuvo la fuerza de rol necesaria, al dialogar con ella nos enfrentamos a nuestro pasado. Cada una de sus palabras se nos pierde como en un túnel de tiempo, como en un largo y extraño portal. Mientras nosotros asentimos o respondemos mecánicamente, nuestro yo más profundo se revuelve en imágenes, tactos y cuerpos de ese entonces, donde nos reconocemos con esfuerzo y desconfianza.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1396469448743721713?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1396469448743721713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1396469448743721713' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1396469448743721713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1396469448743721713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/10/ideas.html' title='Ideas'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPUegTJdBfI/AAAAAAAAAV4/0oOB4gHfJEk/s72-c/20080406114511-tiempo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6333989680189219140</id><published>2008-10-03T18:57:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T14:08:35.350-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 18'/><title type='text'>Irrupción 18 (La abuela)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SObNzobxk4I/AAAAAAAAAVo/OC6avRcaR0w/s1600-h/campo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253112302285198210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SObNzobxk4I/AAAAAAAAAVo/OC6avRcaR0w/s320/campo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Volver&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mi abuela se fracturó una costilla de la manera más inverosímil: viviendo. Hace una semana despertó con el dolor, y todavía los calmantes no han podido apaciguarlo. Supongo que a los 93 años, tales circunstancias pueden sobrevenir en cualquier momento y sin mayor explicación. A esa edad las personas se vuelven objetos de cristal, reliquias que al menor evento se resquebrajan. Una caricia, una torpe palabra, un leve movimiento en medio de la noche; eso basta para cifrar la rajadura en algún sitio del cuerpo o la emoción. Mis padres la han estado cuidando durante esta semana; hoy un asunto de trabajo les obligó a ausentarse y me pidieron que me hiciera cargo. Lógicamente, acepté gustoso. Mi abuela es un ser milenario ante mis ojos. Cada vez que la miro me siento emocionado. Algún ardid de sus gestos me transporta hacia un pasado del que poco sé, pero que siento misteriosamente mío. Podemos pasar horas conversando o en silencio, lo mismo da. Cuando estamos juntos todo pierde sentido, las cosas se vacían, se vuelven neblinosas, insustanciales, prescindibles. Nuestra presencia y nuestro cariño se arrollan sobre sí, y la vida se convierte en estar. Tan solo estar junto al otro.&lt;br /&gt;Me desvío antes de llegar para comprar algo en la panadería. No entro allí desde que me fui de la casa de mis padres, desde aquel lejano mediodía en el que padre me recibió borracho, con ojos de perro rabioso, irreconocible, y me pidió amablemente que me consiguiera un lugar propio, que no daba para más, que todos necesitábamos espacio o, de lo contrario, perderíamos la razón. Mientras me bajo de la bicicleta y subo los escalones de entrada al comercio, me invaden las imágenes de ese día: su aliento etílico, el olor de la angustia, el tenue calor del sol sobre mis hombros, el desconcierto ante esos ojos transfigurados que me dieron la vida y la forjaron durante tanto tiempo, el dedo acusador que se clavaba en mi pecho con insistencia, buscando el corazón, marcando a fuego pese a los perdones y abrazos que vendrían.&lt;br /&gt;La panadería está igual. Los mismos productos en los mismos estantes, el mismo tono dorado en las aristas de las galletas cuadradas, las mismas heladeras con los mismos pegotines de viejas promociones, la misma gente comprando la leche y la manteca. Raúl, el dueño, sigue detrás del mostrador. Es un hombre de lentes que lleva el oficio labrado para siempre y desde siempre: tiene una cicatriz con forma de medialuna que le surca la mejilla izquierda. Lo observo con minuciosidad para detectar las variaciones del tiempo, pero Raúl no ha envejecido ni un poco. Su actitud no ha cambiado: jovial, solícito, rapidísimo al despachar. En época de estudios mi padre me llevaba a Maldonado en el auto y antes de partir hacíamos un alto en la panadería para comprar bizcochos. Serían las seis de la mañana y allí estaba Raúl, saludándonos con esa sonrisa mesurada e inalterable. Nunca lo vi triste. Nunca de mal humor. Trabaja de lunes a sábado y se levanta cada día a las cinco. Ahora, más grande y con algunos amaneceres mágicos encima, me pregunto qué siente Raúl cuando despierta, se despide de su mujer, camina solo hasta el negocio respirando el aire frío, y hunde las manos en la masa… A través del vidrio veo los corasanes dulces que he comido toda mi vida, esos que mi padre me compraba cuando estaba enfermo y me tenía que cortar en tiritas porque de lo contrario no comía nada. Las personas circulan a mi alrededor y yo me vuelvo a sentir como un niño, algo más bajo, más temeroso, con la plata arrollada en la mano, con un buzo manga corta que me queda ceñido, una vieja bermuda de mi primo que muestra las rodillas siempre lastimadas.&lt;br /&gt;Saludo, compro, y salgo como antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La abuela&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La perra es la primera en recibirme. Se me tira encima, me muerde, me ladra, y al mismo tiempo me guía hacia el cuarto donde está la abuela. La cama se agiganta con su disminución. Nunca la vi tan delgada. Se queja cuando tensa el cuerpo con intenciones de pararse. Me acerco ágil y la ayudo colocando mi mano abierta en su espalda. Siento los apéndices de sus vértebras con claridad y aún a través de la prenda. Tiene la espalda en arco y el pecho hundido desde niña. Tendría siete u ocho años cuando salió a arrear las vacas montando su yegua, en compañía de una amiga. Solían jugar carreras pese a las advertencias de los mayores, y ese día no fue la excepción. Sin embargo, y aunque parezca risorio (todas las desgracias comparten esa raíz), un hormiguero hizo la diferencia. Ya al galope, la yegua pisó el hormiguero, mi abuela cayó y recibió el peso entero del animal sobre su pecho. Estuvo más de un mes con el dolor, si duda con fracturas múltiples, pero no dijo una palabra a sus padres por temor a ser castigada severamente. Los huesos soldaron así, hacia adentro, como todo en ella. Esa era mi abuela. Esta es ahora: fracturada de la nada, porque sí, porque está vieja y muere.&lt;br /&gt;Merendamos en el cuarto y luego pasamos al living. Me pregunta por mi trabajo y le cuento algunas anécdotas que la hacen reír atorada. Después nos quedamos en silencio mirando cómo la perra juega con la caja del jugo de manzana que tomé para bajar los corasanes. En ese momento me viene un recuerdo simple pero hermoso de mi infancia. Mis padres no están, y mi abuela y yo nos sentamos en el living para hacer la sobremesa, en las mismas sillas que ahora. En dos horas comenzará “El chavo del ocho” en la televisión, y ya estamos allí, esperando el momento. Los segundos pasan, morosos, cansados de tanto pasar. De pronto, mi abuela rompe el silencio:&lt;br /&gt;-Mirá qué poquito falta –y señala el reloj.&lt;br /&gt;Yo miro las agujas y sonrío. No sé qué hora es, no sé leer la hora; pero ya de grande supongo que no habrían pasado diez minutos desde la culminación del almuerzo. En fin, seguimos esperando… Ella se hamaca en su mecedora y establece una suerte de ritmo que yo sigo con los ojos cerrados, en medio de esa somnolencia de panza llena. Al poco rato, ella de nuevo:&lt;br /&gt;-Mirá qué poquito falta.&lt;br /&gt;Yo vuelvo a mirar el reloj y sonrío de impaciencia.&lt;br /&gt;Pasa otro rato, ella se hamaca de nuevo, yo vuelvo a escuchar el ritmo secreto de su descanso, vuelvo a contar las baldosas del piso y a mirar las plantas que nos rodean, y la sorprendo con mi comentario:&lt;br /&gt;-Abuela…&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Mirá qué poquito falta.&lt;br /&gt;Nunca la he visto reírse como aquella vez. Desde ese día, repetimos el juego durante muchos años. Así podíamos y podemos pasarnos la vida. Mi abuela me enseñó a esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es de noche y nos trasladamos al cuarto. Ella se acuesta con un quejido que se corta apenas logra la horizontal. La perra se sube a la cama, da una vuelta sobre sí misma y se duerme casi de inmediato. Estamos listos. Toda la escena se ha puesto a nuestros pies para propiciar la charla.&lt;br /&gt;-Abuela, ¿le pegabas a padre?&lt;br /&gt;-Ah sí… Lo cagaba a mango.&lt;br /&gt;-¿Y por qué?&lt;br /&gt;-Porque tardaba, mijo. Le pasaba lo mismo que le pasa ahora: se ponía a conversar y se olvidaba del tiempo. Se iba a la casa de unos vecinos, allá, en el campo, y volvía de noche ya. Yo tenía un miedo horrible de que le pasara algo. Había muchos pozos por aquellos lados.&lt;br /&gt;-¿Y cómo le pegabas?&lt;br /&gt;-Le daba alguna palmada… A veces con un rebenque.&lt;br /&gt;-¿Era para tanto?&lt;br /&gt;-No, pobre… No era para tanto, pero yo estaba sola con él y tenía que hacerme respetar. Él tenía que obedecerme, o nos íbamos a morir de hambre.&lt;br /&gt;-¿Por qué estabas sola, abuela? ¿El abuelo no te ayudaba?&lt;br /&gt;-Qué va, mijo. Tu abuelo era un hombre buenísimo, un pan de Dios, pero era un haragán. Nunca hizo nada en su vida salvo perder plata. Mi plata. Me gastó todo lo que me dejó mi padre. Entonces un día, como si nada, agarré a Hebert y me lo llevé conmigo. Estaba cansada de ser una esclava.&lt;br /&gt;-¿Pero cómo? ¿Él se pasaba en la casa mientras vos y papá trabajaban?&lt;br /&gt;-No… Se iba. Decía que tenía que comprar unos caballos, me pedía plata, y se iba. Igual no volvía en una semana. Tendría alguna otra mujer por ahí, yo qué sé…&lt;br /&gt;-Padre me dijo que era domador de caballos.&lt;br /&gt;-Era un excelente domador, sí. Los arrocinaba.&lt;br /&gt;-¿Los qué?&lt;br /&gt;-Los arrocinaba. No domaba castigando al caballo. Domaba por costumbre.&lt;br /&gt;-No entiendo…&lt;br /&gt;-Él compraba el caballo y al siguiente día ya se lo llevaba con él. Dejaba que el bicho hiciera lo que quisiera dentro de un espacio alambrado, pero él tampoco se movía de allí. Tomaba mate toda la tarde mirando al caballo. Iba y venía del un lado para otro, siempre mirando al animal. Así pasaba varias semanas, hasta que de a poco se le iba acercando. Intentaba acariciarlo… El caballo al comienzo se ponía nervioso, pero después de varios días ya se dejaba tocar. Y así iba pasando el tiempo. Tu abuelo seguía como un poste todas las santas tardes. Otro día trataba de ponerle el recado… Y así… Lentamente el caballo se iba como resignando a la presencia del hombre, y se dejaba montar.&lt;br /&gt;-¡Era un maestro!&lt;br /&gt;-Era un hombre pelotudo, mijo…&lt;br /&gt;-¿Es cierto que estuvo preso?&lt;br /&gt;-Siete años. Le pegó nueve balazos a uno y no lo mató, ¿podés creer?&lt;br /&gt;-¿Y por qué lo quiso matar?&lt;br /&gt;-Asuntos de polleras. Antes el honor era muy importante. Era buenísimo, pero no podía con el honor. Un día amenazó a mi hermano. Yo pensé que lo mataba, mirá…&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;-Porque Wadil no me saludó en un velorio. Por eso. Yo era divorciada y él sentía vergüenza de mí. Tu abuelo se enteró y lo esperó a la entrada del campo. Lo amenazó delante de sus hijos y todo…&lt;br /&gt;-¿Tu padre lo conoció?&lt;br /&gt;-No. A mi padre lo mataron cuando yo tenía diez años.&lt;br /&gt;-Ah, es cierto… Pensé que había sido después.&lt;br /&gt;-Parece una broma, pero desde ese día yo no puedo aguantar a las personas que tienen el apellido Martínez.&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;-Porque ese era el apellido del que lo mató. Era un peón de allá, de casa. Mi padre le dio plata para comprar unos chanchos. El sabandija se gastó todo en la timba, y le dijo a mi padre que había comprado todo a buen precio. Allá salieron a buscar los chanchos: mi padre, Martínez, y otro. Volvió uno nomás, trayendo la noticia. Martínez le pegó un balazo mientras mi padre dormía la siesta.&lt;br /&gt;-¿No fue preso?&lt;br /&gt;-Le dieron como 20 años, ¿pero qué? Mi padre seguía muerto…&lt;br /&gt;¿Te acordás de él?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-¿Si cerrás los ojos, no te acordás de su cara?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-¿Y la voz? ¿Qué voz tenía?&lt;br /&gt;-No me acuerdo, mijo… No me acuerdo de él… ¿Qué te pasa? ¿Estás llorando?&lt;br /&gt;-No, estoy bien…&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6333989680189219140?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6333989680189219140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6333989680189219140' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6333989680189219140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6333989680189219140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/10/irrupcin-18-la-abuela.html' title='Irrupción 18 (La abuela)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SObNzobxk4I/AAAAAAAAAVo/OC6avRcaR0w/s72-c/campo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6729218438858818579</id><published>2008-10-01T14:59:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T15:00:23.752-07:00</updated><title type='text'>Estefanía</title><content type='html'>Con un jazz como interludio,&lt;br /&gt;sentado y sucio de espera&lt;br /&gt;sueño tu llegada tan perfecta en el cansancio.&lt;br /&gt;Junto a la puerta como detrás de un velo&lt;br /&gt;desnudarás en la mirada el secreto que me heredas.&lt;br /&gt;Entre sedas por el aire vendrás a mis lamentos.&lt;br /&gt;Aunque cerrados, tus brazos siempre abiertos&lt;br /&gt;calmarán la esencia de mis miedos&lt;br /&gt;que en retrasos te figuran secuestrada,&lt;br /&gt;extraviada o en el cielo.&lt;br /&gt;Las comisuras contarán tu día&lt;br /&gt;y yo sabré de las palabras que me imploras.&lt;br /&gt;La torpe obstinación de tus caderas&lt;br /&gt;irá serena hacia las ollas y la cena:&lt;br /&gt;el ansia de mi tarde, tu puente hacia la almohada.&lt;br /&gt;Entre las ropas de la cama&lt;br /&gt;desnudas se anudarán las piernas.&lt;br /&gt;El deber del clímax vendrá&lt;br /&gt;con la lenta inspiración de sus enlaces&lt;br /&gt;junto a esa culpa dulce&lt;br /&gt;que emerge del libro que leemos.&lt;br /&gt;Huirán las ganas entre letras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6729218438858818579?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6729218438858818579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6729218438858818579' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6729218438858818579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6729218438858818579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/10/estefana.html' title='Estefanía'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5077527565035487366</id><published>2008-09-28T09:19:00.000-07:00</published><updated>2008-09-28T09:25:14.028-07:00</updated><title type='text'>Frustración (anagramático-"electroencefalografista")</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SN-vujJsXxI/AAAAAAAAAQ4/q98wpZYMZLs/s1600-h/frustracion.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251108904782028562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SN-vujJsXxI/AAAAAAAAAQ4/q98wpZYMZLs/s320/frustracion.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Llaga letal es la fe.&lt;br /&gt;Fiel faro colosal el sol.&lt;br /&gt;Crear la frase y el telón,&lt;br /&gt;ese arte infiel, no sé.&lt;br /&gt;Está el fragor en la sangre&lt;br /&gt;no en la fogata a granel,&lt;br /&gt;no en el farol,&lt;br /&gt;no en el café, los tres son retractación&lt;br /&gt;ante interestelar tesón,&lt;br /&gt;ante el ángel y el rol del son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cegar al cerro.&lt;br /&gt;Creer la farsa.&lt;br /&gt;Ir a ese lento lote: la letra.&lt;br /&gt;La letra no se llena ni en la roca.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5077527565035487366?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5077527565035487366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5077527565035487366' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5077527565035487366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5077527565035487366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/09/escribir-una-anagrama.html' title='Frustración (anagramático-&quot;electroencefalografista&quot;)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SN-vujJsXxI/AAAAAAAAAQ4/q98wpZYMZLs/s72-c/frustracion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8536197949718499824</id><published>2008-09-23T14:39:00.001-07:00</published><updated>2008-09-23T14:40:44.565-07:00</updated><title type='text'>Hemingway</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNliSh9yJXI/AAAAAAAAAQw/9aV5-sjc5SE/s1600-h/hemingway.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249334911171700082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNliSh9yJXI/AAAAAAAAAQw/9aV5-sjc5SE/s320/hemingway.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esa barba, tu muralla.&lt;br /&gt;Replegado tras el vello, más bello que tu historia&lt;br /&gt;te escribiste entre las calles de Venecia.&lt;br /&gt;África y sus calles de canela te recuerdan.&lt;br /&gt;Machacaste con el trago y el aliento&lt;br /&gt;de un sediento intolerable&lt;br /&gt;esa máquina tenaz que te amaba y te dormía.&lt;br /&gt;Te rompiste con disparos camuflados en la selva.&lt;br /&gt;Más tieso que un antílope que heriste&lt;br /&gt;corriste ciego y sordo por salvarte.&lt;br /&gt;El rastro de tu sangre fue llamando cazadores,&lt;br /&gt;que leyeron y lloraron los virajes de tu escape.&lt;br /&gt;Lastimoso te entregaste a la escopeta&lt;br /&gt;que lloró con tu mandato.&lt;br /&gt;Diciéndote padre, te quisieron como a un hijo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8536197949718499824?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8536197949718499824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8536197949718499824' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8536197949718499824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8536197949718499824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/09/hemingway.html' title='Hemingway'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNliSh9yJXI/AAAAAAAAAQw/9aV5-sjc5SE/s72-c/hemingway.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6353132553949728865</id><published>2008-09-23T14:34:00.000-07:00</published><updated>2008-09-24T08:37:42.907-07:00</updated><title type='text'>Darío</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNlhPVsmsCI/AAAAAAAAAQo/wXpiiaK5ZK4/s1600-h/16-TRANGO-Azul.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249333756827185186" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNlhPVsmsCI/AAAAAAAAAQo/wXpiiaK5ZK4/s320/16-TRANGO-Azul.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Azul el salmo de su nombre,&lt;br /&gt;y azul el fango de la vida cuando leo.&lt;br /&gt;Azul mi llanto y la carne de mi espanto.&lt;br /&gt;Blanco alegato el de sus versos&lt;br /&gt;de tanto azul trémulo en la sangre.&lt;br /&gt;Azul la aurora que sangra mar&lt;br /&gt;mediterráneo rezo de ave, Cisne, Zar,&lt;br /&gt;dragón de vuelo enzarzado por azul destino.&lt;br /&gt;Azul marino que se expande y se aclara&lt;br /&gt;con las naves improbables de este cielo&lt;br /&gt;que de azul se hizo misterio&lt;br /&gt;y de misterio fue a la nada,&lt;br /&gt;como el autor de esta tirada de bellezas.&lt;br /&gt;Indiferente a su legado,&lt;br /&gt;más de un poeta idolatrado&lt;br /&gt;quiere ver de plata toda luna&lt;br /&gt;cuando es tan sólo azul de un rato&lt;br /&gt;que pide un claro al día que cierra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6353132553949728865?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6353132553949728865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6353132553949728865' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6353132553949728865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6353132553949728865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/09/daro.html' title='Darío'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNlhPVsmsCI/AAAAAAAAAQo/wXpiiaK5ZK4/s72-c/16-TRANGO-Azul.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-7274106753895047091</id><published>2008-09-23T14:30:00.000-07:00</published><updated>2008-09-23T14:34:12.153-07:00</updated><title type='text'>Jackson Pollock</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNlgl3LZyNI/AAAAAAAAAQg/RyNVZ29Yomw/s1600-h/pollock.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249333044260227282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNlgl3LZyNI/AAAAAAAAAQg/RyNVZ29Yomw/s200/pollock.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Con telón de atardecer &lt;div align="left"&gt;las ramas de la plaza&lt;br /&gt;parecen líneas de Pollock,&lt;br /&gt;y el cielo un amplio lienzo&lt;br /&gt;de sombra y luz abigarrada.&lt;br /&gt;Borracha y extenuada&lt;br /&gt;se acuesta la tarde en la pintura.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-7274106753895047091?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/7274106753895047091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=7274106753895047091' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7274106753895047091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7274106753895047091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/09/jackson-pollock.html' title='Jackson Pollock'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNlgl3LZyNI/AAAAAAAAAQg/RyNVZ29Yomw/s72-c/pollock.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2733981787819967639</id><published>2008-09-16T14:13:00.001-07:00</published><updated>2008-09-16T15:51:33.556-07:00</updated><title type='text'>Pero la puta madre...</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNAkBUUonmI/AAAAAAAAAQY/jkYkIb435nI/s1600-h/perolaputamadre.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246733170940354146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNAkBUUonmI/AAAAAAAAAQY/jkYkIb435nI/s320/perolaputamadre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace casi dos meses que empecé un curso de cine dictado por dos cineastas y licenciados de Montevideo. Nos enseñaron ciertos recursos técnicos, y ahora pretendemos aplicarlos en la realización de un cortometraje. La escritura del guión es una labor compleja, y si bien yo tenía una historia entrevista, necesitaba precisarla antes de aventurarme a otros planos de escritura. Para ello, y asumiendo que mi pensamiento funciona en clave narrativa, escribí una suerte de relato sin pretenciones literarias que me permitió dibujar las circunstancias más claramente. Quise ser lo menos literario posible, pero no hay remedio. Acá se los dejo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Pero la puta madre...&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se acerca en la bicicleta. Viene pedaleando rítmicamente, sin apuro pero sin mesura. Nunca deja de dar esos lentos pedalazos. No se abandona al impulso, es él quien domina y mantiene la marcha. Hay algo determinante en su forma de andar y al mismo tiempo algo de vacilación, como si tuviera la certeza de querer llegar pero sin saber adónde.&lt;br /&gt;Estaciona la bicicleta calzando el pedal en el cordón. Luce un desgano furioso en sus gestos. Parece endurecido como un actor debutante, controla cada movimiento para no denotar esa furia que le implora, desde alguna parte, una liberación a través de un grito o un gesto brusco. Mira a los costados mientras pone el candado a la bicicleta. Está despeinado, como siempre. Carga la mochila a sus espaldas. Tiene un jean viejo desflecado en la parte baja y unas zapatillas sucias. Lleva una camisa blanca por fuera que le va holgada. Abre la puerta y entra con la autoridad de un dueño de casa.&lt;br /&gt;-Madre. Soy yo –dice en el living a manera de anuncio.&lt;br /&gt;El living es suntuoso y recargado de madera, como un gran cajón aterciopelado por dentro.&lt;br /&gt;-¿Alejandro? –interroga una voz desde la cocina, al fondo.&lt;br /&gt;La madre se asoma sonriente y abre los brazos. Eufórica se le viene encima y lo apretuja mientras le da unos besos secos pero sonoros. Él no esconde el fastidio e intenta zafarse. Ya libre, se queda mirando el piso.&lt;br /&gt;-Hoy no vine de visita –dice-. Quiero decir que no viene a verlos… Ando mal y necesito un lugar donde leer. Necesito leer. Pensé que quizá… No sé… Podría usar mi cuarto…&lt;br /&gt;-¿Pero qué te pasa? –dice la madre con preocupación.&lt;br /&gt;-Nada. Tuvimos una pelea, pero nada más. Lo mismo de siempre. Ya pasará. Quise dejarla sola y estar solo también yo. En fin, no te preocupes –dice mientras le frota el hombro y la mira desde arriba con una mueca simpática-. Voy a estar en el cuarto, ¿ok?&lt;br /&gt;-Claro, claro… Andá tranquilo.&lt;br /&gt;Abre la puerta. El sitio está en penumbras así que, dejando la puerta abierta para valerse de la luz que llega desde el interior de la casa, se acerca y levanta la persiana. El sol baña los espacios vacíos. Un olor a rancio le hace fruncir el ceño. Mira en derredor, como buscando mil cosas que se le han extraviado, o como buscando una sola que se presiente en todas partes.&lt;br /&gt;Un escritorio completamente vacío, cubierto por una fina capa de pelusa. Una alfombra arrollada en el piso, contra el ropero. Una silla rústica de madera. La cama desnuda, con las costillas a la vista. El colchón encima, ladeado contra una pared lateral. Un par de almohadas de polifón. Afuera canta un pájaro casi inaudible.&lt;br /&gt;Suspira y suelta una especie de bufido. Se quita la mochila y la pone en el piso. La abre y saca el libro: “Crónica de una muerte anunciada”. Se detiene a mirarlo por un momento y pasa la mano abierta sobre la tapa, acariciando el cartón como con un anhelo indefinido, entreviendo la sensación previa a entrar en un sitio que sabemos maravilloso y que, precisamente por ello, causa un extraño temor. Mueve el colchón y lo coloca sobre la parrilla. Acomoda las almohadas sobre el respaldo de la cama y se acuesta allí, semi tendido. Abre el libro y empieza a leer en voz alta: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que…”&lt;br /&gt;Irrumpe la madre.&lt;br /&gt;-¿No querés que te traiga algo para comer, mijito?&lt;br /&gt;-No madre, no es necesario, gracias. Estoy leyendo… -dice con tono de maestra.&lt;br /&gt;-Sí, sí… Ya sé, pero no se puede leer con el estómago vacío. Estoy segura de que no almorzaste, ¿verdad? A qué no me equivoco…&lt;br /&gt;-Comí alguna cosa, pero me cayó mal –se frota el vientre-. Solamente tengo ganas de leer, ¿ok? No quiero nada, pero gracias, de verd…&lt;br /&gt;-Te va a hacer mal, yo sé lo que te digo –interrumpe ella de nuevo-. El otro día fui al dentista y me puse a leer una revista que me hizo acordar a vos. Había un artículo que hablaba precisamente de la dieta que debería seguir una persona así, que se la pasa pensando en cosas... No hace falta decirte que estás muy lejos de todo eso. ¡Si te la pasás comiendo porquerías! Cuando vivías acá…&lt;br /&gt;-¡Pero yo no vine a comer! –dice más exaltado-. Yo vine a leer. Si querés organizamos para almorzar juntos un día de estos, pero ahora me gustaría estar tranquilo acá, con el libro.&lt;br /&gt;-Ay, perdón… -contesta visiblemente arrepentida-. Vos con tus problemas y esta vieja molestándote. Te dejo tranquilo.&lt;br /&gt;Se va rápido y cierra la puerta de un portazo. Él mira el picaporte como esperando una irrupción casi inevitable, pero nada sucede. Entonces vuelve al libro: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde…”&lt;br /&gt;La puerta se abre abruptamente y aparece la madre.&lt;br /&gt;-¡¿Pero qué pasa ahora?! –vocifera él.&lt;br /&gt;-Te traje estas fundas para la cama. Todo esto es puro polvo, es una vergüenza. Lo que pasa que no lo tocamos más desde que te fuiste. ¿Te acordás de lo lindo que estaba todo esto?&lt;br /&gt;-¡Pero ya te dije que estoy bien, mamá! –grita-. Quiero estar tranquilo y leer un rato, dejar que el tiempo pase, olvidarme un poco. ¡¿Es mucho pedir?!&lt;br /&gt;-Ay, bueno… Tampoco es para que lo tomes a mal. Es solamente un segundito. Te pongo la fundas y ya te dejo.&lt;br /&gt;Con furia en la mirada y el rostro enrojecido él se pone de pie, agarra la mochila de un manotón y exclama:&lt;br /&gt;-No, dejá. No entendés nada.&lt;br /&gt;Se va sin despedirse. La madre queda cabizbaja, retorciendo las fundas entre las manos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otra vez en la bicicleta. Atraviesa el parque Zorrilla y se para en los pedales para subir el repecho. Una vez que gobierna la cima, se abandona a la gentil inclinación del plano inclinado. Ahora apenas pedalea mientras siente el rumor del viento en sus oídos que lo peina hacia atrás. Desde la altura ve las sierras grises y estáticas a los lejos.&lt;br /&gt;Llega a la represa luego de haber sondeado minuciosamente el arroyo durante el trayecto. La luz se mueve inquieta sobre la superficie como pequeños pececitos dorados. Los árboles se hamacan. Él se baja de la bicicleta y desciende hasta el punte bajo, ese que está derruido y que solo permite el paso en épocas de sequía, y lo cruza con la bicicleta a un costado. Poco a poco se ahonda entre las coníferas, y se entretiene mirando las pequeñas lanzas secas sobre el pasto. Se acerca a la primera mesa, apoya la bicicleta en un árbol anexo, se quita la mochila y se sienta. Extrae el libro y lo abre. Tres segundos después, como si hubiera sido enviado desde otro tiempo y desde la nada misma, aparece un hombre a su lado.&lt;br /&gt;-Perdoname, flaquito… ¿Tenés un cigarro?&lt;br /&gt;Alejandro lo mira de arriba abajo. Es un veterano que ronda los cuarenta años, aunque su aspecto le agrega una década. Tiene la barba crecida y un vientre abultado. Un blanco agrisado le cubre casi toda la barba y los costados de la cabeza.&lt;br /&gt;-No fumo –contesta.&lt;br /&gt;-Bueno, entonces por lo menos dame fuego –dice el veterano extrayendo una caja del bolsillo del pantalón. Pone un cigarro en su boca.&lt;br /&gt;-Ya le dije que no fumo. Si no fumo, lógicamente que no tengo fuego –explica-. Viene acá para leer, nada más.&lt;br /&gt;El otro, sin siquiera entrever el significado de la insinuación, saca de otro bolsillo un encendedor y enciende el cigarrillo. La cara se le desfigura por un momento tras el humo, y reaparece congestionada, pero con cierto aire de curiosidad.&lt;br /&gt;-¿Qué estás leyendo, flaquito? –pregunta en una pose vocal y física desfachatada.&lt;br /&gt;-Una novela de García Márquez –contesta Alejandro mirando el cielo como pidiendo clemencia.&lt;br /&gt;-Seguro… Claro… -sigue el veterano mientras da cortas pitadas-. Ese tipo ganó el Premio Nobel, ¿no?&lt;br /&gt;-Sí…&lt;br /&gt;Alejandro cierra el libro y se lo queda mirando con aire de “¿Algo más? Por qué no se deja de joder, se va, y me deja solo”.&lt;br /&gt;-Te estoy jodiendo, ¿verdad flaquito? –pregunta el otro casi como si hubiera leído sus pensamientos.&lt;br /&gt;-Sinceramente le diría que sí. Me gustaría leer tranquilo.&lt;br /&gt;-Mirá vos, así que al flaquito le gustaría leer tranquilo –se acerca y se sienta en el banco de enfrente-. Pues justamente me agarraste en un día en el que tengo ganas de conversar. Y cuando yo no puedo hacer lo que quiero, enseguida me pongo nervioso, ¿viste? Así que si querés quedarte acá vas a tener que conversar conmigo, flaquito… -da otra pitada y le suelta el humo en la cara.&lt;br /&gt;Alejandro se lo queda mirando con ojos llorosos, con algo de miedo y de extrañeza. Guarda rápidamente el libro en la mochila, toma su bicicleta, y emprende la huida sin mirar hacia atrás. Escucha los gritos del hombre a la distancia que le dicen:&lt;br /&gt;-¿Pero ya te vas? Vení, flaquito… Si todavía no hemos conversado, vení…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De regreso al centro de la ciudad, Alejandro mira las sierras a lo lejos. Han adoptado otro color y otra presencia, acaso la nueva incidencia de la luz, que declina irreversible, sea la causa del cambio.&lt;br /&gt;La plaza Rivera está risueña, y allí estaciona. Hay unos banquitos de madera libres, junto a unos taxistas que toman mate y charlan cordialmente. Se acomoda en el banco con el libro en la mano. Vuelve a mirar la carátula igual que se mira a un objeto deseadísimo e imposible que nos han permitido tocar, y sus ojos se entierran en las figuras dibujadas sobre el cartón. Le sobrevienen algunas imágenes de la pelea que aconteció horas antes en su casa: sutiles y casi indefinibles gestos alterados de los cuerpos, brazos enérgicos que se atajan, bocas que gesticulan, caras que se mueven a la velocidad del grito; pero no escucha nada. Ese flash, inconexo y ya falseado por la imaginación, aparece plasmado sobre un mutismo sordo, o como colgado de un zumbido monótono y adormecedor. Vuelve en sí y abre el libro. Empieza a leer. Tres segundos después explota una carcajada cercana, seguida de un comentario desfigurado. Viene desde la derecha. Alejandro gira la cabeza y ve a uno de los taxistas encorvado sobre sí mismo, sosteniéndose del hombro de su compañero y luchando con la risa para no dejarse caer o, en todo caso, para no soltar el termo calzado bajo el brazo. Intenta volver al libro pero el otro sigue en lo mismo, soltando exclamaciones que ahora son una conjunción de risa, grito, algo de tos, y pisaditas cortas.&lt;br /&gt;Con las manos entre las rodillas, deja caer la cabeza. Inspira y exhala un par de veces, cerrando los ojos. Los sonidos de la calle y la risa del taxista parecen amplificarse y unirse hasta formar un mosaico que alcanza una suerte de saturación traducido en un murmullo poderoso que crece infinitamente en medio de su frente. Cuando el sonido está a punto de estallar en su cabeza, Alejandro abre los ojos y lo detiene, reconciliándose con los ruidos cotidianos. Turbado, vuelve a mirar en dirección a los taxistas. Ve que una niña y una mujer tomadas de la mano se acercan a uno de los vehículos lustrosos estacionados allí cerca. Uno de los hombres, el compañero del chistoso, parece decirle algo a su amigo a modo de disculpa, abre la puerta a sus clientes, toma su lugar tras el volante, y emprende la marcha. El otro se queda solo.&lt;br /&gt;Alejandro esboza una mueca. Mira otra vez hacia el cielo, esta vez con un gesto visiblemente agradecido. Se acomoda en el banco y abre el libro con entusiasmo, como influido por una nueva energía. Segundos después, alguien se sienta a su lado. Es el taxista. Está al otro extremo del banco, pero permanece en silencio. Alejandro le dedica una mirada entre preocupada y furiosa. A medio camino de enderezar la cabeza para reanudar la lectura, una mujer provocativa pasa caminando delante de ellos.&lt;br /&gt;-Mamita… -dice el taxista- qué par de gambas para colgar en el living.&lt;br /&gt;Alejandro hace que mira el libro, avergonzado.&lt;br /&gt;-Qué mamasa… -sigue diciendo el taxista-. Pasa todos los días. ¿Viste cómo se zarandea cuando pasa por acá? La tengo muerta. ¿La viste, flaco?&lt;br /&gt;Alejandro advierte que le está hablando a él, pero se hace el compenetrado en la lectura. Ante la indiferencia de su compañero de banco, el taxista se desliza hacia su izquierda hasta quedar casi pegado a él. Mira el libro.&lt;br /&gt;-¿Qué libro es, che?&lt;br /&gt;Alejandro contesta y desencadena un largo monólogo del otro: que su hermano también lo había leído, que también se lo había recomendado, que él se lo había comprado en una librería de Montevideo porque lo había pedido a una librería de acá pero no se lo habían traído, que ahora lo tenía en la mesa de luz desde hacía algunos meses, que no lo había podido leer porque a la mujer le habían hecho una operación que casi le cuesta la vida, y una serie pormenorizada de situaciones desprendidas de ese núcleo que era el libro y del cual ya se había olvidado para siempre.&lt;br /&gt;Mientras el otro monologa, Alejandro mira las baldosas del piso. No lo escucha. Ha vuelto a ese mutismo sordo de antes. Está como replegado, achicado ante la presencia corpulenta del taxista que prácticamente lo desaloja del banco. Está entregado, olvidado del otro y de todos. Ya no escucha, está perdido en algo íntimo, y lentamente una idea le cambia la expresión del rostro hasta rayar lo solemne.&lt;br /&gt;-¡Pero claro! –exclama.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Victorioso, de algún modo renacido, estaciona la bicicleta frente al acceso de la Biblioteca Municipal. En el frente de la construcción se adivina un reflejo de crepúsculo. Entra. Mira los anaqueles al tiempo que se aproxima al mostrador. La encargada lo espera con una sonrisa. Es una mujer de unos sesenta años que fue vecina de sus padres. Tiene un color celeste en los párpados, y un rojo intenso en los labios y, por exceso de aplicación, también en los dientes.&lt;br /&gt;-¿Pero qué anda haciendo por aquí, muchachito? –lo saluda.&lt;br /&gt;-Necesitaba un lugar tranquilo y pensé que este podía ser el sitio más adecuado. No sé cómo no se me ocurrió antes.&lt;br /&gt;-Claro que sí –dice ella riendo-. Y contame, ¿cómo van tus cosas? ¿Tu mamá?&lt;br /&gt;-Ahí van… Qué sé yo… Como siempre.&lt;br /&gt;-¿Y tu mujer? ¿Cómo era que se llamaba?&lt;br /&gt;-Alejandra…&lt;br /&gt;-Ah, Alejandra. ¡Qué casualidad! Igual que vos. ¿Te diste cuenta?&lt;br /&gt;-Sí…&lt;br /&gt;-¿Cómo marcha esa vida de recién casado?&lt;br /&gt;-Marcha…&lt;br /&gt;-Entiendo... ¿Y en qué te puedo ayudar? –dice cambiando de tema.&lt;br /&gt;-En nada. Ya traje el libro y me voy a instalar por ahí, junto a la ventana. ¿Está bien?&lt;br /&gt;-Tenés todo el espacio que vos quieras.&lt;br /&gt;-Muchas gracias –dice, e inicia camino contento.&lt;br /&gt;-Eso sí –advierte la mujer mirando el reloj y con el índice en alto-. No te olvides que en diez minutos cerramos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;5&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La casa está oscura y en un profundo silencio. Si alguien estuviera dentro, escucharía los pasos arrastrados y la pelea de la llave con la cerradura antes de que la puerta comience a abrirse y dé lugar a la silueta de Alejandro.&lt;br /&gt;Entra, enciende la luz y se acerca a una mesa. Deja caer las llaves, se quita la mochila, la lanza en cualquier dirección, y se acuesta en un sillón. Mira un momento el techo. Enseguida se levanta, movido por algo siniestro que le araña la espalda, y va hacia el dormitorio. La cama está más vacía que revuelta. Se dirige al baño, golpea la puerta, espera y entra. Sale luego de una rápida pero suficiente revisión. En la cocina la canilla gotea sobre la loza acumulada que se erige como un monumento de algo desagradable y pendiente. Retorna al cuarto y mira en los cajones de la cómoda. Allí encuentra la nota, entre algunas prendas íntimas e mujer. La abre tembloroso. Se figura la salida de Alejandra, meditada y paciente con un pequeño bolso colgado del hombro, hacia un destino que no se estipula. Huye con un secreto en el vientre.&lt;br /&gt;Se sienta en la cama con una mano sobre la boca abierta, luego la desliza hasta el pelo y se despeina aún más, como queriendo arrancarse la cabellera.&lt;br /&gt;-Pero la puta madre… Pero la puta madre –dice para nadie.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2733981787819967639?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2733981787819967639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2733981787819967639' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2733981787819967639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2733981787819967639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/09/pero-la-puta-madre.html' title='Pero la puta madre...'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SNAkBUUonmI/AAAAAAAAAQY/jkYkIb435nI/s72-c/perolaputamadre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8031082971565847313</id><published>2008-09-14T15:31:00.000-07:00</published><updated>2008-09-15T15:59:57.073-07:00</updated><title type='text'>Traje nuevo en cuerpo viejo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SM2REv6BZYI/AAAAAAAAAQQ/m1IvfNV0Leo/s1600-h/joehill_narrowweb__300x369,0.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246008651721827714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SM2REv6BZYI/AAAAAAAAAQQ/m1IvfNV0Leo/s320/joehill_narrowweb__300x369,0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sobre “El traje del muerto” de Joe Hill, Suma de Letras, 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es novedad que la literatura también es un negocio editorial. La proliferación de libros inútiles no hace más que aseverar esta idea. Basta un buen cheque para que el autor más caprichoso o experimental se gane un lugar en los anaqueles y cierta atención de los medios de prensa. A veces, el sólo apellido abre las puertas; pero este no es el caso. Joe Hill, hijo del popular Stephen King, es el nombre que este muchacho nacido en 1972 eligió como forma de evitar comparaciones con su progenitor y, en consecuencia, favores excesivos. Sin embargo, leerlo es entrar a un universo heredado. Pese a intentos casi explícitos, su tono es incapaz de asumir autonomía absoluta. “El traje del muerto”, su primera novela, asume victorias personales pero, inevitablemente, connota una tendencia de ficción y de escritura al estilo King.&lt;br /&gt;Jude Coyne es un músico reconocido de Heavy Metal que debe su fama no sólo a la música, sino al rol satánico que los fanáticos le adjudican y que, con el paso del tiempo, ha ostentado y enriquecido por voluntad propia. Vive en una mansión acompañado de Georgia, su joven pretendiente, y sus dos perros guardianes. A diario recibe la visita de su representante, quien muere en primer lugar. Jude es coleccionista de objetos antiguos asociados a la magia. Sus fanáticos le envían toda clase de excentricidades aunque él , víctima del personaje oscuro que sus seguidores le han asignado, también hace sus aportes. Esta es, precisamente, una de las líneas mejor tratadas por el narrador: la permeabilidad del hombre público ante las reacciones o eventualidades del contexto que configuran la personalidad, factor que conlleva la inhibición del comportamiento natural o instintivo. Lo cierto es que Jude compra vía internet el traje de un muerto que, según se anuncia, guarda el fantasma de su antiguo dueño: un hombre temible asociado a prácticas ocultitas que, páginas mediante, será pieza clave para la reevaluación del protagonista respecto a su pasado y a su antigua novia suicida.&lt;br /&gt;“El traje del muerto” puede interpretarse como un viaje de redención, tópico que Francisco Espínola interpreta como definidor de la literatura occidental junto con la temática del conflicto. Por ello es equivocado asumir esta novela como una torpe y unilateral historia de terror. Hill persigue otros intereses además de este, el más visible. Su prosa oscila hábil entre lo explícito y la sugerencia del temor psicológico; pero a esa opresión imbricada sobre la figura del fantasma del traje -quien interviene en el mundo físico con libertad casi absoluta- se suma una inquietud más secreta que viene del pasado y que agiganta dudas, temblores y pulsos. La trama se torna un caldo hirviendo, ágil, turbio y explosivo, víctima de una agitación que emerge desde un fondo imposible y que llaga la piel ante cualquier intento de asirla. La novela nos absorbe por la inteligente dosificación de las claves argumentales, y por la paulatina transformación de Jude al procesarlas.&lt;br /&gt;La frágil Georgia acompaña fiel hasta el final, complementando con amor verdadero ese paulatino, definitivo, y escalofriante viaje. Los perros defienden a sus amos con fiereza de las asechanzas sobrenaturales. Y Hill defiende. Defiende bien. La robustez aparente del libro enflaquece por el entusiasmo que suscita. Los King, aunque simétricos, seguirán prestigiando la lectura.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8031082971565847313?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8031082971565847313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8031082971565847313' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8031082971565847313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8031082971565847313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/09/traje-nuevo-en-cuerpo-viejo.html' title='Traje nuevo en cuerpo viejo'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SM2REv6BZYI/AAAAAAAAAQQ/m1IvfNV0Leo/s72-c/joehill_narrowweb__300x369,0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4708353800408607794</id><published>2008-09-03T07:07:00.000-07:00</published><updated>2008-09-03T09:49:40.397-07:00</updated><title type='text'>Delmira (poema anagramático)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SL7ACqn9KZI/AAAAAAAAAPc/ilB-DqemgCY/s1600-h/agustini.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5241838168339982738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SL7ACqn9KZI/AAAAAAAAAPc/ilB-DqemgCY/s320/agustini.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Delmira mira la lima,&lt;br /&gt;la ira del rimel.&lt;br /&gt;Ama, delira.&lt;br /&gt;Me lame el aire:&lt;br /&gt;el lema de la rima.&lt;br /&gt;Le daré el día y mi mal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4708353800408607794?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4708353800408607794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4708353800408607794' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4708353800408607794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4708353800408607794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/09/delmira-poema-anagramtico.html' title='Delmira (poema anagramático)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SL7ACqn9KZI/AAAAAAAAAPc/ilB-DqemgCY/s72-c/agustini.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2281521844427649520</id><published>2008-09-02T15:48:00.000-07:00</published><updated>2008-09-03T09:47:12.222-07:00</updated><title type='text'>¡LAC Ganador!</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SL3JTAtVkVI/AAAAAAAAAPU/FDqtNIZvTsE/s1600-h/pirotecnia%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5241566869773979986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SL3JTAtVkVI/AAAAAAAAAPU/FDqtNIZvTsE/s320/pirotecnia%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Amigos todos:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Perdón por haber retrasado esta comunicación, pero creo que quizá inconcientemente sabía que ustedes ya lo daban por sentado. El ganador de Letras en Juego ha resultado ser Leonardo Andrés Cabrera, quien se ha hecho acreedor de un ejemplar de "El fuerte" de Adonias Filho. Les quiero agradecer a todos el esfuerzo, el tiempo y la simpatía que han puesto en la empresa.&lt;br /&gt;Hace poco, Leonardo y Damián confluyeron en casa. En un momento (ya ignoro el día y la hora, porque el tiempo de la dicha no tiene nombre) me vi en el living junto a ellos, charlando no sé de qué. Leo estaba sentado leyendo los diarios de Bioy Casares sobre Borges mientras Damián y yo criticábamos a alguien. De vez en cuando nos leía algún fragmento del libro que provocaba las risas y las acotaciones de todos. Cada uno agregaba su forma de humor, y en el centro íbamos construyendo como un mosaico de locuciones. Fue allí que me di cuenta de que la sala estaba poblada por la amistad, una amistad que para muchos necesita de la presencia del otro para concebirse y ser como, supongo, la palabra creadora lo dictaminó en el comienzo. Recuerdo que me dije algo como "qué raro, yo no tengo esto... No tengo amigos que vengan a casa para compartir una lectura o una película. No tengo eso en apariencia tan simple, tan elemental, tan poca cosa para la complejidad del mundo". Me sentía extrañamente feliz, y nunca el adverbio fue más preciso. A su vez, tengo la certeza de que ellos se sentían igual. Y entonces descubrí que ese anhelo en apariencia menor, era pretencioso como pocos, dolorosamente pretencioso, y que hasta me podía considerar un elegido al poder gozar de esa modesta reunión y del posterior contacto a la distancia; esporádico, deficiente, pero siempre honesto, siempre signado por lo incorruptible. Este juego nos mantuvo juntos oficiando de epicentro intelectual. Juntos... Leo la palabra y no termino de entenderla. La siento lejana y al mismo tiempo clara y frágil como un cristal. Quizá de eso se trate el viaje: de comprender que nada es como lo hemos sostenido siempre, y que acaso ese lenguaje que tanto veneramos no sea otra cosa que una bellísima traición. Porque lo verdadero no se entiende; apenas se revuelve y anda errante en los intentos. Llámese "arte" o "gracias" a ese intento unánime que compartimos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2281521844427649520?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2281521844427649520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2281521844427649520' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2281521844427649520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2281521844427649520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/09/lac-ganador.html' title='¡LAC Ganador!'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SL3JTAtVkVI/AAAAAAAAAPU/FDqtNIZvTsE/s72-c/pirotecnia%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1125829144801791181</id><published>2008-08-28T15:08:00.000-07:00</published><updated>2008-08-29T11:29:02.310-07:00</updated><title type='text'>Confesión</title><content type='html'>He aprendido a caminar con pasos hasta el fondo&lt;br /&gt;y andar por dentro a la par de cada cuadra,&lt;br /&gt;a entender la confusión unánime del cielo&lt;br /&gt;que no sabe si nos mira o nos inventa.&lt;br /&gt;He aprendido que la puerta&lt;br /&gt;no siempre necesita de la llave para abrirse&lt;br /&gt;y que el portal está en nosotros, a la diestra de la ausencia.&lt;br /&gt;He olvidado un día sin mis libros,&lt;br /&gt;el ocio siempre ciego y reposado de mi infancia&lt;br /&gt;que no entiende y que no busca.&lt;br /&gt;He aprendido a fisgonear en los destinos que me cruzan&lt;br /&gt;con el solo movimiento de un alfil en la mirada.&lt;br /&gt;Me he olvidado de llorar por los temores de los otros,&lt;br /&gt;que son míos o serán en otra parte.&lt;br /&gt;He aprendido a pensarte, Muerte, y a gozar escalofríos,&lt;br /&gt;porque esa dicha es tu derrota.&lt;br /&gt;He olvidado probar la fruta sin cerrar los ojos,&lt;br /&gt;tragar el agua sin mirarla a contraluz&lt;br /&gt;como se prueba y se entiende la densidad del vino.&lt;br /&gt;He aprendido a detenerme cuando el cuerpo se apresura,&lt;br /&gt;a mecerme entre la prisa que abre brazos implorantes al silencio.&lt;br /&gt;Aprendí que lo vano es la calumnia del mejor poema.&lt;br /&gt;He dejado que me enseñen los insomnios y los besos,&lt;br /&gt;la noche y otras miles que la empujan&lt;br /&gt;a gemirme las lecciones que empobrezco en mis cuadernos.&lt;br /&gt;He olvidado ser de a ratos, y he aprendido a recordar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1125829144801791181?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1125829144801791181/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1125829144801791181' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1125829144801791181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1125829144801791181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/08/confesin.html' title='Confesión'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-3504807136564128262</id><published>2008-08-21T20:05:00.001-07:00</published><updated>2008-10-15T14:09:24.536-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 17'/><title type='text'>Irrupción 17 (Recuerdos)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SK4tJ9crxUI/AAAAAAAAAPM/aMkuDDELdjI/s1600-h/3164055fuego.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237173065815409986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="240" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SK4tJ9crxUI/AAAAAAAAAPM/aMkuDDELdjI/s320/3164055fuego.jpg" width="358" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy terminé “La ley de la ferocidad” de Pablo Ramos entre lágrimas y desconciertos. Es un libro que indaga la vida interior de un hombre desde acciones sutiles o insignificantes en apariencia, pero que sugieren ese universo revuelto tras la carne. Un mundo viscoso, intrincado, a flor de piel pero al mismo tiempo lejano, lejanísimo, y como acurrucado bajo incontables capas dolorosas que se van deshojando lentamente hasta llegar a la simple desnudez de una lágrima. El narrador, un hombre que ha heredado la ferocidad de su padre recientemente fallecido, inicia un viaje de recuerdos a través de la escritura para entender la naturaleza de ese sentimiento inexplicable que le priva de amor y que no tarda en recluirlo en un mundo de alcohol y droga. Entonces Ramos excava. Pico, pala, y al fondo; hasta la gema de los recuerdos. El lector, como siempre, sigue ese viaje de cerca compartiendo el espacio cerrado del túnel, pisándole los talones al narrador enceguecido en una búsqueda acaso incierta pero siempre reveladora.&lt;br /&gt;Mientras leía la novela viví como una suerte de disociación. Por un lado seguía la historia de ese hombre al límite, mientras que por otra parte cavaba mi propio túnel, mi propia historia que si bien no me ha heredado ferocidad me ha dejado otras cosas que hacía tiempo no miraba. Quizá por eso me tardé tanto en terminar el libro. Leí trescientas sesenta páginas y como veinte años de pasado propio y ajeno.&lt;br /&gt;Y es que en los recuerdos hay algo fascinante, algo así como una deuda que se nos disfraza de reproche en las malas temporadas, una nostalgia que entristece y que nos deja ensimismados y rumiando algo que entendemos a medias pero que está allí, que nos hace y nos reclama. Mirar el pasado es mirar lo irrepetible y resignarse a esa ley que nos arrastra y no pregunta. Recordar es querer arrancar nuestra vida de otra vida, trasladar un pasado fresco a un presente que de algún modo lo corrompe.&lt;br /&gt;En un momento de la novela el protagonista se pregunta por sus primeros recuerdos. ¿Cuáles son mis primeros recuerdos? Ciertamente no lo sé. Cuando pienso en ello me enfrento a un conjunto de imágenes abigarradas, una mezcla curiosa de tiempos con luces e intensidades distintas. No sabría establecer un orden pero sí estoy seguro de que esos recuerdos son los más importantes de mi vida.&lt;br /&gt;Quizá el más antiguo sea el más difuso, aunque no estoy tan seguro. Juego en el escalón de entrada a mi casa. La puerta está abierta, así que supongo que es verano. Me veo los brazos desnudos por el rabillo del ojo de la memoria, así que no hay dudas al respecto. Sí. Es verano y el aire está seco. Lo siento en la garganta. Trato de mantenerme parado sobre el filo del escalón, pero me caigo. Lo intento una y otra vez. Las miradas de los vecinos que están sentados en la vereda de sus propias casas me surcan como agujas. Sin embargo no siento vergüenza alguna, diría que todo lo contrario; la sensación de un público pendiente me incentiva a seguir para ganarme la admiración de los espectadores. De algún modo ya me siento vencedor, pero esa sensación de triunfo se vuelve oscura en un momento, y ahora supongo que ese estado ya no pertenece al recuerdo, sino que lo imprime algo de mí, algo de quien ahora escribe y a quien el tiempo le ha enseñado algunos secretos. Hay otra mirada que proviene del interior de la casa. Ella está sentada en unos de los sillones del living, con el mate y una rosca de pan casero con chicharrones sobre un repasador extendido en la falda. Mastica y toma mate al mismo tiempo. Moja la masa en la boca con el agua del mate. No le veo los ojos pero otro recuerdo, aún más lejano que este, me dice que son celestes, de un celeste luminoso que se roba algo de plateado. Es mi abuela materna que está de visita y a quien veo por última vez. Mi abuela Pura, que de pura no tenía nada. De inmediato la imagen se corta abruptamente y otro recuerdo me sale al paso en el túnel. Ahora estoy en mi cuarto. Despierto de una pesadilla, me siento enfermo, débil, afiebrado. Será el comienzo de largas temporadas en cama, de locos escapes en medio de la noche rumbo al sanatorio envuelto en mantas con olor a madre, de rectas con acelerador a fondo y con el aire corto, bien corto en los pulmones. Tengo el buzo de dormir pegado al cuerpo. La habitación está en una penumbra tímida que corrompe la luz de una portátil. A mi lado está mi abuela, mi abuela paterna, esa que sigo viendo todos los fines de semana y que me hace reír y llorar cuando me cuenta sus historias de infancia, las cosas más enterradas en el baúl. Como ahora, tiene el pelo más blanco que he visto. Me mira fijamente, con unos párpados arrugados sobre la mitad de los ojos, con ese aire altanero que lleva en la sangre pero que los años le han menguado, y me acaricia echándome el pelo mojado para atrás. “La abuela murió”, dice. Yo no pienso en nada, no entiendo, no entiendo que entenderé algún día y me duermo como en un temblor que, ahora lo sé, no era de frío ni de fiebre.&lt;br /&gt;Ahora soy más grande. Tengo otra vitalidad en el cuerpo, lo puedo sentir. Estoy jugando en el taller de mi padre. Ando solo porque él está almorzando con mi madre y con mi tía en la casa contigua. Afuera llueve. Es verano otra vez. Ignoro la causa pero siempre es verano en la infancia. Rodeado de latas de pintura y de ladrillos sin revocar ando de acá para allá abriendo cajones, jugando con las herramientas, espiando en escondrijos que siempre revelan lo mismo: cachivaches, tuercas, chapitas misteriosas, gomas, polvo, polvo y más polvo. En el centro mismo del taller hay una caja enorme de cartón. Se me ocurre arrancar un pedacito para colocarlo en el agua que corre rumbo al arroyo y seguirlo hasta que se pierda en una bocacalle. Nadie me ha enseñado nunca a hacer un barquito de papel. Intento rasgar el cartón pero es muy grueso para mí, no tengo la fuerza suficiente, así que se me ocurre quemar una de sus puntas para que, una vez convertido en carbón, se me facilite la tarea. Acerco el encendedor a la caja y esta no tarda en soltar una llamita. Espero hasta ver el negro, y entonces soplo. La llama no se apaga, sigue creciendo como si mi aliento la hubiera rociado de algún combustible. Vuelvo a soplar pero la llama no se detiene y sigue trepando por el cartón que se pliega sobre sí mismo como una araña muerta. Pienso en avisar a mi padre pero no me da el coraje, me siento grande y capaz de resolver la situación. Corro hacia la parte trasera y busco desesperado algún recipiente. Encuentro un tarro de jabón líquido casi vacío y lo pongo bajo la canilla pero el agua prácticamente no entra. La abertura del tarro es demasiado pequeña, así que debo calibrar el suministro hasta dejar un hilito de agua que pueda colarse por la estrecha abertura. Así lo hago por unos minutos, mientras siento que un murmullo crece a mis espaldas; un murmullo como de viento en los oídos, mientras los ladrillos de las paredes se convierten en irregulares bloques de hierro incandecente. Cuando me enfrento a la caja, esta ya es un cuerpo de fuego que grita y se tambalea como ensayando sus primeros pasos. Me acerco con el tarro en la mano y lo aprieto con todas mis fuerzas. El plástico es duro y apenas sale un chorrito blanco de espuma que cae sin siquiera rozar el fuego. Entonces, en medio de una inquietud imposible de contar, salgo corriendo. Abro la puerta de mi casa y la dejo abierta. Entro en la cocina. Allí está mi madre fregando unos platos, mi tía que le dice algo, y mi padre con un escarbadientes en la boca, mirándome como desde otro mundo. “El taller se está quemando” le digo a sus ojos, y el miedo le cambia la cara en un instante. Se levanta como empujado por una fuerza invencible entre las exclamaciones de mi madre y de mi tía. No me pregunta ni me dice nada, solamente me mira con esos ojos de miedo en los que hay algo de furia, aunque todavía falta mucho para que yo conozca la verdadera furia de los hombres que me llegó, curiosamente, a través de los niños. Es la primera vez que mi padre me enseña ese rostro. Luego de que todos abandonan la casa, me atrevo a seguirlos. Cuando me asomo a la entrada del taller veo por primera vez a un titán de cuerpo presente. Mi padre se acerca a la caja como agazapado, como si elaborara una táctica de ataque ante aquel monstruo de fuego, y lo agarra del cogote para llevárselo en andas hasta un pequeño patio lateral donde mi abuela cuelga la ropa húmeda y tiene algunas plantas que nunca riega. Después veo a mi madre que prepara baldes de agua, y siento el ruido de esta cuando cae. Minutos más tarde mi padre se asoma engrandecido, todavía con cara y gesto de titán, y me dice que me vaya para mi cuarto y que lo espere. Me quedo sentado en la cama con la luz apagada. No me acuesto por respeto. No enciendo la luz por temor, aunque la oscuridad siempre me causó miedo. Lloro y espero la paliza, la primera paliza de mi padre. Escucho la puerta del frente que se abre y se cierra con lentitud. Siento los pasos en la escalera. Él que entra al cuarto, prende la luz, se sienta a mi lado, me mira desde la altura, y me abraza.&lt;br /&gt;Me queda un tercer recuerdo. Corto, sensitivo, casi inexplicable. Otra vez, todo comienza cuando despierto. La luz del sol se cuela por los pegotines de la ventana y baña los pies. Es temprano, y allí mismo empiezo a llorar desconsoladamente. Sé que mi madre ya no está en la casa, tengo la certeza de que ya se fue a su trabajo y que no se despidió como lo hace todos los días. Tengo mucho miedo de no volverla a ver, una primera idea de muerte me cruza por la cabeza. Sentado en la cama, siento su voz que dice mi nombre a mis espaldas. Escucho su tono dulce, moderado, físico. Sonrío. Y entonces me doy vuelta. No hay nadie allí.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-3504807136564128262?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/3504807136564128262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=3504807136564128262' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3504807136564128262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3504807136564128262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/08/irrupcin-17-recuerdos.html' title='Irrupción 17 (Recuerdos)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SK4tJ9crxUI/AAAAAAAAAPM/aMkuDDELdjI/s72-c/3164055fuego.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-9068772834632569248</id><published>2008-08-15T15:42:00.000-07:00</published><updated>2008-08-25T10:36:33.271-07:00</updated><title type='text'>Siempre Borges</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKYG3rBDSUI/AAAAAAAAAPE/29nBOFr75hQ/s1600-h/borges.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234879170374486338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKYG3rBDSUI/AAAAAAAAAPE/29nBOFr75hQ/s320/borges.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dice Lin Yutang en su precioso libro “La importancia de vivir” que todo hombre no es hombre sin un autor favorito. A pesar de sus vicios, de sus hermetismos, de la ceguera que nos hereda y de los muros que nos cerca en derredor, mi autor sigue siendo Borges. Borges y yo tenemos algo más que sueños compartidos. Algo más que una misma súplica en versos. Hace tiempo que no lo visito. Me he permitido la lectura de algún poema, y he cerrado el libro casi con miedo de rehabilitar ese lenguaje tan suyo que se nos aferra. Recuerdo una lejana tarde de sol, por los tiempos de Iscariote, cuando Damián y yo cruzábamos hacia la terminal de Minas. Había una claridad cómoda en el aire, y justo en medio de la calle él me preguntó: “¿No creés que citás demasiado a Borges?”. Y también recuerdo las precisas palabras de mi respuesta: “Qué querés que haga, si no conozco nada más”. Reverente como siempre, respetuoso como pocos en cuestiones íntimas, Damián no agregó palabra. Y todavía hoy sostengo las mías. De todas maneras, el tiempo me ha enseñado que Borges es un mal, pero un mal ingobernable. Hará dos años que no lo leo como se merece, pero no hay día, por exagerado que parezca, que no piense en él. Sin indicación alguna por parte de la psiquiatra he dejado de tomar el antidepresivo. Monstruosamente, sin reparos ni preguntas, el mundo ha vuelto a revolcarme. Una pastillita, pienso, el paraíso en tan sólo cincuenta miligramos. He llorado algunas noches mientras Estefanía duerme e ignora a mi lado. He llorado ignorando. Lloré ayer cuando volvía caminando del liceo, y no supe. Lloro por no saber y de alguna forma saberlo todo. Lloro por miedo al ver ese pasado que se me viene encima otra vez. Conozco las causas pero no las entiendo. Y si las entendiera, sospecho que sería lo mismo. Pero ahí Borges, siempre Borges. Hoy volví a leerlo y volví a imitarlo. Lo hago ahora mismo. Ahora mismo lo hago. Y sonrío de dicha y de valor cuando me entiendo en sus palabras.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-9068772834632569248?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/9068772834632569248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=9068772834632569248' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/9068772834632569248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/9068772834632569248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/08/siempre-borges.html' title='Siempre Borges'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKYG3rBDSUI/AAAAAAAAAPE/29nBOFr75hQ/s72-c/borges.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-10081493289094282</id><published>2008-08-13T14:59:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T14:09:52.702-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 16'/><title type='text'>Irrupción 16 (Sala de espera)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKNZ4iv3TzI/AAAAAAAAAO8/8bxtGg2XWN8/s1600-h/sala+de+espera.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234126019869757234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="290" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKNZ4iv3TzI/AAAAAAAAAO8/8bxtGg2XWN8/s320/sala+de+espera.jpg" width="310" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por razones que no vienen al caso, hoy fui a parar a las instalaciones de CAMDEL. Habré permanecido tan solo una hora, pero fue suficiente para quedar con el nudo en la garganta. Nudo de impotencia y de calentura. Hablo de rabia, genuina y cotidiana efervescencia en la sangre. ¿Me explico? Y no exagero, mi estado no es otra cosa que la resultante de una larga sumatoria de razones. Hace tiempo que vengo acumulando gota tras gota en el vaso, y hoy me derramé sin dilaciones. El que esté leyendo se va a mojar con mi verborragia. Ya estoy cansado de eufemismos e indirectas. Me cansé de hablar con inteligencia para que no se me interprete, tendré que cambiar de estrategia. Lo voy a largar todo así, con la menor retórica posible; y si el lector es algún directivo de la mencionada institución, mejor que mejor. Espero que se moje hasta el fundillo y que se hunda hasta el corazón de mi protesta, porque hace años que me vengo tragando sus olas de inoperancia y falta de criterio. Les viene bien un bañito que les arranque la costra de la desidia y la cera fosilizada que les tapa los oídos.&lt;br /&gt;Estaba leyendo en la sala mientras esperaba mi turno para la ecografía. En más de una ocasión he comentado el curioso paralelismo entre los libros y la realidad, un fenómeno que puede parecer curioso pero que se asume como normal luego de vivirlo tres veces por semana (promedio). Curiosamente, hoy estaba leyendo un libro titulado “El antimperialismo”, una palabra necesaria para la historia de la revolución libertadora que, en este caso, se me dio vuelta como una media en la cabeza para darme la definición exacta del lugar y la situación en la que me encontraba. ¡Imperialismo!&lt;br /&gt;Esto es fácil, me dije. ¿Cuáles son las condiciones específicas de un régimen imperialista? La respuesta vino en distintas fórmulas de dos palabras: “ganar plata”, “hacer guita”, “volverte rico”, “ganarte minas”, “acomodar nietos”, “comer mucho”, “engordar bastante”, “volar alto”, “creerte Dios”. Y ese parece ser el objetivo inamovible de CAMDEL desde hace muchos años y, concretamente, desde la absorción de COMI. Tal cosa puede tolerarse en un comerciante, o en un ricachón con cerebro de mosquito que no molesta a nadie dando vueltas a la plaza el sábado de noche en su coche importado; pero cuando el tema es la salud, nada menos que la salud, esa serie de condicionamientos que gestan un equilibro integral en el cuerpo humano y, en consecuencia, en su psicología y en su capacidad para adquirir felicidad; en ese caso, el asunto adquiere una dimensión superlativa. Están haciendo malabares con la sustancia más delicada que existe.&lt;br /&gt;No hace falta decir que la finalidad inherente a toda institución de salud debe ser el bienestar de los usuarios, y que ese confort se logra con un plantel ético y condescendiente de los profesionales a cargo, subsumidos en una infraestructura acorde a las necesidades. Me siento casi pelotudo al decir esta obviedad, pero bueno: a mal entendedor, palabras groseras. La experiencia me dice que CAMDEL cuenta con buenos médicos, pero que estos constituyen la minoría; que la tecnología de nada les vale si está mal gestionada, y que la infraestructura con la que cuentan no sólo es diminuta, sino que mal distribuida y sometida a improvisaciones o criterios de turno. Estoy harto (como lo están casi todos) de esperar horas para sacar una orden, ese minúsculo papelito que debería expedirse en cuestión de segundos. Estoy harto (como muchos) de sentarme en la camilla de Emergencias y de ver cómo el médico que debería estar atendiéndome conversa cordialmente con el enfermero y me mira de reojo. Estoy harto (como casi todos) de esperar meses por estudios y especialistas impostergables. Estoy harto de ser tratado como una cosa sin rostro. Harto de bufar por la calefacción y de quedar con la garganta deshecha al salir. Pero claro, algún artilugio deben inventar para mantener los índices de facturación de medicamentos ¿no? Estoy harto de andar entre la mugre y la elaboración paulatina de un sistema que flaquea a cada intento, que devora con gula y desparpajo, que no sabe decir basta.&lt;br /&gt;Hoy mismo, sin ir más lejos, esperé la ecografía en medio de un pasillo diminuto en el que la gente debía contraer los hombros y arrollar las piernas para dar paso a unos obreros que andaban por allí, haciendo chistes y jactándose de sus sonrisas sin darse cuenta que pasaban frente al consultorio de Quimioterapia. Las risas, supongo, se filtraron por las gritas de la madera y entraron sigilosas pero audibles para revolotear sobre la cabeza de alguien solo que hacía preguntas innombrables al pasado. Y claro está que no es culpa de los obreros. La culpa es de quien les dio cabida en un espacio y en una circunstancia que no los requería. La paredes sin pintar, las masillas sin lijar, y las instalaciones eléctricas inconclusas debieron esperar un poco más. Ahora llamen a la limpiadora, por favor. El piso es una vergüenza. Impoluto el piso, no las monedas, señorita…&lt;br /&gt;Puede que algún lector me esté reprochando el perfil absolutista de la réplica. Es probable que espere una lista de soluciones presentadas con la misma vehemencia de mis discrepancias, pero le diré qué: yo no me dedico a la salud. Yo no soy médico ni empleado de CAMDEL. Tampoco soy miembro del consejo directivo. Tan sólo soy un mero usuario desesperado que escribe, acaso inútilmente, esta página que habla por muchos enfermos, muchos rabiosos como yo, y muchos resignados a ese vaivén incomprensible que es la enfermedad.&lt;br /&gt;Mientras yo escribo y usted lee, señor directivo, la gente sufre, la gente pierde esperanza y el suelo de su clínica sigue sucio, y sus médicos siguen durmiendo en medio de la guardia, y la risa de sus obreros sigue taladrando una agonía que siempre es la misma a pesar de las intensidades, las formas o los huéspedes. Mientras sus arcas crecen a la par de un vaso que se llena y se derrama, Hipócrates maldice el nombre que le dieron. Mientras usted rasca el ombligo, seguimos en la sala de espera.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-10081493289094282?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/10081493289094282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=10081493289094282' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/10081493289094282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/10081493289094282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/08/irrupcin-16-sala-de-espera.html' title='Irrupción 16 (Sala de espera)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKNZ4iv3TzI/AAAAAAAAAO8/8bxtGg2XWN8/s72-c/sala+de+espera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2579034264138404984</id><published>2008-08-11T16:55:00.000-07:00</published><updated>2008-08-11T17:07:42.290-07:00</updated><title type='text'>Poema</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKDSp1w1lqI/AAAAAAAAAO0/W1Pz-DCi39k/s1600-h/george.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233414383252903586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 278px; CURSOR: hand; HEIGHT: 225px; TEXT-ALIGN: center" height="197" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKDSp1w1lqI/AAAAAAAAAO0/W1Pz-DCi39k/s320/george.jpg" width="268" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Harrison&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;a Damián&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ateo hasta la tumba en mármol bruto&lt;br /&gt;me hago Dios con tus palabras.&lt;br /&gt;Y otro Dios es la mañana que se aleja&lt;br /&gt;hasta el reverso del ocaso que la suelta&lt;br /&gt;sobre el piso de otros cielos que me llaman.&lt;br /&gt;Un Olimpo enredado entre&lt;br /&gt;tus truenos de secretos.&lt;br /&gt;Tres hermanos y la magia&lt;br /&gt;te engendraron la armonía.&lt;br /&gt;Confluye en tu lamento mi lamento&lt;br /&gt;y británico el acento vuelve unánime tu súplica.&lt;br /&gt;Como un Cristo en Bangladesh,&lt;br /&gt;con la cruz en los sentidos,&lt;br /&gt;te eriges en amor de multitudes&lt;br /&gt;sobre tablas que sueñan con la paz.&lt;br /&gt;Antes de esa noche, la Noche,&lt;br /&gt;te dormiste en un lecho de canciones&lt;br /&gt;sin saber que el miedo no era tuyo.&lt;br /&gt;La música temblaba con tu aliento.&lt;br /&gt;Te vela para siempre con los otros.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2579034264138404984?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2579034264138404984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2579034264138404984' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2579034264138404984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2579034264138404984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/08/poema.html' title='Poema'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SKDSp1w1lqI/AAAAAAAAAO0/W1Pz-DCi39k/s72-c/george.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-2265255839873862204</id><published>2008-08-03T17:09:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:13.104-08:00</updated><title type='text'>La máquina de ecos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SJcr3XtPxJI/AAAAAAAAAOs/E11T7_Oq1jo/s1600-h/eco.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230697722470712466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SJcr3XtPxJI/AAAAAAAAAOs/E11T7_Oq1jo/s320/eco.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Año 2005. Recién me había mudado y empezaba a escribir. Estaba solo en el living. No tenía más entretenimiento que la noche y la computadora. Me quedaba hasta tarde esperando un paso, la palabra, el grito o el silbido de alguien que pasara por la calle. Conocí la tortura del insomnio en más de una ocasión. Una vez me propuse escribir un libro de poemas en una hora. Escribirlo sin ganas, sacarlo de la nada para poblar, aunque de manera absurda, el vacío de aquellos días. Me juré nunca corregir el texto para preservar la sinceridad de las palabras. Y cumplí. Hoy me lo crucé por casualidad entre viejos archivos. Lo había olvidado. Algunos versos son casi patéticos, y casi con vergüenza los comparto. El de esos versos soy yo en aquel entonces, aunque de un modo que no termino de entender.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La máquina de ecos de un anochecer atardecido&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Escritura automática en fa menor bemol de una noche insómnica)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La máquina de ecos me esperaba en el suelo azul del sueño nunca soñado.&lt;br /&gt;Me sorprendí al verla sola&lt;br /&gt;Llorando&lt;br /&gt;un géiser de pena;&lt;br /&gt;un manantial que me recordó a un perfil ya lejano,&lt;br /&gt;a una tarde cercana,&lt;br /&gt;y a un rostro semidescubierto.&lt;br /&gt;Me acerqué y abracé su cuello metálico.&lt;br /&gt;No me dijo nada, solo balbuceaba: Lágrima...ma...ma...ma...ma.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El tiempo me desmoronó un sonido lejano y muerto.&lt;br /&gt;El eco se hizo oce...lo muerto se hizo otreum...&lt;br /&gt;Supe entonces que la cuchara del que juega a toda hora me reflejaba&lt;br /&gt;escribiendo estas líneas dormidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Paremos de sufrir.&lt;br /&gt;Deja el lodo que llaman barro.&lt;br /&gt;Abandona la tarde que ya es solo sol muerto.&lt;br /&gt;Ven a mi cuarto y hablemos de la hierba...del mate y el café.&lt;br /&gt;No olvides que la literatura es también un estupefaciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Perro de ecos petrificados en la lejanía&lt;br /&gt;del nubarrón cansado y desprendido del cielo.&lt;br /&gt;Cansado otorgamiento del verso longevo y paciente&lt;br /&gt;del lector gélido, siempre gélido y arrogante.&lt;br /&gt;Me despido hoy de aquella caricia que una vez me hizo un poema anciano y en agonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;V&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Angustia podrida de sangre.&lt;br /&gt;Te sepultas en el blanco unánime de la superficie de un dedo inútil y vacilante.&lt;br /&gt;¡Acaba ya de manosear el teclado desparejo, amorfo a las ideas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Eco, eco, eco, eco, eco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El eco también tiene un eco.&lt;br /&gt;Todo es un eco que también tiene un eco.&lt;br /&gt;Incluso el propio eco del eco, que sin duda&lt;br /&gt;se hace del eco sin saberlo.&lt;br /&gt;Todo eco es una farsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;..., ..., ..., ..., ..., ...,&lt;br /&gt;..., ..., ..., ...,&lt;br /&gt;..., ..., ..., ..., ...,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Me entretengo escuchando el eco de los puntos,&lt;br /&gt;que a diferencia de los otros, estos nunca acaban).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Un anillo en las sortijas de tu pelo.&lt;br /&gt;Un tambor de piel para el casamiento.&lt;br /&gt;Un papel tostado que corrobora la competencia del tostador.&lt;br /&gt;Un gemido ausente.&lt;br /&gt;Una sola cosa te pido: duerme en mi pupila húmeda&lt;br /&gt;(Por favor)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La máquina de ecos me acosa&lt;br /&gt;con el reticente recuerdo de un recuerdo.&lt;br /&gt;Me pierdo en el túnel mancebo de la memoria,&lt;br /&gt;y me encuentro con el minotauro que corre y aúlla como lobo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucho el eco de sus pisadas contra la gramilla.&lt;br /&gt;El público que me mira, todos como yo.&lt;br /&gt;Ahora me cuentan que el eco de la embestida de los cuernos&lt;br /&gt;contra el pecho abierto se escuchó por horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Para eco. Detente.&lt;br /&gt;Si no lo haces, tenderé que utilizar el espejo de una palabra&lt;br /&gt;que te devuelva al sonido original.&lt;br /&gt;Piérdete en la luna de sol cobarde.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;X&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mátenme.&lt;br /&gt;Quiero dormir, y esta voz que reitera&lt;br /&gt;el eco fulminante de un verbo infiel: Escribe...escribe...escribe...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;XI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El engranaje de la máquina se ha resquebrajado&lt;br /&gt;al evocar la tarde en que todo se perdió en el túnel&lt;br /&gt;de la repetición.&lt;br /&gt;El agua sucia del tiempo me ha petrificado en el&lt;br /&gt;manantial de una hoja sin barrotes ni guardián.&lt;br /&gt;Ahora solo aguardo el grito que me libere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;XII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una copa de agua por no decir de cristal.&lt;br /&gt;Un vino eterno que Dionisio no conoció.&lt;br /&gt;Eso es la noche...la porción de un mantel manchado&lt;br /&gt;luego del banquete de los dioses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El símbolo y la enseñanza de que la perdición&lt;br /&gt;proviene de los cielos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;XIII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La flecha de un menguante que fue sable&lt;br /&gt;me comió el corazón de un mordisco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sufrí al sentir alejarse el eco del último latido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;XIV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Todo se repite.&lt;br /&gt;Entonces:&lt;br /&gt;El&lt;br /&gt;Eco&lt;br /&gt;No&lt;br /&gt;Es&lt;br /&gt;Original.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;XV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me enfada su persistencia sin sonido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;XVI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Murmullos últimos.&lt;br /&gt;La noche se va para otro lado más oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me envía el mensaje que ahora escribo.&lt;br /&gt;Nunca lo leeré; pues hoy me fugo con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;XVII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La lengua de la canción me cansa el cartílago&lt;br /&gt;de la oreja divorciada del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(mañana me baño (pienso y decido))&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leeré a Borges para que el eco&lt;br /&gt;de un personaje (elegiré el más violento)&lt;br /&gt;me apuñale la pesadilla que hoy vivo&lt;br /&gt;en el sueño de la vigilia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;XVIII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No tengo hambre, ni locura galopante.&lt;br /&gt;Solo galopo en lo pegasos que mi abuelo adiestra en los cielos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento el abrazo de las alas;&lt;br /&gt;sé que son de mi abuelo, no de la bestia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;XIX&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Cuándo me detendré, eco de la inspiración ilusoria?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;XX&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Solo.&lt;br /&gt;Muerto.&lt;br /&gt;Cansado.&lt;br /&gt;Busco un sinónimo y solo se me ocurre un pronombre.&lt;br /&gt;El idioma traiciona mi autoestima sin autoestima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;XXI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una caricia me dejaste en la almohada del despertar,&lt;br /&gt;no del descaso.&lt;br /&gt;Nunca recibí carta más triste.&lt;br /&gt;Nunca sentí coordinación más exacta de tierra y cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;XXII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El ventilador agita el suspiro que expulsé&lt;br /&gt;por la nariz.&lt;br /&gt;Corta el aire muerto que me dejó el insomnio&lt;br /&gt;y la perra poesía de siempre.&lt;br /&gt;Me revuelco en la lluvia del aire&lt;br /&gt;ya purificado por el contacto con el perfume&lt;br /&gt;de su pelo de aloe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;XXIII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El sol se tarda.&lt;br /&gt;Se ha olvidado el reloj de luna&lt;br /&gt;en el armario de seda.&lt;br /&gt;Se ha extraviado en la nube de un cielo&lt;br /&gt;ebrio que todo lo hace difuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he muerto y ya estoy en el cielo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;XXIV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Un alumno.&lt;br /&gt;Otro alumno.&lt;br /&gt;Todos repiten el eco de la responsabilidad.&lt;br /&gt;¿Por qué no entiendo luego de escucharlo infinitamente?&lt;br /&gt;¿Por qué cada letra del verso se obstina en pedagogía sangrante?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;XXV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tengo frío.&lt;br /&gt;La línea que escribo ahora es fría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo es frío a esta hora...esta hora en la que se vive&lt;br /&gt;Y muere. Todo muerto retomo la línea helada de ahora, y siempre,&lt;br /&gt;que se enrosca y muestra que el espiral es también un eco.&lt;br /&gt;Pero más sagaz.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;XXVI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pasó un camión por la calle y la máquina de lo ecos se ha detenido.&lt;br /&gt;Sospecho que el dedo ignorado que ha realizado durante horas ya no ha sido ignorado.&lt;br /&gt;El aventón hacia la caverna de Platón ya inicia.&lt;br /&gt;Ya soy libre, y sin embargo estoy preso desde siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sumerjo en la caverna de un plato.&lt;br /&gt;tallarines y tuco lo complementan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ceno y me duermo como loquito.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-2265255839873862204?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/2265255839873862204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=2265255839873862204' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2265255839873862204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/2265255839873862204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/08/la-mquina-de-ecos.html' title='La máquina de ecos'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SJcr3XtPxJI/AAAAAAAAAOs/E11T7_Oq1jo/s72-c/eco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5344929928783295333</id><published>2008-07-22T20:20:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:13.214-08:00</updated><title type='text'>El libro blanco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SIalVTzl-0I/AAAAAAAAAOc/pRXZ8AcZSMw/s1600-h/IMG_0050%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226046203122547522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SIalVTzl-0I/AAAAAAAAAOc/pRXZ8AcZSMw/s320/IMG_0050%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sobre “La Hinteligencia Militar” de Sergio Pesutic’p, Yoea Libros, Montevideo, 1986.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un libro para lectores hedónicos y holgazanes. Publicado en 1986, “La Hinteligencia Militar” de Sergio Pesutic’P no es otra cosa que un fenómeno elocuente e inédito en el panorama uruguayo. No hay una sola palabra en el libro obviando el título, las solapas, el colofón y la contratapa. Las hojas están vacías (sí, vacías), completamente en blanco; ni siquiera un rasgo numeral corrompe esa tersura inaudita. Cada sector del libro es un espacio para la “broma”, para la confirmación de un acto iconoclasta y experimental del que no se conocen precedentes. El acto literario se consuma entonces en aquellos sitios donde por convención la literatura se relega. Pesutic’P plantea un viraje hasta en la concepción editorial, en el concepto de libro como cuerpo tangible y objeto de una lógica de diseño y diagramación.&lt;br /&gt;La crítica a la insignificancia intelectual de los militares se establece a través de dos procedimientos. El primero es el que surge de la interacción del título con la vacuidad del contenido, lo que le da un rasgo semántico a la cuestión. El mensaje solapado, que bien podría traducirse como, lisa y llanamente, “los militares no tienen nada en la cabeza”, es consecuencia de un fenómeno lingüístico de fusión entre el signo cero y el signo léxico que encabeza (y finaliza) el trabajo. El segundo procedimiento asume un rasgo más narrativo, o de narración recóndita. La notoria falencia ortográfica (Hintelgencia) revela la inoperancia del autor. ¿Pero a quién debemos identificar como autor? Ciertamente que no a Sergio Pesuti’P; él es el amo de toda la sátira, el prestidigitador de la farsa, el hombre detrás de la cortina. Debemos adjudicar el error a un personaje invisible en rol de escritor que se estanca en el título y a quien también podemos asociar al ámbito militar, pues ¿a qué persona externa al oficio castrense le interesaría escribir sobre tal cosa? Quiere decir que la inoperancia de ese escribiente radica no solamente en sus atrocidades ortográficas, sino también en sus limitantes creativas, características inherentes, según Pesuti’P, a su profesión. Por lo tanto, el mero hueco no es vacío. Se lleva a cabo un experimento que elabora, siempre en el campo de la abstracción, una suerte de trama tímida que se repliega al plano de la conjetura. El libro es una nada viva de sutiles mensajes soterrados bajo el talco de la página, una estructura que respira camuflada y que se ríe anónima y mordaz. El vacío no existe, siempre hay algo en él, incluso un reclamo, la imploración por un habitante. El lector, protagonista absoluto, es quien puebla ese vacío a partir de las implicancias del contexto. El vacío, equivalente material al silencio, adquiere el significado de las palabras que lo rodean.&lt;br /&gt;Pero hay más. El libro arremete contra el sistema de la crítica literaria. La contratapa del libro consta de citas textuales apócrifas que juzgan la obra imposible. Comentarios como este: “Abrirlo, leerlo y cerrarlo es una sola cosa”, resultan risorios por la exactitud inteligente que plantean. La ironía es quizá el recurso más sobresaliente: “La construcción de cada personaje, la elaborada trama argumental, la cadencia sincopada y salvaje de cada línea. Un vértigo de belleza”. Esta y otras sentencias ponen en tela de juicio el criterio de la prensa escrita, la que suele incurrir en opiniones que rebasan el optimismo, en construcciones acartonadas, aplicables a cualquier texto, que los columnistas guardan bajo la manga y a las que echan mano cuando el libro no se deja terminar. Un ejercicio interesante de criticar a la crítica.&lt;br /&gt;“La Hinteligencia Militar” no es un chiste aunque cause gracia. Es el testimonio material de un inconformismo que sacude un país de joven democracia, que se anima a probar, un experimento que no rehuye de literatura. Hay matices de ficción, retórica, creatividad, humor, ironía, hasta giros líricos; cualidades propias del discurso literario. La biografía del autor, por ejemplo, puede juzgarse como la síntesis de un relato: “Menor de 8 hermanos, 7 de los cuales fallecieron a temprana edad. El destino quiso que el autor fuera el único sobreviviente de tamaña masacre familiar (…) Dichas circunstancia y el robo de una bicicleta lo marcaron profundamente (…) Durante su juventud ejerció oficios tan inestables como riesgosos: desertor, turista, cobrador a domicilio, árbitro de boxeo, ascensorista (…) Jamás ha concedido una entrevista (…) Hogareño como pocos, sale cada viernes a jugar pool, volviendo a casa el día jueves, muy temprano completamente ebrio.”.&lt;br /&gt;Un libro vertiginoso que se lee cómodamente, y que puede causar locura en una casa de fotocopias. Ideal para regalo de cumpleaños.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5344929928783295333?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5344929928783295333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5344929928783295333' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5344929928783295333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5344929928783295333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/07/el-libro-blanco.html' title='El libro blanco'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SIalVTzl-0I/AAAAAAAAAOc/pRXZ8AcZSMw/s72-c/IMG_0050%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8900895840097084729</id><published>2008-07-15T17:17:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:13.336-08:00</updated><title type='text'>Enigma 17</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SH0_u3X8F-I/AAAAAAAAAOU/pfXWXKY-E5I/s1600-h/Peter%2520Pan.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5223401217190533090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SH0_u3X8F-I/AAAAAAAAAOU/pfXWXKY-E5I/s320/Peter%2520Pan.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Así es, los protagonistas de "Los detectives salvajes" se proclaman &lt;em&gt;real visceralistas. &lt;/em&gt;Antes de dar las puntuaciones, les comunico que el juego terminará la última semana de agosto. El ganador obtendrá un ejemplar (usado) de la novela "El fuerte", de Adonias Filho. Una pequeña obrita maestra. Ahora sí, las posiciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leonardo Cabrera: 74 + 7= 81 puntos&lt;br /&gt;Damián González Bertolino: 54 puntos&lt;br /&gt;Fabián (Archiduque de applecore): 54 puntos&lt;br /&gt;Pedro Peña: 29 puntos&lt;br /&gt;Franco González Bertolino: 25 puntos&lt;br /&gt;Juan Arabia: 5 puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Según lo expresa James Barrie en "Peter Pan", ¿cuál es la condición necesaria para el nacimiento de las hadas?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8900895840097084729?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8900895840097084729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8900895840097084729' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8900895840097084729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8900895840097084729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/07/enigma-17.html' title='Enigma 17'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SH0_u3X8F-I/AAAAAAAAAOU/pfXWXKY-E5I/s72-c/Peter%2520Pan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-5114273909711598722</id><published>2008-07-11T08:55:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:13.408-08:00</updated><title type='text'>...</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SHeEp0dVPJI/AAAAAAAAAOM/2LKSgqrCp4A/s1600-h/fidel.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221788146950552722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SHeEp0dVPJI/AAAAAAAAAOM/2LKSgqrCp4A/s320/fidel.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fidel Castro aplicando la técnica de la extenuación&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Sobre la música&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hay una diferencia radical entre la música y el resto de las variaciones del arte: la música es masiva, el costado más pop de la estética. Donde quiera que vayamos, la música está allí, y sobre todo la mala. Es como una presencia unánime, un tapiz inamovible que siempre está junto a nosotros, incluso contra nuestra voluntad. ¿Quién no ha tenido que tragarse la música que escucha el taxista? ¿Quién no ha tolerado un viaje Minas-Maldonado en C.O.O.M con “Los Fatales” como compañía? ¿Quién no ha rechinado los dientes durante media hora en la cola del supermercado mientras escucha “El gato volador”? ¿Qué modesto amante de la música no ha recordado a la madre, a la tía y a la lora del sonidista en los cumpleaños de quince o casamientos? Y es que la música es un mal necesario, omnipresente, quizá una forma de atenuar el silencio y sus acicates; porque es sabido que el silencio llama a las mejores evaluaciones, sondeos de vida que, en la mayoría de los casos, resultan catastróficos cuando se consuman.&lt;br /&gt;Pero lo interesante de todo esto es la incidencia del sonido en la conducta de las personas. Lo corroboro a diario; si hago el trayecto de casa al liceo escuchando a los Beatles, me paso toda la mañana como eléctrico, con una sonrisa de payaso en la cara. Salto y hago piruetas por los pasillos, me río de tonterías y hasta saludo a los colegas que no me quieren y que, por más que los salude, igual no contestan. En fin… Pero si arranco el día con Daurnauchans, por ejemplo, me entra la depre, y me la paso mirando por la ventana mientras mis alumnos se miran entre sí como preguntándose “¿Y a este que le pasa?”. Quiere decir que la música, lo que físicamente se resume a una serie de vibraciones, incide directamente en el comportamiento y, por lo tanto, en las atmósferas sociales. Me temo que las personas encargadas de los medios masivos de comunicación acústica gozan de un arma poderosa. No descarto que la violencia desconcertante de los últimos meses sea consecuencia de un fenómeno musical que se viene gestando desde hace años. Claro está que no es el único factor causante, pero he visto, en más de una ocasión, niños que destruyen cajas o tablones de madrea en la calle mientras imitan con sus bocas el sonido de una pandereta en ritmo de cumbia villera. Juan Arabia, un tipo pacífico, me ha confesado que luego de pasar un tiempo prolongado dentro de un boliche, comienza a sentirse inquieto, al punto de rayar una rabia injustificada. Es una lástima que habiendo un mundo de música tan vasto y misterioso, el mundo de los hombres lo sustituya por tres acordes sintéticos.&lt;br /&gt;No sé…&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Mecanismo de defensa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Juan dijo algo que comparto, o que si no comparto al menos juzgo posible e interesante. Hablábamos de Borges y su insoslayable influencia en la literatura contemporánea. El discurso borgeano, a nuestro no ingenuo entender, configuró prácticamente un nuevo idioma, un modelo de estilo que se reconoce de inmediato y que cambió para siempre los parámetros de evaluación ante un texto con pretensiones literarias. Dice Juan que fue tal la cima literaria de Borges, que los escritores siguientes, ante la monstruosidad del monumento, han gestado un mecanismo de defensa que avala el reverso de Borges, es decir, por ejemplo, la mala poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cansancio&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estefanía estaba en Chuy. Me di cuenta que sin ella la casa, y en consecuencia mi vida, se desmoronan en el caos; sobre todo en lo que refiere a los horarios. Una noche me vi sentado en la cama a la una de la madrugada. La computadora estaba en mi regazo, pero inútil. Me sentía agotadísimo. Afuera estaba el silencio más sordo que he sentido en los últimos años. Hasta los motores habían cedido a la magia del sueño. El cuerpo me imploraba un receso, pero algo se obstinaba en mí y me obligaba a permanecer, cabeceando, con los ojos pequeños y titilantes. Así, en ese estado de profundo cansancio, casi dormido y quizá dormido definitivamente, escribí unos versos que, leídos en la vigilia de la mañana próxima, no he juzgado malos. Dice Juan que están como redactados en otro mundo, y que esa presencia anómala emerge del poema.&lt;br /&gt;Una nueva clave para explorar. No dormir. Llevar el cuerpo hasta los límites de su resistencia, hasta volverlo apenas un débil instrumento de materialización. Hacer que el cuerpo se olvide de sí, o que recuerde apenas su torpe función de movimiento. Lo otro, eso que puede ser considerado poesía, lo hace otro. O no lo hace nadie. Qué importa eso. Se hace, y me basta.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-5114273909711598722?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/5114273909711598722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=5114273909711598722' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5114273909711598722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/5114273909711598722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/07/blog-post.html' title='...'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SHeEp0dVPJI/AAAAAAAAAOM/2LKSgqrCp4A/s72-c/fidel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8995209990912529183</id><published>2008-07-09T20:00:00.000-07:00</published><updated>2008-08-25T10:37:19.192-07:00</updated><title type='text'>Catástrofe (microcuento)</title><content type='html'>-No sabés lo que me pasó, boludo.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasó?&lt;br /&gt;-La gorda Nuria...&lt;br /&gt;-¡Uh!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8995209990912529183?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8995209990912529183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8995209990912529183' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8995209990912529183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8995209990912529183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/07/catstrofe-microcuento.html' title='Catástrofe (microcuento)'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1916188148452982721</id><published>2008-06-30T10:14:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:13.497-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 15'/><title type='text'>Irrupción 15</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGkWbw6eOBI/AAAAAAAAAOE/3wravVzOWTw/s1600-h/17_waitingroom_inv.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5217726309527861266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 291px; CURSOR: hand; HEIGHT: 286px; TEXT-ALIGN: center" height="298" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGkWbw6eOBI/AAAAAAAAAOE/3wravVzOWTw/s320/17_waitingroom_inv.gif" width="303" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Ping Pong&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-Profe, ¿usted es feliz?&lt;br /&gt;-Estoy en eso -dije sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Humo de invierno&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Cruzo la plaza Rivera con la contracción en los hombros. Escondo la boca en la bufanda y respiro el aire tibio que se cuela entre las hebras. Siento el sabor de la felpa cuando inhalo. Los cristales de los lentes se empañan con las exhalaciones. No hay casi nadie. Estoy solo con el frío. La plaza y yo como dos amantes cansados e indiferentes.&lt;br /&gt;Los árboles se hamacan casi con dolor. Sigo camino. Y el mundo que se nubla y se aclara con la respiración. Tengo la nariz húmeda. Las manos heladas en los bolsillos de la campera. Estoy llegando tarde. Tengo que sacar la orden para el médico, y sé que la espera será larga. Me apresuro.&lt;br /&gt;Una mujer camina con un niño de la mano. No tengo espacio para rebasarlos, así que bajo el cordón y de un salto me pongo delante. Escucho la conversación a mis espaldas:&lt;br /&gt;-Mirá mamá.&lt;br /&gt;-¿Qué? –contesta seca, y la imagino mirando para cualquier parte.&lt;br /&gt;-Me sale humo por la boca, mirá…&lt;br /&gt;La madre no dice nada. Comienzo a interesarme.&lt;br /&gt;-Mamá… -sigue el niño-, mirá cómo me sale humo por la boca, ah...&lt;br /&gt;-Mirá vos. Irás a salir fumador, como tu padre.&lt;br /&gt;Me río. Me río mucho, hasta las lágrimas, y me dejo el rostro mojado. Por nada del mundo sacaría las manos de los bolsillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Esperar el turno&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estoy sentado en la policlínica. Hace más de dos horas que saqué número. Me tocó el 75. Ya leí, ya miré el techo, ya conté los tubos de luz y las baldosas, ya leí todos los carteles y calcamonías, ya escuché como ciento cincuenta canciones, ya dormí, ya me di unas cinco vueltas a la plaza, ya ensayé maldiciones, ya hice referencia a las madres, a las abuelas, a las tías y a las loras de todos los presentes; y ahora que faltan tan sólo dos números para mi turno, me dedico a escuchar las conversaciones ajenas.&lt;br /&gt;Hay dos veteranos a mi derecha. Son similares, parecen hermanos pero no lo son. Uno lleva lentes, y es el más enérgico. El otro está como acongojado en la butaca, disminuido en un saco marrón que le queda holgado.&lt;br /&gt;-¿Y cómo anda la familia?&lt;br /&gt;-No me queda familia.&lt;br /&gt;-Ah, seguro… No tiene familia…&lt;br /&gt;Se quedan mirando el aire sin decir nada. Al rato, el de lentes interroga de nuevo:&lt;br /&gt;-¿Y qué anda haciendo por acá?&lt;br /&gt;-Ando por ver el médico. ¿O usted piensa que me siento acá porque me gusta la vista?&lt;br /&gt;-No, no… Disculpe. ¿Y qué le anda pasando?&lt;br /&gt;-Ando por algunos errores.&lt;br /&gt;-¿Errores?&lt;br /&gt;-Sí, errores –y en medio de una sonrisa entre irónica y auténtica, se señala el pecho con el índice.&lt;br /&gt;Los veteranos se distancian sin mediar palabra. Ni siquiera se tocan como gesto de despedida. El contador ya marca el número 74 pero no lo veo, o lo veo sin entender, porque estoy descifrando el mensaje que aquellos hombres dejaron colgando del silencio. Claro. Afuera estaba el mundo y su muerte. Afuera algo esperaba. Algo se iba sin adioses. Algo no preguntaba ni respondía. Afuera, algo que siempre estuvo mudo comenzaba a susurrarles un final.&lt;br /&gt;Cuando la puerta de vidrio terminaba de cerrarse a mis espaldas, vi que el contador marcaba el número 75 en un rojo parpadeante. El 76 no tardó un segundo en aparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Piazzolla&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hoy (es decir, cualquier día) me dispuse a escuchar el segundo movimiento de “La camorra” de Piazzolla sin llorar.&lt;br /&gt;No lo logré. El llanto es aún más obstinado que nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1916188148452982721?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1916188148452982721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1916188148452982721' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1916188148452982721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1916188148452982721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/06/irrupcin-15.html' title='Irrupción 15'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGkWbw6eOBI/AAAAAAAAAOE/3wravVzOWTw/s72-c/17_waitingroom_inv.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-7511796357163856263</id><published>2008-06-28T13:18:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:13.615-08:00</updated><title type='text'>Fragmentario</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGadUqHS3jI/AAAAAAAAAN8/7DSFcMoCMmE/s1600-h/hands.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5217030196583128626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGadUqHS3jI/AAAAAAAAAN8/7DSFcMoCMmE/s320/hands.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace poco hablé de la fractura de las percepciones. Cité la curiosa estrategia de fusión estética que usa Juan para provocar esa dislocación y agregué otros comentarios semejantes. El miércoles me sucedió algo así; me salí de los parámetros de la realidad y asumí un punto de vista tan plural y fragmentado que, en un momento, hasta me sentí perdido; lo que quiere decir que perdí noción de “espacio-tiempo”, condición primigenia e imprescindible del cerebro humano. Creo que fue la fractura más ramificada y profunda que he vivido.&lt;br /&gt;Entré a la sala de profesores de UTU algunos minutos antes de la clase para tomar algunos apuntes. Estaba enfrascado en ello cuando entró un profesor que, de inmediato, empezó a hablarme con nerviosismo de una película que había visto en el cine. Allí comenzó todo; porque yo escuchaba la voz del profesor a medida que hacía mis apuntes… Las palabras y conceptos de mi cuaderno iniciaron una lenta superposición con su discurso y las imágenes que suscitaba. Mi atención se repartió en tres sectores diferenciados que confluían, y una agradable sensación de mareo e inconciencia me sumió como en un lúcido sueño, donde todo estaba claro y nada lo estaba. Las imágenes se revolvían pero, de una forma misteriosa, se diferenciaban notoriamente.&lt;br /&gt;Luego de un par de minutos así, comencé a disfrutarlo, y descubrí que cuanto más repartida estuviera mi atención, mayor sería la intensidad de mi estado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces comencé a crearme nuevos estímulos. Tenía los auriculares del mp3 en las orejas donde sonaba, muy lejana, la voz de Eric Clapton. Me concentré en esa voz sin dejar de escuchar a mi colega. No abandoné las imágenes de la película ni las anotaciones del cuaderno. Clapton se vino hacia la superficie como un globo de aire en el agua, y su música me estremeció. La confusión llegó a un estado casi epifánico. Un nerviosismo curioso me hizo sonreír, y me di cuenta que el profesor empezó a mirarme con desconfianza. No del todo satisfecho, agregué nuevos focos de atención. Me concentré en la ventana de mi derecha que daba a la calle, y me detuve en el color de los vehículos estacionados, en el ruido de los motores que no le hicieron ni mella a la guitarra de Clapton. Luego agregué la puerta que daba al patio central, a mi izquierda, donde ya comenzaban las carreras del intervalo. Estaba la canción y la película, y las palabras y el cuaderno, y el auto azul estacionado en la calle, y la moto roja que pasaba a toda velocidad tocando bocina, y las manos del profesor en el aire, y los gritos infantiles desde el pasillo y mi caligrafía, y el temblor que crecía a la par con mi excitación cansada… Quise agregar una tercera puerta al repertorio, la que comunica la sala de profesores con la administración, pero en un momento todo cambió. Las imágenes comenzaron a desdibujarse, a distanciarse unas de otras, a desmoronarse como barro. Los lazos psicológicos, quizá por saturación, se soltaron. La ventana de la derecha pasó a ser una simple ventana que daba paso al sol. La puerta de la izquierda se me hizo anónima. Clapton se fue apagando y su guitarra lanzó armónicos gemidos antes de hundirse en un túnel de silencio. El cuaderno se dibujó claramente ante mis ojos y, cuando levanté la mirada, allí estaba el profesor que terminaba el comentario: “En fin, me pareció una buena película. Mirala cuando puedas”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-7511796357163856263?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/7511796357163856263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=7511796357163856263' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7511796357163856263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/7511796357163856263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/06/fragmentario.html' title='Fragmentario'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGadUqHS3jI/AAAAAAAAAN8/7DSFcMoCMmE/s72-c/hands.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-813699023027672214</id><published>2008-06-24T07:30:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:13.669-08:00</updated><title type='text'>Enigma 16</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGEJtOLzShI/AAAAAAAAAN0/Dt2phDW48_8/s1600-h/roberto-bolano.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215460515978103314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGEJtOLzShI/AAAAAAAAAN0/Dt2phDW48_8/s320/roberto-bolano.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las tres únicas sonrisas de la Ilíada, según lo consigna Bordoli en "Los clásicos y nosotros", se encuentran en el canto VI, también llamado "Coloquio entre Héctor y Andrómaca". En el apuro al colgar el enigma anterior, comentí algunos errores, ya que Damián no había mandado respuesta alguna. Eso cambia la puntuación de Fabián y la de Franco. En síntesis, coloco los putajes actuales con las correcciones ya tenidas en cuenta:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leonardo Cabrera: 67 + 7: 74 puntos&lt;br /&gt;Damián González Bertolino: 54 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fabián (Archiduque de applecore): 54 puntos&lt;br /&gt;Pedro Peña: 29 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Franco González Bertolino: 25 puntos&lt;br /&gt;Juan Arabia: 5 puntos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;A qué grupo literario de vanguardia pertenecen los protagonistas de la novela "Los detectives ¿salvajes" de Roberto Bolaño?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-813699023027672214?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/813699023027672214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=813699023027672214' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/813699023027672214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/813699023027672214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/06/enigma-16.html' title='Enigma 16'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SGEJtOLzShI/AAAAAAAAAN0/Dt2phDW48_8/s72-c/roberto-bolano.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-1426133103688604020</id><published>2008-06-22T18:45:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:13.869-08:00</updated><title type='text'>Caja de herramientas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SF8CGKLbuFI/AAAAAAAAANs/tjtP76rdO0w/s1600-h/el_ave_fenix.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214889198353102930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SF8CGKLbuFI/AAAAAAAAANs/tjtP76rdO0w/s320/el_ave_fenix.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace tiempo que estoy llevando un documento donde reflexiono, acaso absurdamente, sobre técnicas de escritura y derivados. Les copio algunos fragmentos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Verosimilitud de la narración&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hace algún tiempo charlábamos con Leonardo Cabrera sobre las técnicas sutiles que dan verosimilitud a la narración. ¿Cuál es el secreto, si es que lo hay, para hacer que el lector se trague la mentira más descarada? ¿Cómo suspender su descreencia, al decir de Coleridge? ¿Dónde está la llave para abrir esa puerta, la espada para abrir la brecha entre esos dos planos que Cortázar creía unificados?&lt;br /&gt;Todo surgió cuando le enseñé el primer párrafo de un cuento mío que inicia con un niño en pleno ataque de asma. Desesperado y débil por la falta de oxígeno, el niño irrumpe sin previo aviso en el cuarto de sus padres, interrumpiendo una relación sexual de rutina. Los adultos se revuelven bajo las sábanas y saltan desnudos del lecho. El narrador hace una rápida pero no menos intensa descripción del pene del padre, y explora casi implícitamente la reacción emocional del infante ante tal espectáculo. Leonardo dice que la forma de hacer creíble lo increíble estriba en los detalles. Me aconsejó suprimir la descripción y agregar una secuencia en la que el padre se tapa nerviosamente los genitales con el acolchado. Según él, esa minucia marcaría un signo invisible, una sugerencia que asumiría una jerarquía en términos de impresión de lectura. La cara prohibida de la escena quedaría perfectamente planteada. Ese gesto automático dejaría al descubierto ciertos tabúes, ciertas áreas que encaminarían el curso psicológico y de “iniciación” del relato. Si se miente con detalles, es difícil que el lector asuma tal minuciosidad como un artificio; porque solamente una experiencia real podría relevar tales sutilezas.&lt;br /&gt;Creo que Leo tiene razón, pero creo, además, que su observación no sólo se refiere a los detalles en sí, sino en el criterio que hace del detalle un factor de credibilidad. Es una cuestión de proporción y perspectiva. La descripción del pene en un momento como ese persigue un objetivo desmesurado de impresión, y esa tendencia exagerada puede ser contraproducente, porque agrega un factor discordante respecto a la realidad. La actitud de taparse es, sin duda alguna, más natural que la de andar con la estaca descubierta; incluso en una circunstancia apremiante como la del cuento. La precisión de lo verosímil, entonces, radica más en el criterio de elección de los detalles, que en los detalles en sí. Esos rasgos circunstanciales, teóricamente prescindibles, son el contexto que hacen al texto; el circundante que define y potencializa al instante. Mi elección no sólo era directa y poco detallada, sino que era lejana, artificiosa. La narración exhibía una realidad bajo parámetros no creíbles de conducta. El texto parecía gritar: “¡Soy ficticio, soy ficticio!” Leo aportó una actitud que contemplaba más la psicología del personaje que el ejercicio creativo. Yo pensaba en el texto mientras él pensaba en los personajes. Yo pensaba en palabras. Él pensaba en las almas que yo quería crear.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La justicia cósmica&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hace un par de días, hablé con Juan Arabia de tópicos secretos. Ambos sabíamos, antes de empezar, que no alcanzaríamos respuestas absolutas. Sin embargo, la certidumbre de una meta infinita nunca nos ha desalentado. Cada paso es un tramo más cerca que estamos del infinito, y por más que este se nos aleje a medida que avanzamos, seguimos corriendo, ganando terreno del que no teníamos noticias hasta entonces, explorando nuevas latitudes y profundidades. Si, de eso se trata. Basta un mínimo de convicción para dilucidar que nada es inútil. Sólo hay que levantar los puños para ganarle a esa palabra.&lt;br /&gt;Juan hizo una extensa lista de consideraciones filosóficas de oriente para llegar a la denominada “fuerza de atracción”. Si entendí bien, cada uno de nosotros contiene una porción de universo que, pese a lo nimio de sus dimensiones, no difiere del cosmos universal en términos de composición. Juan no lo dijo, pero recuerdo que Rodrigo Sierra una vez me explicó que, de no ser por las estrellas y sus ciclos de vida, no se hubieran dado las condiciones para la génesis del planeta Tierra. Cada uno de nosotros tiene algo de polvo estelar, de espacio inmenso e insondable. Pues bien, dada nuestra evidente participación en el cosmos, algunas filosofías creen en que podemos provocar, a través de nuestra propia conciencia y voluntad, ciertas variaciones en el cosmos integral que nos rodea. Con la debida concentración, podemos manipular la “fuerza de atracción” y acercar hacia nosotros aquello que deseamos tener a mano, como si fuéramos una suerte de imán selectivo. Verosímil o no, la concepción reúne ciertos atractivos, pues hablamos de permear en las estructuras del universo y en los mecanismos de causalidad, lo que nos ahonda en profundas y enmarañadas ramificaciones, en variables y parámetros desconocidos.&lt;br /&gt;Juan me dejó pensado… Ya dije que no lo juzgo descabellado, sobre todo con ese aval ideológico; pero para mí las cosas son más simples. Pensar, solamente pensar en la paulatina incidencia de mi voluntad en las voluntades eternas que me rodean, me inclina a un estado de confusión casi neurótica. No creo en un mundo supeditado a las fuerzas autónomas de cada ser humano. Yo creo en un mundo equiparado, que tiende naturalmente a un punto medio (pese a que nunca se lo han permitido). Creo, en definitiva, en la ley de la compensación. Uno lleva a cabo una empresa y la completa de deseo, la completa de lo mejor de sí, de todo aquello que Dios y la vida le han enseñado a dar: ahínco, esperanza, amor, fraternidad, ansias, frustraciones, todo… Lo pone todo allí. Reviste su trabajo de estas fuerzas, lo empaqueta como para enviar por encomienda, y lo deja ir sin mirar atrás. Luego espera; y si la suerte es propicia, llegará vivo al momento en el que la fuerza que otorgó se le devuelve luego de un largo ciclo de transformaciones y senderos.&lt;br /&gt;No hay fuerza de atracción para mí, sólo la esperanza de una justicia cósmica que ejerce un juez que no me ignora, y que me devuelve el favor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La inspiración&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Juan y yo tratamos, además, el tema de la inspiración o, más bien, el tema de los recursos para invocarla. Juan me propuso ejercitar una de sus prácticas habituales. Consiste en mirar una película en “mute” mientras se escucha algo de música clásica. Esta yuxtaposición de expresiones estéticas conlleva un divorcio interno de las impresiones, lo que luego de un rato se convierte en mezcla. Los estados emotivos y reflexivos que promueve la percepción visual entran en contacto con las sensaciones suscitadas por el sonido, y el resultado de esa combinación, según Juan, regala curiosas revelaciones. Esa dislocación de la experiencia cotidiana me lleva a evocar las palabras de Nicolás (el profesor de dibujo) cuando una vez destacó el carácter místico de los estados intermedios que distorsionan los parámetros de aprehensión. Citó, lo recuerdo, el estado entre la vigilia y el sueño; o la fractura que se produce cuando, antes de salir de la terminal, no sabemos si es el vehículo contiguo el que se mueve o en realidad somos nosotros. Creo que lo interesante de esos estados es la confusión (la co-fusión) que se produce. Confundirse equivale a zozobrar entre “sitios” confluentes en busca de un puerto sólido y estable. Lo que quiero decir, en resumidas cuentas, es que toda confusión impera la búsqueda, y en la búsqueda siempre ocurren aventuras para contar.&lt;br /&gt;Por otra parte, yo hablé de un método absurdo que utilizo no tanto para inspirarme, sino para pasar el rato y mantener en forma el ojo estético. Consiste en suponer que nuestra mirada es una cámara subjetiva. La idea es mirar como si estuviéramos haciendo una película, calibrando los ángulos, buscando el sitio más luminoso, la secuencia más atractiva. Es curioso ver cómo la superficie oculta de los árboles se va desvelando a medida que nos acercamos a él, o la manera en que un edificio se mueve a los saltos al compás de nuestros pasos, o la forma en que las sombras se alargan y se contraen según las intensidades del alumbrado público.&lt;br /&gt;Hay dos recursos de inspiración que no he usado nunca. Uno pertenece a Tabucchi, y consiste en salir a caminar y rescatar fragmentos de diálogos ajenos para ir hilvanando posibles argumentos (una vez vi que Damián, un amigo, hacía lo mismo en la feria de Maldonado). El otro es de Levrero: estar solo, respirar hondo, y dejar que alguna imagen nos asalte. Luego atraparla, y seguirle el curso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-1426133103688604020?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/1426133103688604020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=1426133103688604020' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1426133103688604020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/1426133103688604020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/06/caja-de-herramientas.html' title='Caja de herramientas'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SF8CGKLbuFI/AAAAAAAAANs/tjtP76rdO0w/s72-c/el_ave_fenix.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-3702218732719243626</id><published>2008-06-17T07:34:00.000-07:00</published><updated>2008-06-17T07:37:43.939-07:00</updated><title type='text'>Sobre el juego</title><content type='html'>Amigos participantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta semana no habrá enigma. Ando complicado con algunas cosas, y espero que entiendan. Nos vemos la semana que viene. Abrazo a todos, y mis disculpas.&lt;br /&gt;H.Z.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-3702218732719243626?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/3702218732719243626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=3702218732719243626' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3702218732719243626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3702218732719243626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/06/sobre-el-juego.html' title='Sobre el juego'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-3947029328109933913</id><published>2008-06-10T06:51:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:14.132-08:00</updated><title type='text'>Enigma 15</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SE6Jj9sz05I/AAAAAAAAAMM/GUREA-YIEkA/s1600-h/Sabinas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5210253069865178002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SE6Jj9sz05I/AAAAAAAAAMM/GUREA-YIEkA/s320/Sabinas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bellísima escena la de Marco Stanley Fogg empujando la silla de ruedas de Thomar Effing. Memorable novela, además.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las posiciones hasta el momento:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leonardo Cabrera: 60 + 7: 67 puntos&lt;br /&gt;Damián González Bertolino: 54 + 6: 60 puntos&lt;br /&gt;Fabián (Archiduque de applecore): 49 + 4: 53 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pedro Peña: 29 puntos&lt;br /&gt;Franco González Bertolino: 19 + 5: 24 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Juan Arabia: 5 puntos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Según Domingo Bordoli, la "Ilíada" de Homero muestra apenas tres sonrisas en toda la narración. ¿En qué canto aparecen?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-3947029328109933913?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/3947029328109933913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=3947029328109933913' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3947029328109933913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/3947029328109933913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/06/enigma-15.html' title='Enigma 15'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SE6Jj9sz05I/AAAAAAAAAMM/GUREA-YIEkA/s72-c/Sabinas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6353775122047406018</id><published>2008-06-03T07:36:00.001-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:14.226-08:00</updated><title type='text'>Enigma 14</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SEVaBhbssTI/AAAAAAAAAK0/4hBsjRKjN0s/s1600-h/Roger_Federer.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207667526324760882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SEVaBhbssTI/AAAAAAAAAK0/4hBsjRKjN0s/s400/Roger_Federer.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; ¿Y este qué hace acá?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bueno, el lema de Onetti divulgado en el propular cuestionario Proust reza: "Que me dejen en paz". Un ejemplo a seguir, por cierto. Exhorto a Juan Arabia, a Franco, y a Pedro para reincorporarse a las dinámicas del juego. Sé que motivos personales los distnacian un tanto, pero no se me queden. Las posiciones:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leonardo Cabrera: 53 + 7: 60 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Damián González Bertolino: 48 + 6: 54 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fabián (Archiduque de applecore): 49 puntos&lt;br /&gt;Pedro Peña: 29 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Franco González Bertolino: 19 puntos&lt;br /&gt;Juan Arabia: 5 puntos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;En la preciosa novela "El palacio de la luna" de Paul Auster, hay una escena en la que un señor en silla de ruedas, transita con un paraguas roto en la mano, regalando dinero por las calles. ¿Cuál es el nombre de ese personaje? ¿Cuál es el nombre de quien empuja la silla de ruedas?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6353775122047406018?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6353775122047406018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6353775122047406018' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6353775122047406018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6353775122047406018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/06/enigma-14.html' title='Enigma 14'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SEVaBhbssTI/AAAAAAAAAK0/4hBsjRKjN0s/s72-c/Roger_Federer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-8057717990482905082</id><published>2008-05-27T05:52:00.001-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:14.380-08:00</updated><title type='text'>Enigma 13</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SDwFwMXQs6I/AAAAAAAAAKU/VnfaY8GFjCQ/s1600-h/onetti.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205041594844099490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SDwFwMXQs6I/AAAAAAAAAKU/VnfaY8GFjCQ/s400/onetti.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El fragmento citado en el enigma anterior pertenece al libro pseudo-dramático titulado "Novecento" de Alessandro Baricco.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leonardo Cabrera: 46 + 7: 53&lt;br /&gt;Fabián (Archiduque de applecore): 43 + 6: 49 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Damián González Bertolino: 43 + 5: 48&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pedro Peña: 29 puntosFranco González Bertolino: 19 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Juan Arabia: 5 puntos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¿Cuál es el lema de Juan Carlos Onetti según lo confesado por el autor en el popular "Cuestionario Proust"?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-8057717990482905082?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/8057717990482905082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=8057717990482905082' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8057717990482905082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/8057717990482905082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/05/enigma-13.html' title='Enigma 13'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SDwFwMXQs6I/AAAAAAAAAKU/VnfaY8GFjCQ/s72-c/onetti.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6551620193429424998</id><published>2008-05-20T05:23:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:14.558-08:00</updated><title type='text'>Enigma 12</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SDLJEgR_dbI/AAAAAAAAAJs/XErcFJIbbyU/s1600-h/piano.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202441598788400562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="240" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SDLJEgR_dbI/AAAAAAAAAJs/XErcFJIbbyU/s320/piano.jpg" width="344" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Amigotes:&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé si se debe a causas personales o a cierta variación en la dificultad de los enigmas, pero lo cierto es que me ha llegado una sola respuesta a lo largo de la semana. Felizmente, ha sido correcta y casi inmediata. No se me queden, señores... Un libro aguarda al ganador.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Herón de Alejandría fue el autor del tratado "Autómata", el primer texto que habla de robots según las indagaciones de Carl Sagan. Tanto este tratado como un texto de Johannes Kepler titulado "El sueño", pueden ser conciederados (laxamente) como precursores de la ciencia ficción. El subgénero se consolidó en el siglo XX aunque inició en el siglo XIX con Mary Shelley y Verne como exponentes ostensibles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las puntuaciones han quedado asi:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leonardo Cabrera: 46 puntos&lt;br /&gt;Damián González Bertolino: 43 puntos&lt;br /&gt;Fabián (Archiduque de applecore): 36 + 7: 43 puntos&lt;br /&gt;Pedro Peña: 29 puntos&lt;br /&gt;Franco González Bertolino: 19 puntos&lt;br /&gt;Juan Arabia: 5 puntos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Indica a qué libro pertenece el siguiente fragmento: "Imagínate: un piano. Las teclas empiezan. Las teclas acaban. Tú sabes que hay ochenta y ocho, sobre eso nadie puede engañarte. No son infinitas. Tú eres infinito, y con esas teclas es infinita la música que puedes crear. Ellas son ochenta y ocho. Tú eres infinito. Eso a mí me gusta".&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Suerte a todos. Y un abrazo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;H.Z.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6551620193429424998?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6551620193429424998/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6551620193429424998' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6551620193429424998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6551620193429424998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/05/enigma-12.html' title='Enigma 12'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SDLJEgR_dbI/AAAAAAAAAJs/XErcFJIbbyU/s72-c/piano.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4895077678566306752</id><published>2008-05-13T05:56:00.000-07:00</published><updated>2008-12-09T01:59:14.695-08:00</updated><title type='text'>Enigma 11</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SCmU-AR_daI/AAAAAAAAAJk/TmcluyG-Ni0/s1600-h/cscosmos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199851037724210594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="276" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SCmU-AR_daI/AAAAAAAAAJk/TmcluyG-Ni0/s320/cscosmos.jpg" width="235" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ya pasamos la decena de enigmas, y me siento realmente impresionado. Es necesario que les agradezca el apoyo y el interés manifestado. Insisto en algo: todavía falta que Pedro Peña y Franco González Bertolino me den su opinión respecto a la modalidad rotativa para la formulación de los enigmas (me falta el aire, muchachos...).&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Según lo que pude averiguar, el grupo Asir puede deber su nombre a los versos del poema "Asir" de Jules Supervielle, o al poema "Patmos" de Holderlin. La cuestión no está del todo clara. La tabla de posiciones, como siempre:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leonardo Cabrera: 46 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Damián González Bertolino: 36 + 7: 43 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fabián (Archiduque de applecore): 36 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pedro Peña: 29 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Franco González Bertolino: 19 puntos&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Juan Arabia: 5 puntos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fernández de Palleja: sin puntos (peligra expulsión por inactividad)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Sobre el final del capítulo primero del libro "Cosmos", Carl Sagan hace referencia a un ingeniero griego de Alejandría autor de un tratado sobre robots y máquinas a vapor que bien puede interpretarse como el primer esbozo de ciencia ficción. ¿Qué título lleva ese tratado y quién es su autor?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-4895077678566306752?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/4895077678566306752/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=4895077678566306752' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4895077678566306752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/4895077678566306752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/05/enigma-11.html' title='Enigma 11'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SCmU-AR_daI/AAAAAAAAAJk/TmcluyG-Ni0/s72-c/cscosmos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-6506000396137290676</id><published>2008-05-06T12:44:00.000-07:00</published><updated>2008-05-06T13:00:10.880-07:00</updated><title type='text'>Enigma 10</title><content type='html'>Amigos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía no me han llegado las apreciaciones de la totalidad de los participantes respecto a la nueva dinámica de juego. Por eso soy yo quien sigue formulando los enigmas, a los golpes, en medio de la vorágine de todos los días. El autor de las cinco mil novelas mencionado por Stephen King en "Mientras escribo" es John Creasey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leonardo Cabrera: 40 + 6: 46 puntos&lt;br /&gt;Damián González Bertolino: 36 puntos&lt;br /&gt;Fabián (Archiduque de applecore): 29 + 7: 36 puntos&lt;br /&gt;Pedro Peña: 29 puntos&lt;br /&gt;Franco González Bertolino: 19 puntos&lt;br /&gt;Juan Arabia: 5 puntos.&lt;br /&gt;Fernández de Palleja: sin puntos (peligra expulsión por inactividad)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Los escritores uruguayos integrantes de la revista "Asir", extrajeron dicho nombre de un determinado poema. ¿Cuál es el título y el autor de ese texto?&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1831231789489906322-6506000396137290676?l=hebertzarrizuela.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/feeds/6506000396137290676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1831231789489906322&amp;postID=6506000396137290676' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6506000396137290676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1831231789489906322/posts/default/6506000396137290676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hebertzarrizuela.blogspot.com/2008/05/enigma-10.html' title='Enigma 10'/><author><name>Leonardo de León</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15241605798504360339</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/S1SUvmiM8CI/AAAAAAAAAgc/Bezn0yXrsDY/S220/Pelo+corto.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1831231789489906322.post-4763775428748245808</id><published>2008-05-05T18:01:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T14:13:50.995-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Irrupción 14'/><title type='text'>Irrupción 14 (Sobre un paseo en bicicleta)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPZc9SQZB9I/AAAAAAAAAWA/O-IvjoLDpQo/s1600-h/bici.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257491822943995858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZQDq3sg_AkY/SPZc9SQZB9I/AAAAAAAAAWA/O-IvjoLDpQo/s320/bici.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;E. se fue por una semana a casa de sus padres, por lo que me quedé solo en la nuestra, atemorizado por el silencio de los rincones y por las sombras que, en la noche, se sienten vivas y amenazantes. No hay como la soledad para poner en marcha esa paranoia. Un sonido puede convertirse, de un momento a otro, en una amenaza de muerte; basta un objeto cualquiera para que le demos vida de monstruo en nuestra imaginación; incluso el silencio puede sentirse como la respiración tensa de un asesino que está bajo la cama aguardando nuestro sueño para atacar, y que puede arrastrarnos de los tobillos ante el la más leve distracción. La soledad revive nuestras pesadillas y acucia el infierno de nuestras pasiones más desenfrenadas. Hay algo en la naturaleza de nuestra especie que nos inclina hacia la tragedia, como si la felicidad fuera demasiado, como si secretamente supiéramos que no la merecemos salvo en exiguas dosis esporádicas. Tal cosa puede explicar, incluso, la exorbitante popularidad de las tragedias de Shakespeare respecto a sus comedias, el magnetismo de los culebrones de media tarde (que redundan en lágrimas, heridas y tiroteos), o la hipertrofia de los chismes, siempre tergiversados para el lado negativo de la escala. Por eso conviene distraerse, salir, planear actividades al aire libre que inhiban esa tendencia.&lt;br /&gt;Me desperté temprano y compré unos bizcochos para comer en la cama mientras leía “Callisto” de Torsten Krol. Compré el libro con resistencia, el autor usa ese extraño seudónimo, y ni siquiera sus editores conocen su verdadera identidad. Leonardo de León me lo recomendó en nuestro último encuentro. Leer a un desconocido siempre es un riesgo, sobre todo cuando el libro es nuevo y, en consecuencia, caro. Además, Leonardo suele leer a tipos raros, tan raros como él; esa clase de gente que no se peina o que se la pasa pensando en cosas absurdas con el afán de llegar a una verdad que, ya se sabe, es relativa hasta en las ciencias duras. Felizmente, las primeras páginas me persuadieron. Si bien el lirismo y la emoción brillan por su ausencia, la prosa es fluida y avasallante. Me perdí en los laberintos de la trama con la mesura de un felino, y allí permanecí hasta el mediodía.&lt;br /&gt;Por la tarde, orgulloso y grandilocuente, salí en mi bicicleta nueva. Es una Phillips de 1940, con el viejo sistema de frenos a varilla. Mi afán por las cosas viejas me llevó a emprender su búsqueda durante el verano, y la circunstancia en que la adquirí me trae un recuerdo muy gracioso que, ya que estamos, contaré (las Irrupciones permiten estas digresiones). Padre me propuso poner un aviso en la radio, lo que resultó de inmediato. Ya en el primer día recibimos un par de llamadas. Nuestra visita inaugural fue frustrante. La mujer había entendido mal el aviso y terminó por enseñarnos una bicicleta nueva con manubrio de carrera; y peor fue escuchar la sarta de boludeces con las que nos quiso engatusar pese a nuestro rostro de fastidio. Padre contuvo la puteada. La segunda vez pegamos en el palo; era una bicicleta como la que buscábamos pero tenía el cuadro con algunas soldaduras, le faltaban algunas piezas y el precio era demencial (como el dueño). Tuvimos que esperar dos semanas más para encontrar el artículo debido. Padre pasó a buscarme en la moto, y en el viaje me contó que él ya había examinado la bicicleta y que, si bien estaba un poco deteriorada por el desuso, podría restaurarse perfectamente. Me contó además que su antiguo dueño había tenido un accidente y que, desdichado de él, había sufrido una fractura de cráneo que lo llevó a una larga residencia en el CTI del sanatorio. Agregó 
